<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057</id><updated>2011-08-07T02:42:32.688-04:00</updated><title type='text'>El Fin de la Partidocracia</title><subtitle type='html'>Una serie de comentarios de actualidad sobre la política en Puerto Rico, siempre subrayando cómo los sucesos actuales apuntan al final de la estructura de partidos que dominó la política puertorriqueña por los pasados 40 años.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>25</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-2774313976932713608</id><published>2006-09-20T23:18:00.000-04:00</published><updated>2006-09-20T23:20:35.854-04:00</updated><title type='text'>DINÁMICAS DE IMPLOSIÓN DE LA IZQUIERDA</title><content type='html'>J.S. Lucerna&lt;br /&gt;2006, Derechos Reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;Dudamos mucho que en vida, se quisieran o respetaran. De un lado, el independentismo institucional, conforme con mantener una estructura mínima gracias a las aportaciones del fondo electoral. Del otro, combatientes que intentaron prolongar la vida de un pasado ya fallecido y al que pocos apela hoy día. Jorge y Filiberto, Rubén y el PIP. En vida, ni siquiera se encontraron en Lares, pues el PIP, intentando siempre en convertirse en un partido de clase media, perennemente rechazó el corte guerrillero-populista del resto de la izquierda. No creemos que Rubén le perdonara a Filiberto el que le robara el tiro el día que se fugó, pues nadie recuerda de qué habló Rubén durante la conmemoración del Grito ese año. Lo que todos sí recuerdan es la grabación bajo el árbol en plena plaza, y el nacimiento de un nuevo bandido que alimentara la imaginación boricua. Tampoco recordarán qué pasó el día que el PIP decidió expulsar a los populares de su partido, pues fue el día que ultimaron a Filiberto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un año después, el PIP, partido oficialmente desaparecido en las últimas elecciones, pretende “ampliar” su base apelando a los seguidores de Ojeda y de Farinacci, rezando porque sus muertes prematuras los convierta en iconos vacíos de significado, prestos a circular como cualquier otra mercancía en nuestro espacio globalizado de consumo. Pero el izquierdismo realengo, gracias a los extraños caminos del señor, (y, ¿a la falta de inteligencia del FBI?), tiene un nuevo icono sagrado a través del cual aunar fuerzas. Ya no va a Lares, ahora va a Hormigueros. Caminos bifurcados que, sin embargo, conllevan al mismo callejón sin salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;La estrategia del lugarteniente Dalmau: apostar a la poca educación política de las camadas juveniles universitarias quienes no comprenderían que Ojeda, Farinacci y el PIP tienen tanto en común como la luna y las bolas de ping pong. Esperan que los sucesos acaecidos en el último año (la muerte de ambos), se hayan calcificado lo suficiente en la esfera pública como para que ya carezcan de significado. O sea, al ser difícil localizar su entorno, su contexto, en la libre circulación de objetos que representa nuestro querido espacio de consumo. Dalmau apuesta a la reificación de ambos, su conversión en &lt;em&gt;mercancías&lt;/em&gt;. Al haber sido cosificadas, el significante se deslinda del significado; y para poder localizar el mismo sería necesario prestar atención al encadenamiento &lt;em&gt;ad infinitum&lt;/em&gt; de los objetos. Entonces, la guerra política trasciende el discurso modernista del derecho y la justicia, para ser cosa de reclamar formas de subjetivación (prácticas discursivas), &lt;em&gt;estilos de vida&lt;/em&gt; si se quiere, a través de las cuales seducir al sujeto del consumo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al anunciar que la próxima “jornada patriótica” en Lares será dedicada a Ojeda y Farinacci, Dalmau anuncia sus intenciones: reclamar a ambos dentro de la “lucha” política del PIP, querer apropiarse de ambos a modo de reavivar su alicaído partido. Pero la astucia de Dalmau no llega a tanto; consciente de que la movilización apunta a Hormigueros, no a Lares, éste pretende retomar el espacio discursivo del Grito intentando canalizar los flujos de deseo del &lt;em&gt;sujeto de consumo independentista&lt;/em&gt; hacia el lugar de la gesta decimonónica. Esta estrategia sólo funciona para los que aún no se han localizado en el territorio virtual independentista; los realengos nunca compartirían nada con el PIP. Se dirige su mirada, entonces, a las facciones estudiantiles, aquellos que según los discursos románticos, se mueven más con el corazón que con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ser cierto, el PIP cada día luce con mayor déficit de &lt;em&gt;realidad&lt;/em&gt;. De un lado, dedican la conmemoración del Grito a dos antiamericanos; por el otro dicen que el congreso de Rubén (sí, aquel al que asistirán los chavistas) es para demostrar que querer la independencia no tiene nada que ver con ser antiamericano. Nada: dinámicas de la implosión de los partidos políticos actuales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;La lógica dictaría que la idea de abandono, por parte de la izquierda realenga, de Lares y la acogida de Hormigueros se trata de una movida política dictada por los preceptos del discurso sobre la emancipación humana. Nada de osificar el pasado; el presente tiene mayor relevancia. Olvidemos a Lares, abrasemos el lugar donde el último mártir fue asesinado por las fuerzas represivas del imperio colonial. Pero, ¿qué de cierto hay en ello?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca debe olvidarse que Filiberto Ojeda quizá sea la única persona que escogió el día en que quería morir. Existe demasiada coincidencia de fechas: el día en que se fugó (23 de septiembre), fecha sagrada para la izquierda borinqueña, fue el mismo día en que el FBI le dio muerte, dando oportunidad a revivir el alicaído ritual de celebrar la última escaramuza del siglo XIX. Ojeda, por su parte, debió ser el personaje más feliz de la historia, al saber que su nombre sería celebrado junto a los sediciosos del 23 de septiembre. Demasiada coincidencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero asumamos la posibilidad. Ahora, donde el PPD amenaza seriamente con monopolizar el poder político del país, donde el independentismo desaparece del discurso público gracias al pérdida de la franquicia electoral pipiola, donde los penepés se lanzan a la implosión total con gusto y convicción a través de su criollizado Plan Tenesí, la otredad izquierdista está más amenazada que nunca. Los estragos se podían percibir hace años: el estruendoso fracaso de David Noriega como candidato a gobernador por el PIP, la momificación de Berríos en el poder pipiolo, la conversión en pandillas violentas de los grupos izquierdistas estudiantiles en la UPR, los desastres plebiscitarios del noventa, el emerger de una clase media de consumo enchufada a la cadena global de distribución. Todas instancias que apuntan a la postrimería del discurso de la izquierda socialista. Lo cual resaltó, en su momento, la necesidad de reconstituir el mito sedicioso. Ojeda, el general machetero, estuvo dispuesto a derramar su sangre por nuestra redención, al igual que Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si fuese cierto esto, Ojeda se parecería más al John Doe de la película &lt;em&gt;Seven&lt;/em&gt; que a cualquier otro redentor. Empeñado en mostrar la falta de fe en un mundo posmoderno, Doe estuvo dispuesto a crear una obra de arte que permitiera establecer que una cosa así sólo puede ocurrir con intervención divina. Filiberto, el obstinado, a través de su sacrificio, intentó probar que los fondos federales, la defensa común, el pasaporte “americano,” el cable y Direct TV, no son tan buenos na’. Detrás de ellos se esconde el poder imperial, dispuesto a asesinar un viejo armado (y desalmado) sin ninguna piedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta lógico, entonces, olvidarse de aquel mítico grito decimonónico y acometer un nuevo imaginario. El problema: ¿a quién apela? ¿A las clases medias globalizadas? ¿A los estudiantes aburguesados de la UPR? ¿A la misma izquierda de siempre? ¿Al PIP (¡¡!!)? Al menos estos últimos tienen algún plan. Pero esperar que la gente se mueva por el simple hecho de que el FBI lució como lo que realmente es, no parece un mito aglutinador contundente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las actuaciones de la izquierda realenga en los últimos dos años ha dejado mucho que desear. En la escandalosa huelga universitaria del 2005, ésta lució más como milicia dispuesta a tomar el poder a la fuerza, y decidida a implantar una dictadura fascista con tal de que la gente entienda que los malos son los yanquis. Ricardo Santos y Rafael Feliciano hicieron el ridículo convocando un paro nacional sin contar ni siquiera con el respaldo de sus respectivos sindicatos. El último episodio: la escabrosa protesta de menos de cien camaradas en contra de la supuesta privatización del teatro de la UPR.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, de un lado pretenden recuperar su poder de convocatoria a través de la figura de Filiberto Ojeda; del otro, se desacreditan con acciones que perpetúan su maltrecha imagen de escaramuzas vociferantes en ocasiones violentas. Es la esquizofrenia típica de aquellos fenómenos en plena implosión, desesperados por sobrevivir pero cuya lógica interna cada día los empuja más a la extinción. Mientras, los sujetos de consumo le arrebataron el poder de convocatoria en las manifestaciones de mayo pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada, la izquierda poco a poco desaparece, constreñida bajo su propio discurso, escondida en el ideario socialista del cual ya no queda ningún remanente. Es necesario, entonces, construir un nuevo espacio de disensión. A la mano de éstos, no lo podemos dejar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-2774313976932713608?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/2774313976932713608/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=2774313976932713608' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/2774313976932713608'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/2774313976932713608'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/09/dinmicas-de-implosin-de-la-izquierda.html' title='DINÁMICAS DE IMPLOSIÓN DE LA IZQUIERDA'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-6916492241180514628</id><published>2006-09-18T20:39:00.000-04:00</published><updated>2006-09-18T20:42:21.590-04:00</updated><title type='text'>ESCARAMUZAS PREOTOÑALES</title><content type='html'>J.S. Lucerna&lt;br /&gt;2006, Derechos Reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;El protagonismo regresa. La necesidad de llamar la atención, por métodos muy convencionales. De nuevo, las camadas socialistas vuelven a tomar la universidad por asalto...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no se trata de la matrícula. Ahora es la supuesta privatización del teatro. Un centenar de almas perteneciente a la &lt;strong&gt;Unión de Juventudes Socialistas &lt;/strong&gt;(&lt;em&gt;whatever that means!&lt;/em&gt;), se apostaron en las escalinatas del edificio impidiendo la entrada de los allí citados. No pudo entrar el gobernador, el expresidente de la institución, figuras de las artes, ni cualquier otro hijo de vecino que así lo deseara. Abajo se vino la idea de integrar la comunidad a la Universidad; ésta pertenece al pueblo, a los pobres, no a los “grandes intereses.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, ¿es realmente la universidad de los pobres? Y, ¿cuál es la extracción de clase de las huestes socialistas? ¿Por qué el teatro? ¿Qué tiene que ver la universidad con todo esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;Primero lo primero: la &lt;em&gt;universidad es del pueblo&lt;/em&gt;. Luego de protagonizar la huelga más antidemocrática de la historia, se pudiera pensar que las huestes socialistas retrocederían y repensarían sus estrategias a modo de limpiar su imagen y redirigir sus esfuerzos. La huelga del 2005 se caracterizó por: la actitud proto fascista de un puñado de fanáticos empeñados en empujar la institución a un caos total; un argumento hueco completamente desconectado de la realidad, nacido de una guerra fría culminada quince años atrás; actos de violencia no institucional, sino promovida por las propias huestes “luchadoras de la paz y la justicia”; estrategias puramente dictatoriales en vías de empujar sus propios intereses; la demonización sistemática de todo aquel que disintiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ha probado toda huelga acaecida luego del 1980, el problema de la UPR ha sido uno de acceso, no de dinero. La UPR carece de estudiantes de escasos recursos no porque no puedan pagar la matrícula, sino porque no cumplen con los requisitos de entrada. Los estudiantes de bajos recursos van a las universidades privadas y pagan cifras astronómicas por su educación, pues de lo que se trata es de &lt;strong&gt;ganar acceso al consumo&lt;/strong&gt;. El estudiante invierte en su futuro; su educación responde al imperativo de cómo entrar en la cadena global de distribución y, por añadidura, convertirse en sujetos del consumo. No es la educación decimonónica liberadora e iluminadora la que persigue. Por eso, la &lt;em&gt;universidad pal pueblo &lt;/em&gt;le interesa un bledo.  Si esos son los sujetos revolucionarios de los socialistas, ¿qué puede esperarse de sujetos ya formados en el consumo, que estudian en colegios privados y entran en la UPR en virtud de ello?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso el discurso de la &lt;em&gt;universidad pal pueblo &lt;/em&gt;ya no cala en los estudiantes. Habla de un pasado remoto inexistente que no tiene nada que ver con el proceso de subjetivación de los individuos prestos a acceder al consumo. O al menos, no cuando se trata de pago de matrícula. Y para un sujeto ya inmerso en el consumo le parece perfectamente viable que el teatro de la institución sea manejado por sujetos del capitalismo líquido. Es garantía de eficiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al igual que en el 2005, ante la falta de convocatoria y el progresivo debilitamiento de su discurso, se recurre a estrategias coercitivas para interrumpir el flujo de deseo dentro del territorio. Se plantan en las escalinatas en principio como acto de penitencia, dispuestos a que le pasen por encima con tal de demostrar su compromiso. Pero tan pronto alguien les pone un dedo encima, su actitud pasiva se transforma en violencia no institucional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;¿Cómo rescatar la idea de la &lt;em&gt;universidad pal pueblo&lt;/em&gt;? El principio organizador debería ser el acceso a la institución, en virtud de la &lt;em&gt;voluntad de acceso al consumo &lt;/em&gt;de los estudiantes. Si tomamos esto por cierto, resultaría necesario poder ampliar la universidad para dar mayor cabida a estudiantes. Ante la crisis del Estado, resulta difícil pensar que la propia universidad pudiese lograr esto. Lo cual implica crear vínculos con el capital líquido en vías de allegar fondos que permitan abrir la base de la universidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto ya sucede. Año tras año, la facultad de Ciencias Naturales recibe millones de dólares del sector farmacéutico dirigido a adiestrar futuros obreros de la industria y desarrollar, en conjunto con la institución, nuevos productos y procedimientos. Otras facultades lo hacen a través de fondos federales. (¿Por qué, las huestes revolucionarias no protestan contra ello?). Es necesario también una apertura significativa de la universidad hacia la comunidad. Es imperioso acoger los intereses de la sociedad de consumo a ella, a modo de revestirle de pertinencia. Por último, la universidad necesita retomar y acoger nuevamente la producción cultural local e imprimirle un sello metropolitano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué debe hacer todo esto la UPR? Porque las universidades privadas del país ya lo hacen. El sistema universitario Ana G. Méndez, la Universidad del Sagrado Corazón y la Universidad Politécnica han venido a ocupar ese vacío. Por eso capitalizan en las camadas de estudiantes desencantados con el sistema público que, gracias a ser rehén de las huestes socialistas, poco a poco caen en decadencia y caducidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-6916492241180514628?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/6916492241180514628/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=6916492241180514628' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/6916492241180514628'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/6916492241180514628'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/09/escaramuzas-preotoales.html' title='ESCARAMUZAS PREOTOÑALES'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-539968885968783247</id><published>2006-09-04T21:22:00.000-04:00</published><updated>2006-09-04T21:27:21.060-04:00</updated><title type='text'>LA PARTIDOCRACIA Y LOS PELIGROS DE LA POSMODERNIDAD</title><content type='html'>J.S. Lucerna&lt;br /&gt;2006, Derechos Reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;Cuando Nietzsche, en &lt;em&gt;Así Habló Zarathustra&lt;/em&gt; declaró que “Dios ha muerto,” no se refería al Dios de los judíos, al de los cristianos, a Alá, o a alguna otra deidad que moldea comunidades religiosas imaginadas de limitado alcance (como las que operan en la actualidad). Éste hablaba de los metarrelatos, esos regímenes de verdad capaces de hacer que planos de consistencia, formados de diversos rizomas, se alcen como parcelas arborescentes y reclamen el dominio exclusivo de los discursos acerca de la Verdad. A Nietzsche eventualmente se le unieron los dada, surrealistas (en el teatro, la pintura y la novela) y los serialistas dodecafónicos en la música (Schoenberg y Webern, entre otros).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus propuestas respondían al emerger de la sociedad de consumo, la “era de la reproducibilidad técnica” de Benjamin, a la multiplicación virulenta de signos desarraigados de su referente “real” (la disolución del binomio valor de uso/valor de cambio). Nietzsche, al igual que los demás, podían preveerle. &lt;em&gt;Así Habló Zarathustra &lt;/em&gt;data de finales del siglo XIX. El primer tratado serio de la sociedad de consumo, &lt;em&gt;Historia y Conciencia de Clase &lt;/em&gt;(Georg Lukacs), fue publicado en 1926. Pero el verdadero asentamiento de la sociedad de consumo no se produjo hasta finales de la década del sesenta, cuando el pacto fordista se vino abajo. La eventual quiebra del estado benefactor dio paso a la propagación exponencial y virulenta de la sociedad de consumo, amparada bajo el discurso del neoliberalismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El efecto de este proceso sobre la subjetividad fue determinante. El sujeto quedó desdoblado, enfrentado a un real liquidado (tanto en el sentido de eliminación como de licuefacción), sin un punto referencial que determinara y organizara la Verdad. No hubo más Verdad, sino muchas verdades. El cinismo como &lt;em&gt;ethos&lt;/em&gt; no es sino una forma desafectada de subjetivación encaminada a dotar al sujeto para poder enfrentar tal paradoja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al presente, el sujeto navega en un espacio cibernético e hiperreal poblado de objetos y signos, sin posibilidades de orientarse, pero al mismo tiempo, con la fortuna de conducir su existencia a partir de cualquier objeto. La posmodernidad, ese vacío producido ante el abandono de la Modernidad, es agridulce. De un lado, la liberación de los metarrelatos le ha devuelto al sujeto su existencia prosaica, vacía de grandes significantes, repleta de instancias de significación. Pero al mismo tiempo, como advertía hace un tiempo Lyotard, aparece nuevamente la posibilidad del fascismo, como un acto alterado de negación ante el vacío. Ante la “insoportable levedad del ser,” renace el estatismo desmesurado (a lo Venezuela), mientras viejos modelos caducos de ejercicio del poder comunista retornan con venganza como una forma de contrarrestar los efectos virulentos del neoliberalismo desmedido. Peor aún, se desarrollan campos de fuerza arborescentes que intentan jerarquizar los rizomas y el plano de consistencia del mundo plano y achicado. Ahí está el extremismo islámico como prueba de que el vacío, por momentos, puede despertar inequívocas respuestas con un alcance que equipara la virulencia del neoliberalismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;El agenciamiento del sujeto desdoblado gobernado por el signo del cinismo,  implicaría, en principio, una constante cuestionamiento de la verdad (sea con el letra mayúscula o minúscula). El extremismo islámico puede que sea una respuesta violentamente virulenta a tal suceso. Pero el despliegue fervoroso del sectarismo religioso actual no deja de ser una réplica fundamentada bajo las mismas premisas. El estatismo dictatorial venezolano y chino es otra forma de respuesta, que aunque jerárquico, es indiferente al requisito de la &lt;em&gt;comunidad imaginada&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ocasiones, sin embargo, se recurre a la vulgarización de ese agenciamiento teniendo el ejercicio del poder como norte, lo cual desembocaría en otra forma de estatismo, pero de corte tosco, rústico e inculto.  Para la “partidocracia nuestra de cada día” este es su &lt;em&gt;modus operandis&lt;/em&gt;, en vías de perpetuar su monopolio sobre la experiencia de lo político en el país. Cualquier acusación seria de actos ilegales o irresponsables es contrarrestada con la excusa de “persecución política” a modo de restarle peso y validez a la misma. Se confunden cuestionamientos serios acerca de la conducta y proceder de los políticos con cuestiones triviales. La posibilidad de manejos turbios de fondos públicos, la comisión de delitos graves, se equipara a la banal acusación de algún legislador por haber sido llamado “inmoral” por otro legislador del bando contrario. La ley y la justicia, constructos que sirven para organizar la experiencia humana en comunión bajo la Modernidad, quedan relativizadas no bajo el pretexto de responder a los sectores que ejercen el poder y así cuestionar su validez contingente, sino en vías de permanecer impunes y continuar practicando su ejercicio corrupta y groseramente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;Toda la controversia referente a la pensión “cadillac” del hoy legislador no electo por el distrito de Arecibo, Pedro Roselló González, se desarrolla bajo la turbidez típica del proceder partidocrático. La convicción por la comisión del delito de falsificación por parte del ex titular de la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA) debió despejar dudas acerca de la validez de los planteamientos esbozados por el ex gobernador. No debería haber incertidumbre alguna acerca de sí Roselló trabajo o no en aquellos veranos que ya nadie recuerda, y de los cuales no existe ningún expediente que dé fe de ello. Se debería respetar la validez de las transcripciones de créditos de aquel verano que Roselló dice trabajaba, mientras en realidad se encontraba tomando cursos veraniegos en la Universidad de Harvard. Tampoco debería cuestionarse aquella ficha que coloca a Pedro participó jugador de tenis en alguna justa deportiva americana. (Al menos, no es sano cuestionar el récord deportivo cuando las disciplinas de este tipo se fundamentan, primordialmente, en la &lt;em&gt;acumulación de datos&lt;/em&gt;; así se construye su historia).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierto, el caso no ha sido adjudicado por ningún tribunal. Pero aferrarse a un cuento que cada día se debilita y parece más uno de cuna, apunta con mayor convicción a la confirmación de la evidencia. ¿A qué recurrir ante tan cruda realidad? Al reclamo de &lt;strong&gt;persecución política&lt;/strong&gt;. Aún su feroz pero debilitado adversario por el control de la finca penepeísta, Luis Fortuño, alza bandera al respecto cuestionando el tiempo en que surge la noticia sobre la investigación, brindándole autoridad discursiva al desentonado y siempre belicoso parloteo de Thomas Rivera Schatz. Quizá Fortuño no se percate de ello, pero le está brindando municiones a los seguidores del alicaído iconoclasta  y patricio aspirante al trono de prócer de partido. Se abre la prensa, de por sí cuestionada gracias al advenimiento del momento posmoderno, al libre ataque de su línea editorial (ya reconocida y aceptada en el concepto de “market share”), debilitando de por sí la posibilidad de la disensión. Nadie queda a salvo. Bueno, si: el balance partidocrático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Roselló manipula la situación exigiendo violentar los procedimientos de investigaciones criminales llevados a cabo por el Departamento de Justicia y así someter a la ley y la justicia al circo partidocrático. (¿Habrá pensado en las consecuencias que tendría esto en las investigaciones sobre narcotráfico?). Lo peor: sus secuaces de partido le apoyan en el reclamo, queriendo convertir un recurso investigativo en un espectáculo de quién es más inmoral; Roselló, el Secretario de Justicia o el Gobernador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queda la verdad (grande o chiquita) atropellada, atrapada en las virulentas garras de la partidocracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;¿Podría desembocar este proceder en fascismo? No parece. Al menos no parece que vaya a verterse en la variedad practicada por Chávez en Venezuela, que parece más estatismo populista desmedido que otra cosa. Pero no debe olvidarse que los protagonistas de aquel violento incidente en la Procuradoría de la Mujer (incitado por un acto imprudente de la propia procuradora) quedaron impunes, solventados por sus motivaciones puramente ideológicas (a lo que se le debió añadir &lt;em&gt;partidocráticas&lt;/em&gt;). Esa no parece ser la suerte que corrieron los vándalos que intentaron justificar de la misma manera la destrucción de propiedad pública federal en Vieques aquel primero de mayo, ni los que intentaron tomar por asalto el Capitolio y atormentar a los asistentes al homenaje de Julito Labatut (otro imprudencia, esta vez incitada por una legisladora azul).  Se evidencia aquí como los practicantes de la partidocracia tejen su propio nicho, el cual juran proteger con tal de mantener su monopolio de poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Las consecuencias? A quién importan. Héctor, Lornna y Epifanio (los &lt;em&gt;three blind mice&lt;/em&gt;) utilizan el mismo pretexto, aun en momentos en que sus acciones están bajo la mira y la duda los arropa más que la transparencia. Lo absurdo del momento les lleva hasta la construcción de “Coquito” como un empresario preocupado por sus conciudadanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras, allí donde habita el sujeto de consumo, éste se ocupa por cuestionar los cimientos de su realidad. Su propósito: transformar y adaptar su realidad a un mundo emergente que pone en peligro la supervivencia de antiguas estructuras que, aunque luchan por subsistir, reconocen su caducidad hace ya mucho tiempo…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-539968885968783247?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/539968885968783247/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=539968885968783247' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/539968885968783247'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/539968885968783247'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/09/la-partidocracia-y-los-peligros-de-la.html' title='LA PARTIDOCRACIA Y LOS PELIGROS DE LA POSMODERNIDAD'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-115629230662354563</id><published>2006-08-22T20:16:00.001-04:00</published><updated>2006-08-22T20:18:27.033-04:00</updated><title type='text'>JORGE SILVA PURAS O EL RETORNO DEL HOMBRE UNI-DIMENSIONAL</title><content type='html'>J.S. Lucerna&lt;br /&gt;2006, Derechos Reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;Desde su aparición como paladín del achicamiento del gobierno, se hace imperante la creación de un nuevo puesto en los escalafones ejecutivos del mundo empresarial: &lt;em&gt;Chief Reengineering Officer&lt;/em&gt; o CRO (por sus siglas en inglés). Contrario a la inconsecuente reingeniería del Departamento de Educación llevada a cabo por el hidalgo César Rey y supuestamente continuada por el doctor Aragunde y su secuaz Waldo, allí donde Jorge dice que va a reestructurar algo lo ha hecho. Así lo hizo con Fomento (y en tiempo récord). Así que si este Jorge dice que se propone fusionar agencias, reestructurar corporaciones públicas y tornar el gobierno en un ente eficiente, ¡créale!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo político, al ser en primera instancia sujeto del consumo, lleva la “contradicción” incrustada en su código genético. Inclusive aquellos que practican la partidocracia. Aníbal Acevedo Vilá no es la excepción. Algunos días juega el sucio pasatiempo de la política hacendada, patricia y patriarcal. Otros, luce como un sujeto de consumo comprometido con el porvenir del territorio. Y en otros actúa como el jefe de su tribu, dispuesto a obviar los más elementales principios democráticos con tal de que su partido prevalezca en cualquier disputa (particularmente, si esta es con la oposición). Es un tipo osado (el cierre laboral de mayo pasado prueba este punto más allá de cualquier duda razonable), que usualmente gana las batallas en las que se enfrasca, aunque en ocasiones le toca perder (la cruzada presupuestarias de los últimos dos años).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Consciente del frágil y efímero consenso que le llevó al poder, Aníbal ha tenido que apoderarse de discursos propios del sujeto del consumo para intentar cimentar su monopolio del poder político. Esto a veces le ha funcionado, en otras no. A pesar de que el Secretario de Educación se ha empecinado en hacer todo lo contrario, el hoy gobernador aún insiste que la educación sigue siendo una de sus prioridades. No es de extrañarse entonces que Acevedo Vilá intente apoderarse de discursos que exigen un achicamiento del aparato gubernamental y una mayor eficiencia en la gestión pública.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este sentido, Silva Puras le ha caído, o del cielo o, como anillo al dedo. Los dotes o la competencia que pueda tener el postecnócrata al respecto no vienen al caso. Lo cierto es que sus ejecutorias frente a Fomento, en lo que a reorganización se refiere, le merecieron una promoción dentro de los esfuerzos de reestructuración del aparato gubernamental (acompañado de un jugoso aumento salarial). Silva Puras debe ser el único de los miembros del gabinete que se propuso cambiar su agencia y lo logró (sin importar las consecuencias de sus actos, si al final se producía un ahorro sustancial para las alicaídas arcas gubernamentales). Esta gesta le mereció coronarse CRO del gobierno de Puerto Rico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;Jorge Silva Puras es uno de muchos personajes oscuros en la administración de Acevedo Vilá. A diferencia de sus predecesores populares (quienes usualmente nombraban o personajes reconocidos, o miembros de la aristocracia hacendada), y similar a Roselló (su equipo de trabajo, más que ser estadista, pertenecía a la camada de jóvenes profesionales dispuestos a convertirse en los nuevos tecnócratas, los &lt;em&gt;pos&lt;/em&gt;), éste se vio en la necesidad de reclutar rostros frescos para una administración de la cual pocos querían participar por miedo a la inquisición que Roselló y compañía (la oposición, quien controlaba la Legislatura) organizaban en el Capitolio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro, esto no salva que Aníbal utilizara los mismos criterios empleados por otros gobernantes. Por aquello de discernir la competencia de los aspirantes a algún puesto en su gabinete, la pregunta obligada fue: ¿cuánto dinero trajo al partido? Este Jorge no estuvo exento de ello. Como empleado de &lt;em&gt;Procter &amp; Gamble&lt;/em&gt;, vendedor estrella de &lt;em&gt;Charmin&lt;/em&gt; para Puerto Rico, Silva Puras debió haber conocido muchos donantes potenciales a la causa popular. En este sentido, no deben quedar dudas que Jorge trajo mucho dinero al partido y que por ello fue premiado con la silla de Director Ejecutivo de Fomento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco debe haber reparos en que cada cual aspire a realizar lo que quiere en la vida. Silva Puras pudo haber sido vendedor de &lt;em&gt;Charmin&lt;/em&gt;, trabajar para una compañía de capital líquido empeñada en eliminar la competencia local en cada uno de los terrotorios conquistados. Pero si su aspiración era convertirse en postecnócrata y dedicarse a la reingeniería del gobierno, bien por él. ¿La competencia al respecto? Se le debe otorgar otra vez el beneficio de la duda. En un mundo que cada día exige mayor número de competencias de parte del trabajador, es refrescante encontrar alguien dedicado al mundo de los negocios que pueda asumir retos y triunfar en el proceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así Jorge llegó a Fomento y se dedicó a reestructurar la agencia en vías de lograr ahorros significativos en su presupuesto, eliminar “grasa” (excedente de empleados que con toda probabilidad terminaron en sus puestos por favores políticos) y crear un ente gubernamental más eficiente. Se hizo de las herramientas disponibles: retiro temprano incentivado, eliminación de puestos transitorios, convocatorias a puestos dilucidados por las competencias particulares del empleado. ¿El saldo? Un número significativo de empleados despojados de su trabajo, sin sustento, dispuestos a vaciar las arcas del desempleo, las ayudas locales y federales, y con la predisposición a aceptar el empleo que le pudiera ofrecer el actual mercado laboral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queda por ver si Fomento es un ente más eficiente, si los ahorros proyectados se cumplen, o si el dinero no es desviado a otras gestiones de carácter frívolo que hagan del proyecto uno pasajero, carente de voluntad política. Hasta ahí bien. El problema: ¿qué se hace con el excedente de empleados? Puede que la reestructuración de la agencia haya producido los frutos deseados, pero ¿y qué de la otra parte? ¿De los desterrados, los liquidados fulminantemente, los &lt;em&gt;olvidados&lt;/em&gt; (recordando a Buñuel)? De eso nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;Alguien debió soplarle al oído a Aníbal que, después de todo, Jorge Silva Puras lo había hecho bien. La imprevista salida de su capataz-ahora-convertido-en-gerenciador-de-partido, el otrora Secretario de la Gobernación, José Aníbal Torres, le posibilitó repensar dicho puesto. Pero sobre todo, la caótica batalla de mayo le había producido un buen saldo al gobernador. Su victoria en la garata le brindaba claves sobre cómo redirigir su discurso para ampliar el apoyo de la base de sujetos de consumo: achicar el gobierno, hacerlo más eficiente. Acevedo Vilá intentó apropiarse del discurso de la sustentabilidad, moldearlo a sus propósitos políticos para así incrementar su monopolio de poder político. Le resultaba importante también asegurar las camadas centrífugas del desaparecido Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), para que permanecieran de su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[La seducción del electorado del PIP bajo esta estrategia discursiva se producía en la medida que el cuadro directivo de dicho partido se enfocó casi siempre en señalar las deficiencias a nivel administrativo de los principales partidos políticos, no en la consecución de la independencia. Como muestra de ello está el aura de justiciero que David Noriega exhibió en sus días como legislador. Esto, sin embargo, no le sirvió para llegar hasta Fortaleza. Nada, paradojas de la vida bajo el signo del capital líquido.]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fresco de su álgida victoria en la reorganización de Fomento, Silva Puras dio el brincó, se agenció de la Secretaría de la Gobernación y se autoproclamó RCO. Desde los balcones de su oficina en Fortaleza declaró que su misión era la reestructuración del gobierno a modo de hacerle más chico y eficiente. Anunció su embestida contra la Autoridad de Energía Eléctrica (enfureciendo, de paso, el liderato y matrícula de la UTIER), fusión de agencias, y reducción de personal en dependencias gubernamentales. Tal pareciese que el gobernador le había otorgado poderes ilimitados al otro Jorge para que llevara a cabo su agenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extrañamente, a Silva Puras se le olvidaba, nuevamente, el otro lado de la moneda. (Mas extraño resulta el dato cuando se toma en consideración que su antiguo puesto en el gabinete lo vinculaba al desarrollo económico del país). Sus planes, anunciados con bombos y platillos, apuntaban a un cambio de dirección beneficioso para el país, una mutación de la gestión pública que se encaminaba a elevar la competitividad del territorio en el mercado geopolítico actual. Pero al no tomar en consideración la suerte que correría aquel empleado desplazado, la virtud que pudiera acompañar su gesta se convertiría, al mismo tiempo, en leña que alimentaría el fuego infernal que representa el mercado laboral actual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comete así tres errores básicos Silva Puras en su gestión: construye/constituye el ecosistema de forma maníquea; no respeta la biodiversidad; despacha la sustentabilidad. En su ecosistema no hay espacio para aquello que no fuese la gestión gubernamental (entendida como patrono). Lo que sucede fuera de ella no le importa. Es una reformulación vulgar y grosera del “ellos y nosotros.” Al establecer esta pauta, la biodiversidad es expulsada de la ecuación; ni siquiera se reconoce. Un mundo construido de esta manera no puede ser autosustentable. Regresamos así al hombre unidimensional: o trabajas (para el gobierno) o no trabajas; lo demás no importa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que el otro Jorge se economiza al reducir la fuerza trabajadora del país, lo pierde en el fisco. A menor número de adultos empleados, se achica la base contributiva del país. El mismo efecto ocurre en cuanto al impuesto sobre la venta: sin dinero que gastar, ¿cómo se va a recaudar? En todo caso, si bien existiría un ahorro en términos salariales, el paquete de ayudas desembolsado continuaría desangrando el fisco. ¿O acaso se piensan abandonarlos a su suerte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siendo justos, debe existir un Plan B. Ya se verá a Román Velasco, Secretario del Trabajo, corriendo con su feria (tipo fiesta patronal) reclutando a todos los psicólogos que se encuentre en el camino, para brindarle apoyo emocional a los desplazados, diciéndole que aunque la economía está detenida y el mercado laboral estancado “ya verán que conseguirán trabajo, aunque sea en un McDonalds.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;Es galante la empresa del nuevo Secretario de la Gobernación. Pero mientras la misma sea socavada por la partidocracia practicada solapadamente por el gobernador de turno, sus frutos traerán más problemas de los que pretende resolver. Ciertamente Acevedo Vilá tiene un plan de desarrollo: la biotecnología. Pero, ¿cuántos empleados desplazados de la UTIER cualifican para trabajar en empresas de alta tecnología? ¿Cuántas secretarias y trabajadores clericales caben en una empresa cómo esa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede que sean buenas las intenciones del otro Jorge, pero la política pública (o la ausencia de esta) y el ejercicio del poder practicado por Acevedo Vilá apunta a un desastre en ciernes. Aún en su discurso sobre la biotecnología existen serias incongruencias: la educación es uno de sus ejes, y sin embargo el desempeño y compromiso del actual Secretario de esa dependencia sólo puede medirse en números negativos. No existe tampoco un plan articulado de readiestramiento para lograr que la fuerza trabajadora actual (tanto empleada como desplazada) pueda encaminarse por dicha senda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lo que se trata es del ejercicio crudo de la partidocracia. Apoderarse de un discurso a modo de continuar monopolizando el poder. Y como en un tribunal el desconocimiento no exonera a nadie de culpa, desgraciadamente el flamante Secretario de la Gobernación deberá ser acusado de crímenes de lesa humanidad. Después de todo, de buenas intenciones está adornado el camino al infierno...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-115629230662354563?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/115629230662354563/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=115629230662354563' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115629230662354563'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115629230662354563'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/08/jorge-silva-puras-o-el-retorno-del.html' title='JORGE SILVA PURAS O EL RETORNO DEL HOMBRE UNI-DIMENSIONAL'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-115629214755372821</id><published>2006-08-22T20:14:00.000-04:00</published><updated>2006-08-22T20:15:47.630-04:00</updated><title type='text'>CRB</title><content type='html'>J.S. Lucerna&lt;br /&gt;2006, Derechos Reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;En mi juventud, estas siglas eran sinónimo de terror. No del que utiliza aviones para derribar edificios, sino de aquel que ejerce el Estado en contra de sus constituyentes por el simple hecho de disentir. La mancha de Maravilla vive en la comunidad imaginaria puertorriqueña como un lastre de tiempos pasados pero presentes en la memoria. Por ahí está la figura de Romero; como memento de ese vil pasado; pero también como monumento sobre lo que acecha, aquello que sigue vigente en tiempos de guerra contra el terrorismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la latencia de Romero Barceló en la política puertorriqueña es también indicativa de las luchas intestinales que se libran al seno de los caducos partidos que aún pretenden monopolizar el poder político actual. El “Caballo” se empeña por adueñarse del legado Luis A. Ferré, coronarse heredero (ilegítimo) del prócer y bautizarse como otro gestor de importancia en la agotada búsqueda por la estadidad. Si el viejo Ferré no le nombro como su legítimo sucesor, no importa. En la “guerra partidocrática nuestra de cada día” todo es posible, todo es válido. Así, Romero intenta e intentará por todos los medios (asequibles o no) apoderarse del legado de Ferré y convertirse en “capo mafioso” al cual toda movida (por ínfima que sea) le sea consultada. El proceder del partido sólo se cristalizará en la medida que reciba su bendición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto queda patente en la actual lucha intestinal que atraviesa el Partido Nuevo Progresista (PNP) de cara a las elecciones del 2008. Romero se niega a morir. Por eso se alía con Pedro (a pesar de su desquicio); desautoriza a cualquiera que intente plantarse como candidato; ataca despiadadamente a Fortuño. No debe haber (ni habrá) movida al respecto, sin que antes se le pida permiso y se reciba su bendición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;¿Por qué continuamos soportando a Romero? Eso es tan simple como reconocer que los candidatos que han tomado la rienda del partido, tras sus respectivas derrotas, lo han abandonado, dejado a la deriva. Romero no lo ha hecho eso; nunca lo haría. No lo abandonó cuando su terquedad y sus tácticas de terror le empujaron a una derrota segura en el 1984. Tampoco cuando, cabizbajo, Baltasar Corrada del Río salió huyendo al ser derrotado por Hernández Colón, entonces aspirante a presidir la república bananera puertorriqueña. A Pedro lo obligó a compartir su capital político, logrando salir Comisionado Residente más por la fuerza prestada que por los méritos propios (de paso cargándose a Zaida Hernández). Ante el forzado retiro de Roselló, pulseó lo suficiente como para recuperar su puesto y competir, nuevamente, para Comisionado Residente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Romero fue derrotado por Fortuño para la nominación a Comisionado Residente en el 2004, pero eso no significó su muerte política. Siempre obstinado, y con una superlativa obsesión de poder y reconocimiento, torpedeó constantemente la campaña del futuro Comisionado Residente de cara a las elecciones generales, restándole legitimidad (y votos). Si bien la victoria de Fortuño (combinada con la derrota de Pedro, devenido ahora Mesías), le colocó a la delantera en lo que a la gobernación se refiere, Romero ha hecho todo lo posible por continuar restándole legitimidad y capital político desde entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿De dónde deriva la mala leche entre Romero y Fortuño? Quizá la misma comience en el momento en que el segundo acaparó la atención de los mecenas penepeístas. El capital monetario siempre supone poder dentro de una colectividad partidocrática; el PNP no es la excepción. La franca decadencia que experimenta el partido en estos momentos se debe, primordialmente, al limitado flujo de efectivo por el cual atraviesa. Aquellos que estuvieron con Pedro en el 2004 lo han abandonado al no estar dispuestos a apostar por un candidato derrotado en futuras elecciones. Es una forma de propulsar el relevo generacional. Eso es, siempre y cuando una figura como Romero no se plante en el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;Si nos empeñáramos en escribir la historia según Romero, quedaría de su parte no sólo escoger el candidato a futuras elecciones, sino la agenda del partido de cara al futuro. ¿Cuál sería esa agenda? Buena pregunta. Tanto él como Roselló insisten en que la agenda de la estadidad ha quedado inconclusa. Pero, ¿cómo creerles? Romero Barceló ha estado dando bandazos por espacio de cuatro décadas: ocho años como Gobernador, ocho como Comisionado Residente. Y la estadidad, ¿dónde está? Pedro, por su parte, fue gobernador por ocho años, celebró tres plebiscitos (los perdió todos), se mudó cerca de la capital federal dizque para cabildear a favor de la estadidad, se convirtió en profesor universitario (&lt;em&gt;part-time&lt;/em&gt;, claro está), y hasta publicó un libro sobre el anhelo de los puertorriqueños en alcanzar la “igualdad.” Repetimos: y la estadidad, ¿dónde está?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tiempos del capital líquido y la cadena global de distribución, la estadidad, al igual que la dependencia, tienen muy pocas posibilidades de concretarse. Existe una serie de factores exógenos al proceso de status (que van desde la instauración de la sociedad de consumo hasta el emerger de su sujeto) que le cortocircuitan, lo entorpecen, se entrometen. Imposible no estar consciente de ello. ¿Qué buscan, entonces, Pedro y Carlos? Cimentar su poder, perpetuar la partidocracia, y mantener su monopolio sobre el poder político del país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;Romero representa los últimos aleteos del patriarquismo político dentro del PNP. Irrespetuoso, chabacano y buscón. Más que un caballo cerrero, parece un gallo de pelea, siempre dispuesto a utilizar sus espuelas con tal de herir de muerte a su contrincante, a su adversario. Si declara que no es tiempo de candidaturas en la colectividad, es porque busca tiempo; no porque le interese el bienestar del partido. Funciona como caudillo (aunque, en realidad, no pueda cumplir esta función a cabalidad). Se siente pastor de un rebaño que cree a fe ciega en la estadidad, y está más que dispuesto en llevar a la manada de la mano, siempre y cuando esto garantice su permanencia en el poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el tiempo de los caudillos (y los aspirantes a ello) ya pasó. El asentamiento de la sociedad de consumo le imprime un aire de transitoriedad a todo, inclusive a aquello que aspira a convertirse en discurso arborescente. El sujeto del consumo, desdoblado y despojado de su centro, adopta el cinismo como &lt;em&gt;ethos&lt;/em&gt;, lo cual implica un distanciamiento de todo aquello que aspire a convertirse en régimen de verdad. El acceso al consumo, ese credo que quía y canaliza los flujos de deseo del sujeto, impide la inercia en el proceder de éste. Una solución final al debate del status es inconsecuente en este momento. Los movimientos del capital líquido y el dinamismo de la cadena global de distribución (siempre presta a emigrar y a mutar) no permiten que el territorio se asiente. Alcanzar la estadidad, la independencia o el pleno desarrollo del Estado libre Asociado (ELA) es una quimera; mañana siempre habrá alguna excusa por la cual exigir un cambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su lucha intestinal por convertirse en prócer y cuadillo, Romero lleva las de perder. Él parece estar consciente de esto. En el proceso está dispuesto a implotar la colectividad que lo llevó al poder y le ha servido de plataforma para sino monopolizarlo, al menos compartirlo a la fuerza con el presidente de turno. Los días del PNP parecen estar contados...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-115629214755372821?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/115629214755372821/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=115629214755372821' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115629214755372821'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115629214755372821'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/08/crb.html' title='CRB'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-115621129009296476</id><published>2006-08-21T21:46:00.000-04:00</published><updated>2006-08-21T21:48:10.110-04:00</updated><title type='text'>LEO</title><content type='html'>J.S. Lucerna&lt;br /&gt;2006, Derechos Reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;Repasemos la situación. El Partido Nuevo Progresista (PNP), prácticamente, resultó victorioso en las pasadas elecciones, ganando el control de Cámara, Senado, de la silla del Comisario Residente, y la mayoría de las alcaldías. En cambio, el Partido Popular Democrático (PPD) resultó victorioso sólo en la carrera por la gobernación. Matemáticamente hablando, puede llegarse a la conclusión de que quien ganó la elección lo fue el PNP.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿O no? ¿Cómo explicar la guerra sin cuartel presente al seno de dicho partido? ¿Por qué tanta pelea? Dado el cuadro emergente luego de las elecciones, se pudiera suponer que el plan de gobierno del PNP sería bastante sencillo: al controlar la rama legislativa hubiera sido bastante simple imponer su programa de gobierno, enviando legislación y esperar que el gobernador, o la firmara o la vetara. En caso de que se aplicara el veto tendrían los argumentos suficientes para tachar a la rama ejecutiva de incompetente, poco cooperadora, sin compromiso ante el país, etc. Pero no. Es precisamente en la rama legislativa donde los penepés se han dedicado a torpedearse unos a otros, en luchas intestinales de poder, debilitando, poco a poco, sus pocas opciones de triunfo en las próximas elecciones generales. En vez de ser un partido de oposición, se han dedicado al chantaje, la intriga, el espionaje, a gastar dinero, y a dedicar todo sus esfuerzos en asuntos de poco interés público (¿por qué inmiscuirse en el debate de sí Castro está muerto o no, o el efecto que tendría una apertura “democrática” en Cuba? En todo caso, ¡deberían preocuparse por someter legislación que ayude a elevar la competitividad del país ante el inevitable suceso!).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este panorama ha contribuido a que un político partidocrático desgastado, con escasa credibilidad y de poca convicción, surja como un posible candidato a la gobernación del país: Leo Díaz. Cabe preguntarse, sin embargo, si Leo es una alternativa genuina con opciones reales de ser gobernador, o simplemente forma parte de un drama mucho más vasto (y a la vez estéril) que vive la colectividad de la palma en el nuevo milenio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;¿Cómo es posible que un político con poca experiencia parlamentaria, retirado voluntariamente ante la triste (pero franca) realidad de una aplastante derrota en un evento electoral, que fuese presidente transitorio de una colectividad terriblemente afectada por un catastrófico revés, para luego ser un politólogo analista de “poca monta” sea la solución a todos los males que afectan a la palma? La realidad es que Leo tiene escaso recorrido político en cuanto a puestos electivos se refiere. Fue un legislador inconsecuente que se beneficio en su elección del pandemonio creado por la figura de Roselló en su momento de gloria (1996). Quizá fuese un activista del partido antes de eso, una de esas figuras oscuras como José “El Primitivo” Aponte; nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su resurgimiento político se produjo gracias a Carlos Romero Barceló. Roselló, luego de la inevitable derrota del 2000, decidió abandonar el país y autoexiliarse en la metrópoli, convirtiéndose en profesor universitario “part-time,” y desarrollando toda una obra literaria que le permitiera figurar como prócer en años venideros. Pesquera comprendió que su selección como candidato oficialista del PNP no fue más que la quema de un cartucho para luego ver cómo recuperar el poder (la derrota, recalcamos, era inevitable). También se exilió, abandonando el partido a su propia suerte. De esta manera, se produjo un vacío de poder en la colectividad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arrojada a su suerte, quedó por dilucidar quién tomaría el control del mismo. La cosa no es tan sencilla como pensar en quién podría correr como candidato a gobernador. Se trataba de determinar quien lograría atraer capital monetario, al tiempo que acumulaba capital político. Y es que ante la muerte de Luis A. Ferré, el PNP se había quedado sin prócer, sin una figura que se ocupara de mantener el balance. El viejo, ni en su lecho de muerte, nombró a un sucesor. (Contrario al PPD, donde Muñoz Marín bautizó, desde temprano, a Hernández Colón, quien aún funge como &lt;em&gt;bringer of balance&lt;/em&gt;). No es un secreto que Romero siempre aspiró a llenar ese &lt;em&gt;vacumm&lt;/em&gt; de poder. Pero quizá el viejo nunca lo nombró porque más que ser una figura aglutinadora, el “Caballo” siempre reclamó el repudio de sectores exógenos al partido. Esto, sin embargo, nunca privó a Romero de aspirar a convertirse en el “dueño” del PNP.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La posibilidad de que Leo se convirtiera en presidente del PNP fue lanzada en principio, de manera muy astuta, por Melinda Romero, hija del “Caballo.” El mensaje fue comprendido inmediatamente: con Roselló ausente y Pesquera desorientado, no existía nadie en la colectividad que pudiera retarle el poder a Romero. Leo, su “candidato,” en realidad se convirtió en la cara de su mandato. Nadie se opuso, o más bien, nadie pudo oponerse. Aún con la fragilidad de Leo como figura y político, la escasa experiencia, con un discurso bordeando en psicosis, éste emergió como el candidato, elegido y ratificado inmediatamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas las características antes mencionadas contribuyeron a que el propio partido recayera nuevamente en crisis. La resucitación de Pesquera se debió en parte a la falta de arraigo y sustancia de la figura de Leo, además de su retórica excluyente. Pero también al hecho de que Romero no logró avivar las arcas del partido. Sólo un Rosellista podía hacerlo, y ante el retiro total (aunque no final) de Pedro, regresó Pesquera. Los principales accionistas del PNP no estaban dispuestos a apostar su dinero a un candidato divisorio. Necesitaban (con tal de ganar la elección y volver a parasitar el gobierno) alguien que aglutinara y, al momento, Pesquera era la mejor opción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;Quizá Leo creyó que podía ser gobernador en el 2004. O al menos, correría para ello. Pero lo cierto es que el regreso de Roselló, ahora convertido en Mesías, logró impulsar al partido para la contienda electoral. Movidos por el desastre económico de la administración de Sila M., los mecenas del penepé decidieron revivir al muerto, impulsados en parte por el terror que sentían los populares a su figura, y por que otros vivían convencidos de que Pedro tenía una excelente oportunidad de salir electo por tercera ocasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leo, que ya se había echado a un lado con la resurrección pesquerista, se sumió aún más en el anonimato político, aceptando el rol de anacronista político (o como le llaman en el argot partidocrático puertorriqueño, &lt;em&gt;politólogo&lt;/em&gt;). Defendió a brazo partido, a través de las ondas radiales y televisivas, lo indefendible: la pulcritud e integridad de Roselló. Intento minimizar el lastre político y moral que representaban la banda de los “40 ladrones” que acompañaron al ahora Mesías en sus primeras dos administraciones. Y en la noche de las elecciones intentó subirle la moral a los penepés que ya se sospechaban una derrota en la silla de la gobernación. A eso llegó Leo; nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante la derrota (y el derrotero tomado por el Mesías no bajado del cielo, sino estrellado y con pocas posibilidades de resucitar nuevamente), Leo pasó a ser un asterisco en la escabrosa historia del PNP. Pasado presidente en cuyo breve mandato, podría decirse, no sucedió nada más que la muerte y resurrección (para luego volver a ser crucificado) de Carlos Pesquera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;El que Leo reviviera gracias al desquicio político de Roselló, no da licencia a entender su carrera política bajo los mismos términos que la vida de Pedro o Carlos Pesquera (&lt;em&gt;muerte y resurrección&lt;/em&gt;). En todo caso sería su muerte y pasión, puesto que como personaje político éste falleció hace mucho ya (al filo del segundo término del Mesías) y lo ocurrido desde entonces es sólo una amarga pasión agridulce (sufrimiento adornado con la quimérica esperanza de alcanzar la prosperidad política).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Presto a perder el control del partido, y conciente en medio de su demencia de que sus días como caricatura política de la partidocracia están contados, Pedro ha necesitado revivir parcialmente un cadáver a modo de mantener la poca legitimidad que le queda en la esfera pública. Leo no es Fortuño, pero tampoco es Santini. El primero representa su fin político; el segundo, un posible lastre ante su conducta errática y su populismo &lt;em&gt;lite&lt;/em&gt; e incontrolable. Pero para los que conocen a Roselló, resulta un tanto inconcebible haber escogido como posible sucesor a una de los caninos falderos de Romero. (Quizá por ello es que, recientemente, lanzara al ruedo a José “El Primitivo” Aponte, el bufón de su corte).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que sucede es que los enemigos, ante un enemigo común, se convierten en amigos circunstanciales. No fue Pedro el que revivió a Leo; fue un Romero embriagado por la sed de venganza que siente contra Fortuño. De esta manera, Leo puede denunciar públicamente la necesidad de nominar un candidato aglutinador que pueda robarle electores al PPD al lograr capturar el excedente producido por la defunción institucional del PIP. Romero, a través de Leo, lanza un mensaje claro a los mecenas que, poco a poco, le dan la espalda a Pedro. Advierte tener la capacidad de encontrar un candidato que, por supuesto, no es Fortuño. Al mismo tiempo, insinúa que si el control del partido no recae en sus manos está dispuesto a romperlo nuevamente (tal como hizo en los tiempos de Hernán Padilla). Por eso mueve sus fichas apoyando a Pedro “el desquiciado” en su enviciado intento por retener el poder del partido, y utiliza a través de éste a Thomas Rivera Schatz para que ataque sin ningún tipo de misericordia a Fortuño. Mientras tanto, le tiende un ramo de olivo a McKlintock y los “auténticos,” al tiempo que pide a viva voz la renuncia de Héctor Martínez, salpicada con su consabida marrullería solicitando la renuncia también del gobernador por el delito de “necia asociación” con el cantante de reggaeton &lt;em&gt;Don Omar&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué pito toca Leo en todo esto? Vaya usted a saber. La contienda por el control del PNP es entre Fortuño y Romero, nadie más.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-115621129009296476?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/115621129009296476/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=115621129009296476' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115621129009296476'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115621129009296476'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/08/leo_21.html' title='LEO'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-115621112387435021</id><published>2006-08-21T21:26:00.000-04:00</published><updated>2006-08-21T21:45:23.896-04:00</updated><title type='text'>JORGE</title><content type='html'>J.S. Lucerna&lt;br /&gt;2006, Derechos Reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;Pensar que la carrera de Jorge Santini en la política comenzó como asesor legislativo de Pedro Roselló resulta demasiado sorprendente. Jorge se convirtió en Senador no por sus virtudes pero sí por su trabajo político. Este ascendió con Roselló en la cresta de su reinado (en las elecciones del 1996), donde el Partido Nuevo Progresista (PNP) arrasó poniendo al Partido Popular Democrático (PPD) en serios aprietos. Como buen soldado rosellista de fila, se allanó a la decisión poco salomónica de asaltar la Presidencia del Senado y arrebatársela a Roberto Rexach Benítez, regalándosela al siempre perdedor (salvo en esta ocasión) Charlie Rodríguez. Su disciplina le valió estima por parte del partido, le ayudo a acumular capital político y, de esta manera, alimentar su pedestre hambre de poder (de escasos modales, por cierto).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta ese momento, su carrera política puede hacer sido calificada de mezquina, poco fructífera e intrascendente. Pero un buen día a Jorge le dio por retar a su padrino político, Charlie (el siempre perderdor) por la candidatura a la poltrona municipal de San Juan. Desde ese momento, su carrera dio un giro inexplicable. El crecimiento exponencial de su capital político, su victoria un tanto inverosímil, y su capacidad de mantenerse en el poder, nuevamente, son sorprendentes. Por ello, debe tomarse con pinzas su idea de correr por la gobernación. Pero, bueno, Jorge quiere correr... ¿se lo permitirán? ¿O a Jorge alguien le está elevando los humos como parte de un “plan maestro” una estrategia de poder que necesita utilizarse para poder alcanzar propósitos ulteriores?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;La derrota de Charlie en las primarias del 1999 era previsible. Si éste llegó al Senado fue por obra y gracia de Pedro. Cuando Roselló no figuró en la papeleta como candidato a gobernador, Charlie siempre perdió. De cara a las elecciones del 2000, con un partido en quiebra política, ideológica y moral, Rodríguez intentó dar el próximo paso, convertirse en alcalde de San Juan para después (¿quién sabe?) advenir candidato a la gobernación (después de todo, él, al igual que muchos, estaba convencido de la derrota venidera). Lo que no esperaba es que en su seguro camino a la alcaldía se le cruzaría uno de sus lacayos: Jorge Santini. Quien le había prestado el voto para desbancar a Rexach, se viró en contra, empecinándose en ir contra la maquinaria del partido (Rodríguez, después de todo, era otro lacayo de Pedro).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santini triunfó porque no se durmió en laureles. Mientras Charlie se retozaba felizmente en su silla presidencial, ejerciendo cómodamente el poder al servicio de su jefe político, Jorge se paseaba por recovecos sanjuaneros en busca de apoyo. Aparecía además semanalmente en la televisión frente a frente a quien fuera su virtual contrincante por la poltrona municipal, Eduardo Bahtia. Estas estrategias le permitieron acumular capital político, y con el resultado primarista logró llamar la atención de los mecenas del partido. Nuevamente: ante la esperada derrota pesquerista, dichos contribuyentes comenzaron a mover sus fichas (monetarias, claro está) a favor de Jorge, entreteniendo la posibilidad de que éste fuera la salvación política del PNP en el 2004.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santini pudo más que Eduardo porque el primero conjuró su deseo de prevalecer en la contienda con un aire populista que hacía recordar a Romero Barceló. Bahtia, en cambio, nunca pudo zafarse de su herencia hidalga; novato en la política (al igual que Jorge), pero revestido con el inevitable peso de la tradición popular patricia y hacendada, inscrita en su linaje familiar. Santini construyó a San Juan desde los residenciales y los arrabales; Eduardo desde las calles adoquinadas de un Viejo San Juan “gentrified.” Ante tal cuadro, ¿quién prevalecería?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;La versión del populismo introducido por Santini en la contienda electoral del 2000 resultó ser una bastante &lt;em&gt;lite&lt;/em&gt;. Fue una vil excusa para aumentar la porción de postecnócratas en el aparato gubernamental. El problema es que cuando se ensancha una clase como ésta, se aumenta el nivel de error, los parámetros de calidad decaen, y se termina vulgarizando lo que en principio pareció ser chic. Si Jorge prevaleció en el 2004 fue porque el PPD, por medio de Eduardo, volvió a cometer el mismo error: yuppies vs. vulgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto sirvió para echar a un lado el largo catálogo de desastres que se extiende hasta nuestros días. Errores crasos y groseros de administración pública que, más que atestar a la incompetencia del gobernante, confirma lo pedestre de su equipo de trabajo (sus postecnócratas). El saldo de sus primeros cuatro años: la profundización de la quiebra (fiscal y moral) del sistema de salud capitalino; la corrupción moral del programa de vivienda subsidiada; el chantaje cruel y político a las comunidades necesitadas del municipio; el baile sin cesar a favor de sus mecenas (padrinos) económicos y políticos; la quiebra (moral y financiera) de los programas de asistencia médica y social a pacientes VIH/SIDA; el uso sanchopancesco de los colores de su campaña política en los logos de los programas del municipio; el intento de aplastar comunidades de clase media para extender su populismo &lt;em&gt;lite&lt;/em&gt; (a fuerza de aplanadoras y camiones de construcción); la utilización chapucera (como rehenes) de las personas sin hogar de la municipalidad; el vulgar readoquinamiento de la ciudad amurallada; etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es demasiado para otorgarle a un personaje como Jorge. En realidad la responsabilidad debe ser atribuida a la camada de postecnócratas (reclutada por vaya usted a saber quién) embriagada por los logros de sus antecesores en la administración Roselló. Vivieron (y aún viven) empeñados en implantar una visión fragmentada y confusa de la ciudad, como si esta pudiera hacerse y rehacerse tal juego de bloques Lego. No logran entender que su gestión, en todo caso, no evoca una ciudad, ni siquiera un espacio en ruinas; más bien a una serie de ruinas. (Pero allí donde no existe ni moral ni ética, no puede esperarse más). Mientras esto sucedía, Jorge se paseaba por el parque de pelota actuando como vulgar populista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy temprano se dieron cuenta los mecenas del PNP que la apuesta por Santini era un perfecto fiasco. Por eso, viajaron desesperadamente a Virginia para maquillar a Pedro de Mesías y regresarlo, vía express mail al país. Al percatarse de la movida, a Jorge no le quedó más remedio que posponer sus anhelos infantiles y volver a ser lacayo de su padre político. Además, con la asunción de Bahtia al poder se aseguraba cuatro años más para deshacer a San Juan...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;Resulta difícil pensar que Santini no se haya percatado de la ausencia de sus antiguos mecenas. Si ha vuelto a poner sus ojos en la candidatura a la gobernación, es por la bendición que Pedro le echara hace unos meses. Pero esto no significa nada. Roselló, en su afán por arraigarse al poder y pasar a la historia como mártir de la estadidad, ha necesitado de figuras que le permitan mantenerse a flote, a modo de dar la impresión de que es él quien controla el partido. La quiebra de su propia moral lo obliga, sin embargo, a buscar más de un candidato; unos días puede ser Leo, otros Jorge, y por si acaso nombra también al bufón de su corte (José, el Primitivo) como su posible sucesor. Pero el muy bien sabe que ninguno tiene posibilidades de ganar la contienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya se habló de Leo. De Primitivo no vale la pena ni hablar. A Jorge puede que le haya funcionado su populismo &lt;em&gt;lite&lt;/em&gt; en San Juan. Pero precisamente, su construcción como sujeto de la calle le ha salido caro, y ante la asunción al poder del sujeto del consumo, éste no luce más como un &lt;em&gt;Macho Camacho&lt;/em&gt;, preocupado por la brillantina y por recitar su versión del habla pueblerina a los cuatro vientos. Ciertamente le sirve a Roselló como interlocutor; quizá sea por eso que aún debemos soportarlo frente a un micrófono. Pero a Romero, quien está tras bastidores agitando el panal, Santini le vale un pedo. Él esta consciente de que con ese no llega ni a la esquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero cuando uno escucha que Ferdinand Pérez le sacó una “tarjeta roja” a Jorge, lo que si debe quedar claro es que si el plan maestro romerista funciona de cara a las elecciones del 2008, en el 2012 se deberá lidiar con él. Pues Ferdinand, quizá no cometa el mismo error que Eduardo (de patricio no tiene ni los modales), pero no le llega ni a los tobillos cuando de populismo &lt;em&gt;lite&lt;/em&gt; se trata.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-115621112387435021?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/115621112387435021/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=115621112387435021' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115621112387435021'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115621112387435021'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/08/jorge.html' title='JORGE'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-115620992921456277</id><published>2006-08-21T21:23:00.000-04:00</published><updated>2006-08-21T21:25:29.236-04:00</updated><title type='text'>TECNOCRACIA Y SERVILISMO II: "A REPRISE"</title><content type='html'>J.S. Lucerna&lt;br /&gt;2006, Derechos Reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;En el primer capítulo del libro &lt;em&gt;A Dummy’s Guide to Partisanship&lt;/em&gt; (aquel que guarda en su maletín todo político, particularmente aquellos que defienden la gestión del actual gobernador), se alienta a los futuros practicantes de la partidocracia a perfeccionar el arte de la comunicación contradictoria. ¿En qué consiste? En lanzar la verdad de frente para luego desmentirla, con el noble propósito de dejar saber lo que van a hacer (o dejar de hacer) en primera instancia, para luego sembrar la duda y desmentir lo que se haya dicho. El ejercicio tiene como propósito lanzar la advertencia, para luego cubrirse bajo el manto del discurso oficialista, partidocrático, que repita la misma retórica a la que los políticos nos tienen acostumbrados. Esto se puede apreciar cristalinamente con la controversia generada previo a la convención del Partido Nuevo Progresista (PNP): a nadie le queda duda de que allí los supuestos tres posibles candidatos a la gobernación en la próxima contienda electoral fueron a medir fuerzas. No importa cuantas veces lo desmientan, la importancia otorgada al evento, los “dimes y diretes,” las amenazas, los empujones y los tapabocas. Al final de lo que se trata es, en palabras de Fortuño, de medir fuerzas y de que “nadie lo callará.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto nos lleva a retomar una discusión que en otro momento ya se había abordado. Es imprescindible abordar las groseras acciones del Secretario de Educación, el doctor Aragunde, y su secuaz, Waldo, destiladas en la última semana a través del periódico &lt;em&gt;El Nuevo Día&lt;/em&gt;. Primero, Waldo reconoce que, después de todo, resulta imposible despolitizar el Departamento de Educación (ya que, en primer lugar, los mismos políticos lo pusieron ahí). Luego, éste es desmentido por su jefe, doctor Aragunde, al señalar que la reorganización “como quiera va.” ¿A quién creerle? No hace falta dilucidar tal polémica, pues se trata de un “monstruo de  dos cabezas.” Tiene razón tanto uno como el otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, ¿cómo entenderle(s)? Harina de otro costal. Lo que sucede es que, de un lado, Waldo dice lo que en efecto va a suceder: los planes anunciados hace algún tiempo sobre la reorganización del Departamento y el ahorro de $24 millones se hicieron agua: fue una quimera, un planteamiento lanzado al aire por aquello de lucir bien en medio de la crisis de mayo. Rápidamente, el doctor lo desmintió (pero no lo reprendió): “el plan continúa, lo que pasa es que va a tomar más tiempo” (¿cuánto, 6 años? ¿Lo que resta de cuatrienio y el próximo?). ¿Y el ahorro? No lo pudo precisar. Primero se dice lo que va a suceder. Luego se retoma el discurso partidocrático y subsana lo que debería resultar escandaloso. Que mayor prueba de que tanto uno (el doctor) como el otro (su secuaz) necesitan renunciar, largarse y exiliarse en la frontera entre el Líbano e Israel, para ver si la miseria (aquella que tiene que ver con hambre, muerte y violencia) les hace recuperar la humanidad, el compromiso y el respeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;No queda la cosa ahí. Meses atrás, como muestra de que en lo de la “educación especial” se hacía algo, el doctor Aragunde anunciaba con bombos y platillos la designación de un especialista en la materia que enderezaría finalmente el mayor lastre que ha tenido el Departamento en su historia. La triste realidad: seis meses después el designado salió corriendo al darse cuenta de que allí (en el Departamento) lo que se hace es estar por estar. No existe voluntad, ni tampoco la habrá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imagine usted la situación. Por un cuarto de siglo los padres de estudiantes de educación especial han tenido que ir hasta el Tribunal para que el Departamento cumpla lo que la constitución le ha delegado: no discriminar y ofrecer educación de calidad a todos sus participantes. Pero no. Ni el diálogo ni la negociación sirvieron de algo. Hubo que ir hasta la justicia para que los encontrara en desacato, para que les declarara en craso incumplimiento de su labor ministerial. Cada día que son citados, los leguleyos del Departamento van a corte con tácticas dilatorias para intentar entorpecer y detener lo que por derecho les pertenece a los estudiantes de educación especial. Prueba que para ser funcionario de esta dependencia gubernamental hace falta cara de lata, poca formación ética y ganas de recibir un jugoso cheque todas las quincenas. ¿Y los estudiantes del programa? Bien, gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Delegar lo que por deber ministerial les toca raya en lo absurdo. Quizá sea un reconocimiento de la incapacidad del gobierno de lidiar con sus propios deberes y responsabilidades. Quizá sea cuestión de advertir la necesidad de contar con el llamado tercer sector, de integrar a la sociedad de consumo en el quehacer ciudadano. Pero encomendar tan importante tarea a una agencia privada con escasa experiencia en la implementación de estrategias efectivas de educación especial habla más de la incompetencia de unos (Departamento de Educación) que la competencia de otros. Así lo hizo saber el saliente Secretario Asociado de Educación Especial. Y bueno, no puede olvidarse, éste fue reclutado en principio por ser un “experto en la materia.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;Siempre existen momentos donde la incompetencia y desfachatez se hacen a un lado y le permiten a un funcionario partidocrático reconocerse así mismo por lo que ciertamente es. El doctor Aragunde, entonces, en un breve momento de lucidez, reconoció que su gestión no es guiada por marco filosófico alguno. Él sólo asegura que todos reciban educación (la que sea: de buena o mala calidad; o simplemente deficiente) y que la misma sea impartida sin trazos sectarios. Valiente reconocimiento. Pero si espera que lo feliciten por ello, está equivocado. Como doctor en filosofía, él sabe más que eso. Es la confesión de que la razón para aceptar el cargo se reducía, simplemente, a engordar el cheque de su pensión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Galante objetivo. Mientras, no sólo los estudiantes de educación especial, sino los del sistema en su totalidad siguen su paso a través de una dependencia que, en todo caso, disminuye su competitividad en un mercado laboral cada día más estrecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;Al tiempo en que todo esto ocurría, la doctora Gloria Baquero, ex titular del Departamento, resurgió relampagueantemente en la esfera pública para recordarnos aquello que los políticos partidocráticos no están dispuestos a aceptar (y la razón por la cual fue expulsada fulminantemente hace ya poco más de un año). Para despolitizar el Departamento de Educación hace falta verdadera autonomía fiscal y programática del gobierno de turno, el nombramiento por doce años del Secretario/a, y contar con la opinión de los participantes de la educación pública (padres y estudiantes). Doña Gloria se plantea la necesidad de tomar en cuenta el ecosistema (un sistema educativo hiperpolitizado), la biodiversidad (contar con aquellos que reciben la educación), y la sustentabilidad (independencia económica y política en la gestión pública).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No cabe duda que las actuaciones del doctor Aragunde y su secuaz Waldo reafirman la validez no sólo de los planteamientos de la doctora Baquero, al igual que la vigencia de su obra (esto por las groseras, torpes e ignorantes acciones de un bonche de políticos latifundistas). Pero también sirve para desenmascarar las actuaciones frívolas del gobernador, cubiertas de un manto de armonía y un discurso reconciliatorio, falto de compromiso con el futuro del país.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-115620992921456277?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/115620992921456277/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=115620992921456277' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115620992921456277'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115620992921456277'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/08/tecnocracia-y-servilismo-ii-reprise.html' title='TECNOCRACIA Y SERVILISMO II: &quot;A REPRISE&quot;'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-115568357502222360</id><published>2006-08-15T19:10:00.000-04:00</published><updated>2006-08-16T22:09:29.033-04:00</updated><title type='text'>¿QUÉ DE ESPECIAL TIENE EL TRATO A LAS COMUNIDADES?</title><content type='html'>J.S. Lucerna&lt;br /&gt;2006, Derechos Reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;La semana pasada, el Secretario del Departamento del Trabajo anunció que el desempleo en las llamadas “comunidades especiales” rondaba el 27%, en comparación al 11% que reinaba en el país. Éste adujo a que los altos niveles de deserción escolar junto a las dificultades en implementar las estrategias de autoempleo y desarrollo de pequeñas empresas no han permitido que la tasa de desempleo en estas comunidades haya disminuido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos remitimos al juicio expresado en cuanto al fracaso generalizado en las “Pruebas Puertorriqueñas de Aprovechamiento Académico”: al igual que el Secretario Aragunde y su secuaz Waldo, los encargados de implementar el programa de Comunidades Especiales deberían ser inmolados fulminantemente, ensanchando levemente así las cifras del desempleo en el país (pero no en las mencionadas comunidades). Puede que la persona a cargo del programa en estos momentos esté prosiguiendo el desastre comenzado por otro; pero una iniciativa que desde sus orígenes se perfiló como estrategia para erradicar la pobreza, ante tal cuadro, claramente ha fracasado en sus propósitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede argumentarse que nunca se previó una recesión que afectara solo el país, que nadie imaginó que el próximo gobernante se tomara la osadía de trancar el gobierno afectando irremediablemente la actividad económica local, que el poder legislativo y ejecutivo quedarían repartidos entre los partidos de oposición, y que George Bush continuara empecinado con una guerra que no tiene fin, tragándose en el proceso miles y miles de millones de dólares. Si una de las principales estrategias que se persiguió en las llamadas comunidades especiales era la instauración de actividades económicas de autoempleo y pequeñas empresas, un clima económico tan poco halagador daría al traste con tales iniciativas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, el problema es un poco más complejo que eso. La iniciativa de las comunidades especiales en vías de erradicar la pobreza carece de una conexión vital con las estrategias a nivel de macro de desarrollo económico del país. El verdadero reto en la época de la cadena global de distribución es como insertarse en ella (como territorio) e implica una estrategia que eleve considerablemente la competitividad del país en todos sus aspectos. El programa de Comunidades Especiales, como lastre de la ideología patriarcal del muñocista de mediados del siglo pasado, en todo caso contribuiría al aislamiento de las comunidades, trabadas para siempre a su entorno y sin siquiera una salida factible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;¿Cómo se relaciona una cifra alta de desempleo en estas comunidades con el fracaso del programa? Pueden defenderse las estrategias instauradas por el programa como unas de largo alcance. Tanto el autoempleo como la pequeña empresa requieren que el recién estrenado empresario se reconozca como tal y no como una persona en búsqueda de empleo. Alguien que esté en el proceso de lograr su independencia económica debe estar consciente de que su objetivo es uno a largo plazo y no de alcance inmediato. Pero de igual modo, la viabilidad de dichas estrategias depende del establecimiento de un mercado. A falta del mismo, cualquier maniobra está condenada de entrada. Se advierte aquí una paradoja: muchos ofreciendo productos, pocos con suficiente capital para adquirirlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al construir las comunidades como entes aislados, se violenta el principio del ecosistema. Si lo que se persiguió en principio es la autocontención del territorio, florece nuevamente la paradoja antes señalada. Pero, y a pesar de la ausencia de estrategias claramente delimitadas al respecto, si lo pretendido era una integración con territorios aledaños, la presencia de capital líquido de entrada puso en riesgo la viabilidad de dichas empresas. ¿Cómo competir contra &lt;em&gt;Wal-Mart&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Home Depot&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Sam’s &lt;/em&gt;y &lt;em&gt;Costco&lt;/em&gt;? Quizá se trató de la explotación de mercados inexplorados, pero la historia (entre tantas otras) de los clubes de vídeos debió desalentar tan atrevida empresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No parece haber respuesta a estas interrogantes. Bueno, en realidad la hay: la alarmante cifra de desempleo, acompañada, claro está, por los índices de deserción escolar y otro millar de problemas más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;La exquisita Jennifer González se equivoca al reducir su pesquisa sobre las comunidades especiales a un asunto de contratistas, obras no acabadas, y el balance final del fideicomiso perpetuo. ¿Por qué pesquisar lo que a toda luz fue una estrategia de compra de votos al desfachatado estilo muñocista? En todo caso, debería investigar cómo en la época del sujeto cínicamente desdoblado a alguien se le ocurre tratar a los residentes de estas comunidades como entes antropológicos, presos de la modernidad, faltos de educación iluminante, dispuestos a someterse a tal grado superlativo de chantaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo tiene su explicación lógica, y recae primordialmente en el descarado disloque de la gestión pública. Luego de lanzar al ruedo 1,000 millones de dólares a concurso para la remodelación de los residenciales públicos (y de paso encarecer vilmente el costo de la construcción), es completamente lógico y justificable que las obras en las comunidades especiales no se hayan terminado. Y si de cifras se trata, ¿por qué quejarse de unos 300 millones más, cuando en principio se destinaron mil? ¿Acaso es un asunto de designar al conejo para “vele la lechuga”? ¿Qué su novio, luego esposo, después ex esposo, y finalmente nuevo cortejo custodia el fondo perpetuo? ¡Pues claro! Sino, ¿de que otra forma asegurar su perpetuidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá sea más apropiado preguntarse por qué se utilizó el 99% de los fondos en cemento, bloques y varillas (incluyendo el asfalto).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;Si de erradicar la pobreza realmente se tratara, la maniobra en las comunidades especiales debió haber sido buscar su integración con las estrategias de desarrollo económico del país de cara al nuevo siglo. La competitividad en el presente se logra elevando el nivel educativo de la fuerza trabajadora, ofreciendo una educación, desde niveles primarios, enfocada en las matemáticas, las ciencias y el inglés. Es necesario fomentar el desarrollo de programas especializados en estas áreas, que inculquen destrezas específicas en campos como la bio y nanotecnología, electrónica, ingeniera digital, etc. Implica la rehabilitación de la infraestructura del país y su mantenimiento. De igual forma, se requiere de parte de las comunidades el desarrollo de estrategias que viabilicen su sustentabilidad de cara a la inevitable convivencia con el capital líquido. Es necesario el desarrollo de pactos de armonía, auspiciados y facilitados por el ente gubernamental, pero con el visto bueno de dichas comunidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un franco comienzo hubiese sido el acercar la escuela a las comunidades. Pero cuando el aparato educativo está en franca quiebra, cuando “desarrollo” sigue siendo sinónimo de cemento, bloques y varilla, cuando la eliminación de los bolsillos de pobreza siguen siendo un favor del gobierno hacia ciudadanos despojados, no se puede esperar ni franqueza ni seriedad de los funcionarios públicos, y mucho menos de los electos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-115568357502222360?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/115568357502222360/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=115568357502222360' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115568357502222360'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115568357502222360'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/08/qu-de-especial-tiene-el-trato-las.html' title='¿QUÉ DE ESPECIAL TIENE EL TRATO A LAS COMUNIDADES?'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-115568269941318127</id><published>2006-08-15T18:54:00.000-04:00</published><updated>2006-08-15T18:58:19.433-04:00</updated><title type='text'>LUIS</title><content type='html'>J.S. Lucerna&lt;br /&gt;2006, Derechos Reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;Una semana luego de que las elecciones del 2004 culminaran, podía dibujarse un cuadro bastante claro del futuro de los tres partidos políticos dominantes en el país. El Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) recibió el golpe mortal que supuso su desaparición institucional. El Partido Popular Democrático (PPD) obtuvo el castigo merecido luego del descalabro que significó el quinceañero de Sila M.. El Partido Nuevo Progresista (PNP), por su parte, fue duramente azotado por haber nominado como candidato a la gobernación a Pedro, claramente desquiciado, disfrazado de Mesías. Puede resumirse el resultado como un fracaso para los tres partidos. Y ante tal panorama, el momento exigió un relevo generacional y hasta institucional de los dos partidos restantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Acevedo Vilá tal encomienda fue urgente. Su legitimidad como gobernador no sólo fue asediada por la ridícula impugnación judicial de los pivazos; su mandato se vio en peligro desde el inicio ante la falta de control sobre el poder legislativo. Su discurso se modificó considerablemente; de uno aguerrido se pasó a la reconciliación y a la burda idea de “trabajar por Puerto Rico” por encima de líneas partidistas. El fuerte golpe que significó salir electo por la deslealtad de los pipiolos bañó de humildad su discurso y sus acciones en ese momento. La reacción del PNP, sin embargo, fue totalmente opuesta. Profundamente dolido por una derrota inesperada, los dirigentes estadistas se dedicaron a atacar frontalmente la legitimidad del gobernador electo, al tiempo que emprendieron una virulenta cacería de brujas contra cualquier funcionario electo que aceptara la invitación de Acevedo Vilá de conformar un “gobierno compartido” (&lt;em&gt;whatever that means!&lt;/em&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pudiera pensarse que este resultado electoral inédito hubiera supuesto un relevo no sólo generacional sino también ideológico en ambos partidos. De un lado, Acevedo Vilá recibió el mandato de renovar desde los rostros de sus candidatos hasta los postulados filosóficos ideológicos de su partido. De otro lado, para el PNP el aviso de la necesidad de expurgar al partido de sus elementos recalcitrantes y retrógradas, al tiempo que se advertía la necesidad de renovar los rostros de sus candidatos. Luis Fortuño apareció como la figura que debía hacerse cargo de este proceso, ese que recibiría el paso de batón generacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Fortuño no pudo escapar de la furia desatada. Alentada por Romero Barceló, pronto la estructura del partido (controlada aún por Pedro) la emprendió contra éste. Su legitimidad y su talla de líder fueron cuestionadas, torpedeadas y atropelladas. La guerra sin cuartel por la presidencia del senado lo tuvo como víctima colateral, viéndose obligado a reaccionar ante las tácticas tipo &lt;em&gt;cosa nostra&lt;/em&gt; de Pedro, Thomas y su ganga, a costa de quedar señalado como traidor (para la ganga) o líder flaco sin poder de convocatoria (ante los “auténticos” y sus seguidores). El resultado: carteles con el lema “Fortuño Mamao” desplegados por toda la zona metropolitana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante la injuria, la reacción esperada era la asunción de un nuevo líder dispuesto a hacerle frente a una alocada máquina poseída virulentamente por un Roselló desquiciado, afectado por el &lt;em&gt;status dementia&lt;/em&gt;. Pero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;En su tiempo, Roselló deslumbró al nombrar a su gabinete una serie de jóvenes profesionales de gran perfil dispuestos a plasmar nuevas ideas ante viejos problemas. Fue el nacimiento de los postecnócratas, funcionarios públicos educados fuera del país de alto perfil en el sector privado, dispuestos a dedicarse al servicio público a cambio de jugosos salarios. De esa camada, los más destacados fueron Carlos Pesquera y Luis Fortuño. Tan alto perfil tuvo Pesquera que se convirtió en el cordero a sacrificar ante la abrupta salida de Roselló de la gobernación (y el país). En aquella ocasión Fortuño sonó; pero la bendición del rey depuesto recayó en Pesquera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hace falta rememorar el turbulento paso de Pesquera por el firmamento político local; su sacrificio repetido (al estilo del eterno retorno nietzschieano) debe haberlo lanzado tanto a la amnesia como al olvido político colectivo. Pero Fortuño, con bajo perfil pero de paso seguro, continuó acumulando capital político luego del desastre del 2000. Tanto así que se lanzó al ruedo político contra una de las vacas sagradas de la ultraderecha estadista: Romero Barceló. La victoria, en su momento, representó un giro en el rumbo del partido; derrotada quedó la ultraderecha mientras el conservadurismo moderado republicanista comenzaba a sentar bases dentro del PNP. Fortuño, de estrechos lazos con el Partido Republicano estadounidense prometía no sólo una renovación de su partido; su presencia “garantizaba” un acercamiento a la posibilidad de la estadidad en el país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La próxima prueba de fuego para el joven Fortuño la fue su enfrentamiento electoral contra el niño bonito de Sila M., Roberto Prats (otro &lt;em&gt;pos&lt;/em&gt;tecnócrata pero del bando contrario). El candidato penepé prevaleció por estrecho margen (aunque no tanto como el de Aníbal). Su imagen quedó, nuevamente, resaltada. Y ante la derrota de Roselló, éste surgió como el candidato idóneo para desbancar al gobernador por &lt;em&gt;default&lt;/em&gt;. Luis hizo lo correcto al rechazar de primer plano la candidatura a la gobernación para el 2008 (un paso imprescindible, en su momento, en el proceso de reclamar lo que por derecho le pertenecía). Era de esperarse también la reacción virulenta de Roselló ante su derrota. Pero pocos podrían imaginar que en su ansiada búsqueda de poder, Pedro pondría su propio partido en aprietos (debidamente asesorado por Romero Barceló, quien reapareció puñal en mano dispuesto a cobrar venganza por su derrota) al punto de abatir y humillar la figura del comisionado residente. ¿Dónde queda, en todo esto, el futuro del partido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;Pero, ¿es en realidad Luis víctima del &lt;em&gt;status dementia&lt;/em&gt; de Pedro? Desde que comenzaron los ataques a la figura del comisionado residente, su proceder podría catalogarse de errático, pusilánime y mustio. El arranque de ira que exhibió a partir de su humillación pública resultó ser sólo un coraje momentáneo que no desembocó en la tan anunciada guerra. Cierto que Luis llamó a Roselló un cáncer. Pero no demostró tener el valor para enfrentarlo, arrebatarle el partido y asentar su propia maquinaria. Debió salir a su defensa Héctor O’Neill (uno de esos padrotes políticos del PNP que desde su silla alcaldicia casi vitalicia hace y deshace, para que luego otros reparen). A O’Neill se le sumó Abel Nazario (el desquiciado de los letreros en francés) que, afectado por otra clase de delirio (&lt;em&gt;dementia franca&lt;/em&gt;), hizo campaña en contra de que Roselló entendía merecía por derecho divino: la presidencia del senado (no olvidemos que su &lt;em&gt;alter ego &lt;/em&gt;en las últimas elecciones fue el Mesías). Luego se sumaron otros, pero el conato de &lt;em&gt;coup etat &lt;/em&gt;quedó en eso: en intentona. Al final, Luis no pudo acumular capital político ni crear las bases para una futura toma del poder. En todo caso, su imagen comenzó a deteriorarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existen dos instancias más, acaecidas en el último año, que han contribuido a este: el fiasco del informe de Casa Blanca sobre el status de Puerto Rico y el cierre patronal que Aníbal decretó en mayo pasado. La imagen prístina de hombre influyente en el Partido Republicano se vino al piso ante el naufragio de la discusión del status en Washington. Sus amigos republicanos podrán haber firmado el “bill” que obliga al Congreso a actuar sobre el mencionado informe. Pero de igual manera le han dejado saber que sobre ello no planean hacer nada. Roselló de seguro debe haberse dado cuenta al respecto cuando su gran momento, aquel donde iría a reclamar la estadidad al Congreso estadounidense, pasó desapercibido en la escena local gracias al tranque patronal gubernamental. Quizá por eso piense que Fortuño, después de todo, es “expendable.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Consciente de la imagen de blandengue que comenzaba a tejerse a su alrededor, Fortuño se tiró, tardíamente, al ruedo en medio del tranque patronal y con la derrota moral de las vistas congresionales a cuesta. Tenía la oportunidad de ponerle freno a la estrategia &lt;em&gt;kamikaze&lt;/em&gt; que José (El Primitivo) acataba, delineada por Thomas y Pedro. Pero su participación en la melé se limitó a intentar participar de la única manifestación en contra de la figura del gobernador. Fortuño quiso mezclarse con la rabiosa multitud que lideraban Ricardo Santos y Rafael Feliciano, reclamando apoyo para un paro nacional, y la muchedumbre intentó agredirle. La policía tuvo que salir a su rescate, confirmando la inmensa barrera que le separa de los sujetos de consumo: su adhesión a un imaginario político partidocrático creyente aún en el caduco debate del status.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;A raíz de los abucheos orquestados por Thomas y Roselló en la actividad del 27 de julio, Fortuño decidió tomar “el toro por los cuernos” y tirarse, finalmente, de lleno a la contienda por la candidatura a la gobernación de su partido. De cara a la próxima convención del PNP, éste a comenzado a recavar el apoyo de los alcaldes de su partido, organizando una serie de actividades dirigidas a acumular capital político y retar el mánico control que Roselló tiene sobre la estructura de la colectividad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal parece que no tanto Fortuño, sino los alcaldes y comisarios de barrio del PNP comienzan a prever una derrota aplastante de su partido en las próximas elecciones. Los mismos que le entregaron un cheque en blanco a Pedro en su afán por destronar a Kenneth “el calmoso,” ahora viven preocupados por la facilidad con que Aníbal ha logrado acumular político para manejar el país a su antojo. El descrédito como oposición que sufre la legislatura penepé, gracias a José y a los “tres ratones ciegos” (Lornna, Epi y Héctor), le ha restado considerablemente legitimidad al partido, lo cual tampoco ayuda. Y el desenmascaramiento de Thomas “el verdugo” (panita de Cruz Arroyo, comisionado electoral del PPD) debilita aún más a la ultraderecha, haciéndolos parecer lo que son: bufones partidocráticos, usureros del fondo electoral, dispuestos a mantener la artificiosa rivalidad con tal de sostener el &lt;em&gt;status quo&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, Luis se quiere tirar. Quiere comenzar a acumular capital político, tomar las riendas del partido, reorganizarlo y dirigirlo a una victoria en el 2008. Tarde, muy tarde.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-115568269941318127?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/115568269941318127/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=115568269941318127' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115568269941318127'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115568269941318127'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/08/luis.html' title='LUIS'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-115517849193346696</id><published>2006-08-09T22:53:00.000-04:00</published><updated>2006-08-09T22:54:51.950-04:00</updated><title type='text'>¿LE HICIERON FALTA A ALGUIEN?</title><content type='html'>J.S. Lucerna, MA&lt;br /&gt;2006, Derechos Reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;Idiosincrásicamente hablando, en Puerto Rico existe una costumbre que se pelea frente a frente con la necesidad de elevar la competitividad del país de cara a su inserción en la “cadena global de distribución.” Las semanas laborales se ven constantemente interrumpidas por la plétora de días festivos que se honran en el país. Quizá el problema no fuera tan agudo si su efecto se limitara a un día particular en la semana. Pero usualmente la festividad viene acompañada por el ausentismo crónico de empleados que deciden estirar el fin de semana o comenzarlo con anticipo. Esto implica una interrupción en el flujo de la circulación de bienes donde siempre va a haber algún perjudicado, ya sea la empresa, el cliente o el producto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema es más perenne en el sector público. Sus razones parecen estar atadas a los convenios colectivos y a la opípara necesidad de ganarse el favor popular por parte de funcionarios públicos (electos y no electos). Pero en este caso, la situación va más allá. El crecimiento virulento y exponencial que ha sufrido la gestión gubernamental en los pasados 40 años, impulsada por el germen de la partidocracia, ha creado un elefante blanco disfuncional, falto de dirección y excepcionalmente oneroso. Los mil millones de dólares necesarios para el mínimo funcionamiento del aparato gubernamental es de por sí un dato obsceno y espeluznante, máxime a la luz de la ineficiencia que exhibe a diario y por borbotones el gobierno en su totalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal parece que el ausentismo generalizado que exhiben miles de empleados públicos ante la suculenta posibilidad de otro fin de semana extra largo responde, precisamente, a la inutilidad de la gestión pública, particularmente cuando la misma es evaluada, cada cuatro años, al crisol de opciones de status inalcanzables y caducas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;En un principio, y a modo de poder impulsar el país a un desarrollismo desbocado y desmedido, fue necesario crear toda una clase de tecnócratas que pudieran llevar a cabo la “Operación Manos a la Obra.” Jóvenes fueron extraídos de sus respectivos barrios y llevados a las universidades locales en aras de crear una clase profesional que pudiera servir al Estado en su cruzada por la modernización del país. No era cualquier clase profesional; se trataba de una variedad dirigida a trabajar para el gobierno, y que pudiera llevar a cabo la monumental tarea de elevar la competitividad del territorio y así insertarle en la economía global naciente. La paradoja de esta movida fue la siguiente: con la instauración de la partidocracia a raíz de la victoria del Partido Nuevo Progresista (PNP) en la elecciones del 1968, la gestión pública se vio entorpecida por empleados públicos claramente identificados con un partido político en particular. Puede que Ferré durara un solo cuatrienio en el poder por el efecto del sabotaje constante de los empleados públicos. Pero Romero no cometió el mismo error y tan pronto tomó el poder se dedicó a balancear ideológicamente la empleomanía gubernamental con tal de asegurarse que su “plan de gobierno” fuese ejecutado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En adición a este fenómeno, la crisis petrolera del 1973 y la subsiguiente recesión, creó un exceso considerable de trabajadores sin empleo que fue subsanado con una considerable ampliación de la base de trabajadores gubernamentales. Eventualmente, el reclutamiento de empleados públicos se tornó en promesa de campaña para los fieles que incansablemente dedicaban horas y horas a las campañas políticas de los respectivos políticos. Nació la batata política, el empleado fantasma y los “ayudantes especiales.” Todo se fraguó en una espiral sin principio ni fin: a la fin y a la postre, el gobierno se convirtió en el principal patrono del país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Unos arriba y otros abajo.” Esa debió ser la consigna cada cuatro años mientras el Partido Popular Democrático y el PNP se intercambiaban en el poder. Así, la mitad de los empleados públicos trabajaba afanosamente en el cumplimiento de las promesas de campaña, mientras la otra o no hacía nada o se dedicaba a entorpecer la labor de la primera. ¿El costo económico y/o político de esta maniobra? Eso no importaba. Con el aluvión de fondos federales durante la década del ochenta, se garantizaba el flujo de dinero ilimitado, y así se podía continuar con el vapuleo. De esta manera convivieron felizmente en el aparato gubernamental dos mitades hostilizadas, ensanchando el tamaño de este, dilapidando sus recursos de manera purulenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;En la medida que nos adentramos en la caducidad del debate sobre estatus, y los partidos políticos optan por ejercer su poder político a través de la construcción de “obra pública” inútil e ineficiente (bajo parámetros cementeros), sus planes de gobierno se convierten en un llamado a sus huestes dentro de la empleomanía gubernamental para contribuir a la consolidación de dicho partido en el poder. Esta es la mejor evidencia que puede existir acerca del gigantismo gubernamental. Cualquier plan de gobierno debe (y de seguro está trazado) tomando como premisa la utilización de los empleados públicos en su totalidad. La realidad, sin embargo, es muy diferente. En el pleno ejercicio de su disconformidad (ya sea por malestar o por promesas de promoción no cumplidas), los miembros de la oposición se ven en la obligación de sabotear dichos proyectos, con tal de evitar la perpetuidad de partido en el poder. Mientras, los empleados de confianza, en muchas ocasiones, dedican la mayor parte de su esfuerzo a la persecución sin cuartel de los renegados, relegándolos a labores clericales y de otra índole como castigo a su lealtad expresa por los ideales de la oposición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo puede contrarrestarse la persecución, el desánimo y el desacuerdo que no sea escapando de la dura y triste realidad de la persecución político partidista que se gesta a diario y a lo largo de un cuatrienio en, prácticamente, la totalidad del aparato gubernamental? Este debe ser una de las raíces del absentismo gubernamental. El obligado descanso luego de una atareada faena de persecución contra los miembros de la oposición política en las oficinas debe ser otra. Y el reconocimiento de la imposibilidad de poder llevar a cabo los planes de gobierno sin contar con personajes claves en las agencias (que por casualidad, son miembros del partido en oposición) debe ser otra. A fin de cuentas, ¿a quién le interesa o trabajar bajo esas circunstancias, o ir a trabajar sabiendo que no hay nadie a quien perseguir o colabore con las tareas (partidistas) pendientes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;Sin duda alguna, el cierre gubernamental decretado para la última semana de julio debió ser una decisión bien pensada. Claro, la crisis fiscal está ahí, y ante la inutilidad del sector público (no por los empleados, sino por los políticos), más vale ahorrarse algunos peniques en gastos pedestres, como electricidad, consumo de agua, gasolina, teléfonos celulares, pantallas de plasma, conferencias de prensa, piscolabis para la prensa y demás.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-115517849193346696?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/115517849193346696/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=115517849193346696' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115517849193346696'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115517849193346696'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/08/le-hicieron-falta-alguien.html' title='¿LE HICIERON FALTA A ALGUIEN?'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-115469420961851299</id><published>2006-08-04T08:19:00.000-04:00</published><updated>2006-08-04T08:24:59.530-04:00</updated><title type='text'>UN TEMERARIO CABALLERO LLAMADO RUBÉN</title><content type='html'>J.S. Lucerna&lt;br /&gt;2006, Derechos Reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;You know&lt;br /&gt;I’ve listen too long&lt;br /&gt;But then,&lt;br /&gt;One thing leads to another&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;The Fixx&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;Quizá el personaje más interesante del &lt;strong&gt;Código Da Vinci&lt;/strong&gt; no sea el profesor Langdon, reencarnación literaria y fílmica del Indiana Jones de Speilberg y Lucas. Más bien, debe ser el obispo Aringarosa. Hombre de fe incólume, convencimiento absoluto y convicción inquebrantable, decide embarcarse en una operación suicida. Todo por salvar la religión en la cual ha creído toda la vida. Consciente de esta posibilidad, y temeroso a una náufraga vida sin partida ni llegada, Aringarosa asume el rol de salvador. No le guía la necesidad del reconocimiento, ni la fama, ni el dinero. Está dispuesto ha asumir la precariedad de sus creencias, con tal de liquidar la duda y perpetuar su plano de consistencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aringarosa nunca logra obtener su redención en el texto de Dan Brown (a diferencia de &lt;em&gt;il camerlengo&lt;/em&gt; Carlo Ventresca en &lt;strong&gt;Ángeles y Demonios&lt;/strong&gt;). Más bien, la impresión que queda al final es que el obispo viviría el resto de sus días en profunda penitencia, en preparación a su ingreso al purgatorio y luego la condena eterna en el infierno. Sin embargo, no debe quedar duda que una de sus cualidades positivas lo fue su convicción, y por eso nada más debería ser perdonado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Puede existir alguna comparación posible entre el presidente vitalicio del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y el obispo? ¿Será posible asegurar redención alguna de su figura, a pesar de haber institucionalizado el independentismo, ayudado a sostener la partidocracia, desaparecer institucionalmente para luego apoyar el populismo estatista de Chávez y compañía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;Luego de su obligada desaparición ante el desaire eleccionario del 2004, Rubén Berríos ha resurgido para anunciar la celebración de un congreso latinoamericanista a favor de la independencia de Puerto Rico. Pasada su crucifixión electoral, Berríos emprendió una encrucijada muy particular a través del dubitativo territorio del populismo estatista latinoamericano, en busca de reclutar “políticos altruistas” afines a su causa nacional decimonónica&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su acto, de por sí, refleja conciencia sobre dos particulares hechos: de un lado, la falta de respaldo a su partido-causa (reflejado en la desaparición institucional del PIP en las pasadas elecciones), y el advenimiento de la cadena global de distribución como régimen (de verdad), el aplanamiento y achique del planeta , y el desvanecimiento de la nación como parámetro geopolítico. Reconoce también la disyuntiva geopolítica actual (neoliberalismo virulento vs. populismo estatista), y la primicia del vector “petróleo” en esta rémora. Florece de aquí una nueva idea sobre el independentismo: la construcción de un discurso basado en la necesidad de acoger el populismo estatista (representado en la alianza neobolivariana de Chávez) sobre el neoliberalismo antropófago (representado por el capitalismo que en alguna vez en la historia fue estadounidense).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese va a ser el resultado del mentado congreso. Por eso se llevará a cabo en tierras panameñas y no en Puerto Rico (ya que a la mitad de los chavistas le negarían visado). ¡Vaya manera de revivir (o salvar) el independentismo institucional!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;Ante esta situación, si se fuera optimista, se pudiera pensar que Berríos comienza a dar pasos que le alejan de la partidocracia. En sus acciones presentes, se evidencia un alejamiento del sistema político actual y un reconocimiento de las condiciones geopolíticas reales de existencia, que ameritan una reflexión profunda y una reformulación del quehacer político en el país. Sin embargo, dicha reflexión se queda corta; se recorre gran camino, pero el objetivo final sigue siendo el mismo. Puede decirse que la búsqueda por la independencia se ha tornado &lt;em&gt;global&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero si se escarba levemente la superficie, podrá verse que debajo de este elaborado discurso continúa operando la partidocracia. Existe una sutil manipulación del lenguaje de la globalización con tal de renovar (en espíritu y gracia) la inutilidad pipiola. La posibilidad de una alianza latinoamercanista puede resultar suculenta para muchos. Sería la concreción de un sueño atrasado perdido en la penumbra de los años setenta; el afirmar que los puertorriqueños, ni somos caribeños ni norteamericanos, sino latinoamericanos. Sin embargo, el precio a pagar por lograr esta utopía en desuso es demasiado alto. Significa abrir las puertas a una forma de construir lo político altamente peligrosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chávez, al igual que Evo Morales, a modo de contrarrestar el poder devastador del neoliberalismo, ha reformulado el populismo de los cuarenta retomando desde el Estado el control de la gestión económica nacional. Los procesos de nacionalización del capital foráneo, la toma de control sobre los recursos naturales y el resurgir de la gestión paternalista hacia los constituyentes buscan desbancar el neoliberalismo como forma de subjetivación. En él, tanto Chávez como Morales (y muchos otros), ven una real amenaza a la constitución de sus respectivos países nacionales. No se trata de una eventual invasión yanqui. (Los Estados Unidos con su torpe e incompetente invasión a Irak se han dedicado a autodesacreditarse a través del planeta). Más bien lo que está en juego es la disolución del estado por parte de la cadena global de distribución y el capital liquido y la instauración plena del sujeto de consumo. Si Chávez construye a Estados Unidos como el enemigo, es por necesidad; su encrucijada es en contra de la sociedad de consumo y el capital líquido. Pero dada la naturaleza de este capital, el mismo carece de cuerpo y rostro. Es necesario demonizarlo de otra manera (¡y qué mejor forma de hacerlo que utilizando al viejo demonio de los Estados Unidos!)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto Chávez como Morales se toman esta libertad debido a que ambos producen una de las fichas de tranque de la geopolítica actual: petróleo y gas natural. De hecho, si Chávez ha logrado construir una nueva alianza bolivariana, es por el poder de negociación que le ha provisto el petróleo. (Incluso, lo ha utilizado para chantajear y ridiculizar hasta a Estados Unidos, su enemigo jurado). Este recurso también le ha brindado la oportunidad de gestar su populismo estatista, al tener suficiente capital monetario para llevar a cabo su programa de gobierno. Morales sigue la misma senada y no hay razón por la cual pensar que no logre los mismos objetivos, aunque a menor escala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;Hace un tiempo, en la televisión nacional venezolana, Chávez se expresó a favor de la autodeterminación e independencia del “pueblo puertorriqueño.” El año pasado, en el comité de descolonización de la Organización de Naciones Unidas (ONU), varios países latinoamericanos se expresaron de la misma manera. Hoy sabemos por qué: Berríos, solapadamente, viajaba a través del lado sur del continente reclutando adeptos para su causa. Hasta el momento, se puede decir, que ha surtido efecto la maniobra. Pero, ¿qué realmente podemos esperar de ella?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca debe ponerse en duda la habilidad de Berríos de sobrevivir en el campo de la política partidocrática. La hecatombe del partido, que se veía venir con la aplastante derrota de David Noriega en las elecciones del 1996, pudo ser sobrellevada gracias al campamento de su presidente vitalicio en la base naval de Vieques. Ante un nuevo reto (que parece ser más fulminante que los anteriores), éste se ha dado a la tarea de actualizar el discurso de su partido político conviniendo con la alianza neobolivariana chavista. Nuevamente, tal parecería que existiera voluntad hacia el cambio. Pero lo cierto es que a este conato de casamiento le subyace una sagaz necesidad de elevar las posibilidades de supervivencia del PIP bajo la partidocracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al tomar prestado el antiamericanismo de Chávez, al tiempo que alza vuelo con el populismo que éste profesa (o coge pon, como quiera que sea), Berríos apuesta a revivir el discurso independentista pipiolo. Retórica en manos, espera seducir camadas de sujetos de consumo, conscientes de la apuesta geopolítica que representa el acceso al consumo y la acogida de la cadena global de distribución. Sin embargo, lejos de profesar la primicia del ecosistema, respetar la biodiversidad e instigar el ser sustentable como &lt;em&gt;ethos&lt;/em&gt;, Berríos continúa obsesionado con su trofeo decimonónico: la independencia del país. Quizá sufra de un grado leve del &lt;em&gt;status dementia&lt;/em&gt; que exhibe Pedro Roselló. Pero ésta no dejar de ser una enfermedad muy peligrosa, pues en este caso se estaría demonizando el acceso al consumo de los sujetos en aras de abrasar un populismo con claras líneas despóticas. El discurso de Chávez y Morales puede que funcione en países donde exista una base amplia de sujetos desahuciados, sin acceso al consumo. Pero en Puerto Rico, donde el consumo está institucionalizado (y en donde no lo está, es subsidiado por el aparato gubernamental partidocrático), las posibilidades de que este populismo se constituya en un discurso político contestatario son realmente muy pocas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;¿Es consciente Berríos de los alcances (y percances) de su apuesta? ¿Conoce a fondo los demonios que invoca? ¿Advierte las consecuencias de abrazar una nueva modalidad despótica que se propaga, al igual que el neoliberalismo, cual virus violento e incólume a través del territorio sudamericano? Hace falta el advenimiento de una &lt;strong&gt;voluntad de poder&lt;/strong&gt; para oponerse al neoliberalismo del capitalismo líquido. Pero el populismo estatista chavista no es una respuesta sabia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A diferencia de Aringosa, el camino trazado por Chávez y sus secuaces no logrará liquidar la duda y perpetuar un plano de consistencia que expulse el neoliberalismo de su definición acerca de lo real. Como todo capital, en especial el líquido, el neoliberalismo es de por sí una línea de fuga, presta a deconstruir la consistencia de cual plano, inclusive el propio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queda por ver si en el futuro Berríos vivirá sumido en la perpetua penitencia, sin lograr alcanzar la redención, eternamente pesaroso y dolido por su tonta adicción al romanticismo decimonónico. Ante tal escenario, y por el peso y valor de su convicción, debería ser perdonado, condenándolo a un eterno retorno a principios del siglo pasado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-115469420961851299?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/115469420961851299/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=115469420961851299' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115469420961851299'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115469420961851299'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/08/un-temerario-caballero-llamado-rubn.html' title='UN TEMERARIO CABALLERO LLAMADO RUBÉN'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-115438991326928757</id><published>2006-07-31T19:48:00.000-04:00</published><updated>2006-07-31T19:51:53.283-04:00</updated><title type='text'>THREE BLIND MICE, SEE HOW THEY RUN!</title><content type='html'>J.S. Lucerna&lt;br /&gt;2006, Derechos Reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;Uno de los serios problemas que enfrentamos a la hora de pensar en una reforma contributiva es que una parte considerable de la economía del país se produce en el llamado sector informal. Este término es uno dudoso, pues pareciese apuntar hacia el gremio de vendedores ambulantes y otros sectores profesionales que prefieren facturar en efectivo los servicios prestados. Pocos se imaginan que el mismo encierra también al narcotráfico, factor económico importante para comprender el paso de un imaginario basado en la producción a uno centrado en el consumo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el poder del narcotráfico va más allá de la actividad económica que este genera. Es como una “parte maldita” (Bataille) que nadie nombra pero todos asumen. Como práctica discursiva, el narcotráfico encierra toda una serie de conductas, creencias y valores que guían la conducta de aquellos que de una manera u otra participan de él. De igual forma que podemos hablar de la política practicada bajo los preceptos del latifundio y la hacienda, el intercambio simbólico en la esfera de consumo actual queda trastocado por los preceptos del narcotráfico: no hace falta ser “bichote,” tener un “punto” o ser “tecato” para comportarse como uno. Tal pareciese que esta economía ilegal, feroz, carnívora y virulenta es el subsuelo a partir del cual se erige toda una serie de relaciones que sostiene parcelas particulares de nuestra meseta consumista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por tal razón, no debe sorprender cuando tres políticos, jóvenes todos, son acusados de tener vínculos con un reconocido narcotraficante ya fallecido. De primera pudiera decirse que entre un político y un narcotraficante no hay mucha diferencia. Pero si bien la comparación es bastante acertada, no se estaría abordando las serias consecuencias que encierra la relación en cuestión. Puede que creamos firmemente en el fin de la partidocracia, pero una cosa diferente sería asesinarla simplemente por el hecho de verla desaparecer. Esto no garantizaría que aquello que venga a reemplazarla sería mejor. El caso en cuestión es un buen ejemplo, como también hay otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;Pensemos un momento en el funcionamiento básico de la política en tiempos eleccionarios. Cada candidato debe colectar suficientes fondos como para empapelar cada centímetro cúbico de los espacios públicos a modo de que la gente o se harte de él, o en cambio le preste su voto. Los viejos proverbios de la partidocracia indican que “le deberás favores a aquel que contribuya a tu campaña; pero los favores serán proporcionales a la aportación brindada.” No hace falta ser un estudioso para comprobar la validez de tal proverbio: los casos de corrupción durante las administraciones Roselló bastan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero una cosa muy particular es servir de peón de los llamados “grandes intereses” y otra es recibir financiamiento para una campaña política de parte de un reconocido narcotraficante. Puede que un desarrollador decida invertir en un candidato particular porque sobreentiende que dicha aportación redundará en un beneficio económico para él; lo privilegiarán a la hora de las subastas, o manipularán las reglas con tal de que quede como el único cualificado para llevar a cabo la “obra pública.” Esa es la partidocracia en su máxima expresión. Pero cuando un personaje del bajo mundo ofrece financiamiento, ¿qué podrá pedir a cambio? ¿Protección de las fuerzas de la ley? ¿Un proceso legal más llevadero? ¿Privilegios en la cárcel?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me parece que existen otras formas de lograr esto. En múltiples ocasiones los periódicos han reseñado casos de corrupción policíaca, siendo los más notorios Alejo Maldonado y el Coronel Meliá. ¿Por qué no pensar que lo mismo pudiera estar ocurriendo en los tribunales y en las cárceles? No es cuestión de recursos, pues todos sabemos cuánto genera el narcotráfico. Tampoco se trata de inaccesibilidad a funcionarios públicos dispuestos a jugársela con tal de hacer en un santiamén lo que no hacen en un año. Y es que nos equivocamos si tratamos de encontrar una racional a esta situación desde el punto de vista del narcotraficante. Es necesario enfocarse mejor en el político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;¿Qué provecho puede haber en mantener relaciones con un conocido narcotráfico cuando se es un político partidocrático? Me parece que esta situación apunta tanto a la quiebra de dicho sistema como a las formas en que sus participantes pretenden acumular capital político en esta época. Una mirada a la idiosincrasia del narcotráfico puede que nos ayude a explicar mejor esta situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia del país esta llena de figuras del bajo mundo idolatradas tanto en la historia oficial como en la más pedestre: el “Pirata Cofresí” y “Toño Bicicleta” son algunos de los ejemplos que más resaltan a la memoria. Su construcción/constitución como héroes folclóricos depende de la forma en que sus crímenes y fechorías son interpretados como una forma de resistir el poder colonial, imperial o abusivo de aquellos designados a ejercer el poder. Pero parte de ese mismo imaginario lo es la forma en que sus acciones para con el “pueblo” eran de solidaridad y empatía; al burlar la fuerza colonial (Cofresí) o la policía estadista represiva (Toño Bicicleta), le brindaban esperanza a los desahuciados del imaginario político y económico del país. Robin Hoods criollizados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es muy diferente la forma en que el “bichote” es construido hoy día dentro de su área de operación. Sigue siendo Robin Hood. A través del año auspicia fiestas, cumpleaños, bautizos, etc. Lleva a los principales cantantes de reggaetón a las canchas de baloncesto, aporta en la celebración de fiestas populares (navidades, fiesta de reyes, etc.). Compran piscinas y contribuyen a diferentes actividades veraniegas con tal de que su “comunidad” pueda gozar de algunos de los privilegios que otros sectores  disfrutan a diario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cierta medida el narcotraficante ha venido a llenar el vacío creado por el Estado en su afán por privatizar y economizar en la administración de los residenciales públicos. Los privatizadores, faltos de compromiso con la comunidad, y entregados a la ley de “la libreta de cheques,” apenas cumplen con los requisitos mínimos necesarios para obtener un buen calificativo de HUD (la agencia federal de vivienda) y poder continuar con su explotación de la riqueza gubernamental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos en presencia de un nuevo populismo asentado sobre las ruinas del estado  benefactor. En vías de ganarse el favor popular, los narcotraficantes aplican su propio gobierno de “las tres B”: baile, botella y baraja. Mientras el gobierno, en medio de la crisis, abandona estos territorios a su propia suerte, una especie de contrapoder se apodera de ellos. Este es uno de los focos de la crisis de gobernabilidad del país: la pérdida de legitimidad del Estado enfrentado a otras formas de organización de lo social. El objetivo de los bichotes, sin embargo, es muy claro; de este modo logran “comprar” a la mayoría de los residentes de sus comunidades. Ante una investigación judicial o policíaca, la ley del silencio triunfa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;Las acciones del bichote no son diferentes a las del político hacendadista; éste último compra los votos para su victoria a través de promesas y regalos a sus fieles constituyentes. El primero logra la continuidad de su operación ilegitima a través de la compra del silencio de su lugar de operaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La crisis de legitimidad que hoy día sufren los partidos políticos, si bien tiene su origen en la caducidad del debate sobre el status, cala más hondo hasta llegar a los cimientos de estos. Sin “barriles de tocino” a través de los cuales ganar el favor popular, con un gobierno en quiebra presto al achicamiento, y sin posibilidades de continuar el desperdicio continuo de fondos públicos para la construcción de monumentos a la inutilidad, el político posmoderno precisa de alcanzar otros medios con los cuales acaparar el imaginario de sus “constituyentes.” ¿Qué mejor manera de hacerlo que utilizar el poder populista de convocatoria del narcotraficante? La bendición de éste a un candidato a puesto electivo es casi equivalente a la compra de votos muñocista de antaño. Existe, sin embargo, un agravante; si bien el narcotráfico es como una “parte maldita,” tan pronto como quede al descubierto es necesario renegarlo. A eso se expone el que tienda puentes con esa parte maldita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;Existe una razón de peso por la cual el escándalo que vincula  a miembros de la cámara legislativa sean del partido de oposición. Ante la caducidad de la partidocracia y el debate del status, el partido que lleva más las de perder es el PNP. Gracias a su ambivalencia en materia de status, el PPD tiene mayores posibilidades de sobrevivir. Pero el PNP no. Desde su fundación, la colectividad alzó vuelo bajo la defensa a brazo partido del ideal de la estadidad. En estos tiempos, con el debate natimuerto, sería necesario una profunda transformación ideológica del mismo. La crisis actual que sufre dicho partido parece apuntar más a su desaparición que a su permanencia, en la medida en que continúa aferrándose a la estadidad como razón de ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra poderosa razón por la cual dos senadores y un representante estén estrechamente vinculados a un notorio narcotraficante radica en la base demográfica del partido. Desde la década del setenta, el PNP capitalizó fuertemente en los residenciales públicos impulsando su discurso de la “estadidad para los pobres.” Ahí radicó su mayor base de apoyo a través de los años, y solo con el advenimiento del Roselló esa base logró ampliarse hasta los sectores profesionales. Quizá en la desesperada búsqueda de sus raíces, de volver a ganar el favor popular y la vigencia perdida, dos noveles legisladores y el hijo de un destacado político estadista se tiren la maroma de allegar adeptos a través de tan fortuita maniobra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-115438991326928757?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/115438991326928757/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=115438991326928757' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115438991326928757'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115438991326928757'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/07/three-blind-mice-see-how-they-run.html' title='THREE BLIND MICE, SEE HOW THEY RUN!'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-115420052012754954</id><published>2006-07-29T15:11:00.000-04:00</published><updated>2006-07-29T15:15:20.143-04:00</updated><title type='text'>ENEMIGOS ÍNTIMOS</title><content type='html'>J.S. Lucerna&lt;br /&gt;2006, Derechos Reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;De pequeño recuerdo haberme encontrado a “Torito,” aquel personaje del &lt;em&gt;Colegio de la Alegría&lt;/em&gt;, en un parque de “Guaynabo City” ya desaparecido y donde hoy día su lugar es ocupado por un restaurante de comida rápida chino. Mi impulso chiquillesco fue de ir corriendo a saludar a aquel personaje que tanto me hacía reír por las tardes al regresar del colegio. Pero mi padre me advirtió que aquel individuo no era Torito; era sólo una persona que llevaba su rostro, pero que en realidad se comportaba de otra forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese recuerdo debe haber sido una de mis primeras aproximaciones al desdoblamiento del sujeto que representó la televisión como disloque entre el espacio y el tiempo, y la creación de realidades alternas no entendibles en un solo plano. Más adelante comprendí que dicho desdoblamiento no es exclusivo ni de la televisión ni la radio (ni los medios masivos de comunicación); es una de las condiciones existencia dentro de un mundo plano, empequeñecido y donde la simultaneidad hace que todo esté presente al mismo tiempo, pero también no lo está (por parámetros puramente modernos). Allí debió estar Torito, pero no estaba. En cambio, estaba esa persona que representaba al personaje en otra parcela de lo real, distinta (pero no menos válida) que la que yo habitaba en aquel momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es difícil perderse entre tanta paradoja. Ni tampoco es necesario ser pequeño o transitar todavía las aguas del pensamiento concreto para confundirse ante tan perpleja realidad. A veces lo que falta es convencimiento, o ganas de convencer para lograr tamaña hazaña. Sino lo cree, pregúntele a Thomas Rivera Schatz y a Gerardo Cruz Arroyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;En los confines de la política del espectáculo, Rivera Schatz debe ser uno de los personajes más odiados en la historia de la partidocracia. Su fogosidad a la hora de atacar despiadadamente a sus adversarios políticos, su autoritarismo perverso evidenciado en la ejecución de directrices por parte de su jefe político, y un capital cultural formado primordialmente por frases pueblerinas dirigidas a denigrar cuanto adversario se le cruce en el camino (y sin omitir todo tipo de frase soez), forman un personaje como pocos en el panorama histórico de la política local. Quizá Romero Barceló sea un equivalente lejano. Sin embargo, su repudio se circunscribía a un pobre capital cultural que rebajaba la figura del gobernador a un hombre vulgar y pueblerino. Eso no es Rivera Schatz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abogado de profesión, hijo de familia de gran recorrido político, Rivera Schatz es uno de los últimos reductos del soldado de fila partidocrático; fiel a sus creencias, batallador incansable. No hay plaza pública (y privada) que Schatz no aproveche para adelantar la causa de su jefe político, aún cuando ello implique contagiarse del &lt;em&gt;status dementia&lt;/em&gt; de Roselló y defender la estadidad a ultranza sin tomar en consideración el coste político de la operación. En la terminología actual del militarismo estadounidense, Schatz sería un “Ranger” especializado en operaciones de “search and destroy.” Tal parece que en su cómoda oficina de la Comisión Estatal de Elecciones, éste se pasa todo el día escuchando los programas radiales de comentario político en la banda AM, teléfono en mano presto a disparar 90 balas por segundo con su lengua con el objetivo de ridiculizar y rebajar al contrario político, sea de su partido o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Seremos capaces de deslindar el actor político del personaje pedestre? ¿Del que hace la compra, o va al cine con su familia? ¿O del que cada cierto tiempo, se encierra en el baño a hacer sus necesidades fisiológicas, las mismas que demostrarían que a pesar de parecer como un pastor alemán rabioso o en celos, Rivera Schatz es, después de todo, un ser humano desdoblado? Difícil pensar en esa posibilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;De noviembre a diciembre del 2004, uno de los blancos de ataque favoritos de Rivera Schatz lo fue el Comisionado Electoral del Partido Popular Democrático (PPD), Gerardo Cruz Arroyo. En medio del caos desatado por el caso de los “pivazos” y la demencia obstinada de Roselló, Rivera Schatz despotricó con asombrosa consistencia en contra de lo que consideraba una seria torcedura de los principios democráticos de nuestra constitución. En el fondo, tanto Rivera Schatz como Roselló sabían que su flojo argumento quedaría en nada; pero su verdadero propósito era deslegitimar la paupérrima victoria de Aníbal Acevedo Vila en la carrera por la gobernación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si Gerardo Cruz se convirtió en el blanco favorito de Rivera Schatz, lo fue por su aspecto de débil político latifundista. En contraste con la elegancia de leguleyo a lo Rivera Schatz o el comisionado del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) Juan Dalmau, Cruz Arroyo utilizaba una vestimenta más informal (aunque elegante) que hacía recordar al político que recorre las calles de un pueblo en la caza de votos. Su aspecto lo vinculaba más a la camada de senadores y representantes populares del sur; hacendados políticos cuyos beneficiarios, en más de una ocasión, suelen tener vínculos familiares con el susodicho. Éste también carecía de la verborrea característica del abogado converso a la política, la agresividad en el hablar, ni el status de estrella de rock que posee Rivera Schatz. En todo caso, Cruz Arroyo lucía como un funcionario político más, fiel a los principios de su partido y seguidor incondicional (aunque no vociferante) de los dictámenes del presidente de su partido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es difícil imaginar que en el caso de “Roselló en el país de los pivazos,” la figura de Cruz Arroyo prevaleciera. Esto a pesar de su flaqueza política, sus posiciones a conveniencia y su aversión a renunciar a los principios partidocráticos del quehacer político en el país. La irracionalidad de los planteamientos rosellistas, y el empeño en crear una crisis constituicional donde nunca existió, hizo que la llamada “sociedad civil” se levantara y pidiera un alto en las hostilidades. Ante la impertinente intrusión del Tribunal Federal a favor de Roselló, miles de sujetos del consumo marcharon a favor de una resolución rápida y pacífica a lo que muchos interpretaron como una afrenta que ponía en peligro la fragilidad del balance democrático. Al final del camino, Roselló y su pandilla quedaron aislados, con escaso favor popular en su reclamo de legitimidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá impulsado por el ingenio de su jefe político, Cruz Arroyo rápidamente se sumo a la protesta ciudadana, dando paso así a una aparente voluntad no partidocrática de la administración Acevedo Vilá. De político latifundista jefe de barrio, éste pasó a ser un traslucido agente político de cambio dispuesto a defender la autonomía del sistema democrático puertorriqueño y sus instituciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciertamente, sus actuaciones posteriores refutan esta construcción. Pero fiel a los postulados del desdoblamiento del sujeto en la presente era, éste logró fraccionar su “self” para acomodarse a la situación. Así, y en contraste a Rivera Schatz, Cruz Arroyo nunca sería un personaje tan odiado. Eso sí: seguiría siendo un político partidocrático dispuesto a sacar provecho de cualquier situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;Luego de que saltara a la luz pública los vínculos empresariales entre Rivera Schatz y Cruz Arroyo en el principal rotativo del país, resulta imperante para muchos enmendar las leyes de obscenidad en Puerto Rico.  ¿Cómo no parecer obsceno el sacar partido a espaldas de su supuesto aborrecimiento mutuo? ¿Cómo demonios víctima y victimario se juntan en aras de acumular capital y participar del gran bizcocho gubernamental que empresarios locales y foráneos se pelean cada cuatro años? Porque esa es la naturaleza del mercenario político partidocrático. Confundir la puesta en escena con el “self” es un error heredado de la modernidad que todavía mina nuestra existencia. Pero para el político farandulero, esto no es un problema. Se puede defender con el cuchillo entre dientes los “ideales” partidocráticos; pero a la hora de hacer negocios, todos somos amigos al igual que enemigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El error estriba en que la “persona” de comisionado electoral que Rivera Schatz construye/constituye en los medios es, en efecto, su verdadero “self.” ¿A quién diablos se le ocurriría, si acaso, estrechar manos con tal orangután fascista? ¡Ah, pero es que ese no es Rivera Schatz!; es él, pero también muchas cosas más (algunas publicables, otra no tanto). Lo mismo sucede con Cruz Arroyo. ¿Alguien pudiera imaginarlo con el cuchillo entre los dientes, o con una Uzi en la mano? No. ¿Y por qué no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada cuatro años, los principales partidos políticos celebran galas y otras actividades de recaudación de fondos con un solo propósito: allegar fondos para sus respectivas campañas. ¿Cómo lo hacen? Prometiendo una tajada significante a sus contribuyentes del pastel gubernamental. Rivera Schatz y Cruz Arroyo no son culpables de nada más que ser sujetos de la partidocracia. Así aprendieron la política, así la practican; siendo enemigos en la esfera pública e íntimos en la esfera privada, en especial aquella donde se vinculan a la acumulación de capital privado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo en la medida que la gestión política represente los intereses de sectores amplios de sujetos preocupados con su respectiva inserción en la esfera de consumo, mediada por la inclusión del país (competitividad) en la cadena global de distribución, el arraigo latifundista de la partidocracia disminuirá.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-115420052012754954?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/115420052012754954/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=115420052012754954' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115420052012754954'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115420052012754954'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/07/enemigos-ntimos.html' title='ENEMIGOS ÍNTIMOS'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-115349632579428020</id><published>2006-07-21T11:30:00.000-04:00</published><updated>2006-07-21T11:38:45.833-04:00</updated><title type='text'>MANIFIESTO POR UN FUTURO LIBRE DE PARTIDOCRACIA</title><content type='html'>J.S. Lucerna&lt;br /&gt;2006, Derechos Reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;...i’ve waited for this&lt;br /&gt;Right here, right now,&lt;br /&gt;There is no other place&lt;br /&gt;I want to be&lt;br /&gt;Right here, right now,&lt;br /&gt;Watching the world&lt;br /&gt;Wake up from history&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Jesus Jones&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 10 de julio de cada año, a partir del 2005, deberá ser un día de júbilo nacional, pues en este día se le dio la primera gran estocada a la partidocracia. Cerca de medio millón de personas participaron en un evento electoral sin haber sido convocados ni interpelados por partido político alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En principio, el referéndum sobre la unicarmeralidad fue interpretado como un rechazo a la guerra política sin cuartel que se desataba entonces por el presupuesto del año fiscal 2005-06. Al quedar el poder dividido entre los partidos que dominaron la elección del 2004 (y sin que tuviese, ninguno de los dos, posibilidades de monopolizarlo), su ejercicio quedó reducido al tranque absoluto. Las iniciativas de cada bando fueron canceladas por el poder constitucional del otro. Mientras el ejecutivo tronchaba cualquier posibilidad de un debate sobre status, el legislativo echaba al suelo cualquier iniciativa de desarrollo económico empujada por el gobernador. Fue la inercia política llevada a su extremo, con la posibilidad de que la “guerra partidocrática nuestra de cada día” se reprodujera &lt;em&gt;ad infinitum&lt;/em&gt; por lo largo de cuatro años. Fácil suponer, ante tal panorama, que la consigna para apoyar al referéndum fuera “castígalos con tu voto.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asumir así la histórica votación del 10 de julio de 2005 es, en cierta manera, perpetuar la validez de la partidocracia. Es casi como recibir un regaño por haber condenado a Roselló a su exilio político-mental por sufrir de &lt;em&gt;status dementia&lt;/em&gt;, y soportar su actual delirio como una forma de expiar nuestras culpas. Es arrogarse la responsabilidad de la actual guerra sin cuartel, y tener que cargar sobre el lomo todo el desastre económico resultante de ella. No tiene que ser así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El avasallador triunfo de la unicameralidad en el referéndum puede verse como un paso decisivo en la derogación del monopolio ejercido por los partidos políticos en los pasados 50 años, para así adelantar otra forma de organizar la experiencia del poder en el país. Seguir pensando dentro de los límites cognitivos de la partidocracia impide repensar lo político fuera del debate del status. Resulta necesario, en el momento en que vivimos, forjar la gestión pública desde parámetros que no estén vinculados a la definición del status. Aquí proponemos algunos vectores desde los cuales adelantar la causa y empujar así la partidocracia al olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Ecosistema&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[&lt;/strong&gt;(De eco- y sistema) 1. m. Comunidad de los seres vivos cuyos procesos vitales se relacionan entre sí y se desarrollan en función de los factores físicos de un mismo ambiente.&lt;strong&gt;]&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La partidocracia nació de la relación colonial (en el estricto sentido de la política moderna) que Puerto Rico sostuvo con los Estados Unidos en la primera parte del siglo XX. El Estado Libre Asociado (ELA) fue una reformulación de la relación con la metrópoli; el imaginario geopolítico del puertorriqueño continuó girando en torno a ella como centro del universo, obviando así la existencia del resto del planeta. Tal fue el caso que en momentos donde dicho imaginario se vio resquebrajado (particularmente en la década del setenta), Romero Barceló logró construir la oposición independentista como “bárbaros” prestos a introducir “el terror” y apartarnos así del “verdadero eje” de nuestra existencia política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tiempos presentes, sin embargo, la idea de un solo eje organizador de la existencia ha quedado caduca. Con el fin de la guerra fría el poder quedó desplazado en múltiples ejes, y surgió la necesidad de asumir el mundo como algo más que “ellos y nosotros.” De igual modo, la explosión del comercio global ha dado constancia de lo vasto del territorio, planteando toda una serie de interrogantes acerca de cómo asumirle. Utilizando la Internet como metáfora, el mundo globalizado se ha levantado a partir de la compresión (casi absoluta) de los vectores modernos del espacio y el tiempo. Esto nos arroja de lleno en la era de la &lt;em&gt;simultaneidad&lt;/em&gt;; el estar siempre presentes en todas partes (ya sea conectados por el Internet, la televisión, las redes inalámbricas o el teléfono celular), la abolición de las fronteras físicas y la posibilidad (o imposibilidad) de convivir con la diferencia. En un mundo donde todo está siempre presente, es inadmisible obviar eventos como la actual crisis de medio oriente. No sólo se trata de presenciarle en directo a través de las pantallas (televisivas o computarizadas); las repercusiones del conflicto las vivimos inmediatamente con las fluctuaciones en el precio del petróleo o la amenaza del terrorismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras la partidocracia continúe gobernando nuestro imaginario geopolítico, la posibilidad de asumir ese mundo globalizado se verá limitada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Biodiversidad&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[&lt;/strong&gt;1. f. Variedad de especies animales y vegetales en su medio ambiente.&lt;strong&gt;]&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El principio de organización fundamental de la partidocracia lo es la intolerancia hacia la preferencia de status del contrario. Lo que hace diferente al Partido Nuevo Progresista (PNP) de su némesis, el Partido Popular Democrático (PPD), lo es su posicionamiento en cuanto a este debate; los primeros pregonan la estadidad mientras que los otros prefieren en limbo político perpetuado. Más allá de esto, no hay diferencias significativas entre ambos. Una hojeada a los respectivos programas de gobierno de ambos, de cara a las elecciones de 2004, confirmaría esta premisa. Pero también es importante señalar otros paralelismos, como los niveles de corrupción, sus tendencias innatas al caciquismo, el desfreno en perseguir empleados públicos del bando contrario, etc. Sin embargo, ambos partidos, a partir de la segunda mitad del siglo veinte, lograron calar muy hondo dentro del imaginario del puertorriqueño de modo tal que pareciese que lo que define la subjetividad del puertorriqueño es su preferencia por alguna de las alternativas de status disponibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero en la medida en que nos adentramos al siglo XXI, el estado nacional moderno (bajo el cual está construido el discurso de la partidocracia y su obsesión con el asunto del status), ha perdido relevancia. La globalización, la licuefacción del capital y la instauración de la cadena global de distribución han replanteado la geopolítica a tal grado que las viejas dicotomías modernas han quedado obsoletas, particularmente la guerra fría (que dio paso al ELA en principio). La necesidad de asumir la diferencia se hace ineludible, ya sea por la amenaza que pudiera representar en cuanto a supervivencia, o por la necesidad de otros de expandir sus respectivos mercados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ejemplo, la dependencia al petróleo que sufre el mundo posmoderno embriagado por el aroma del neoliberalismo cada día nos empuja más a la triste realidad (para algunos) de tener que compartir la existencia con extremos que en antaño pensamos inconexos o simplemente retrógrados. La única manera que Estados Unidos sobrevive su actual decadencia como superpotencia es aprendiendo a vivir con sus antiguos enemigos, como el islamismo. Pero de igual manera, el islamismo debe educarse para poder negociar con las fuerzas del neoliberalismo. Esto no implica rendirse a los pies de éste; simplemente indica uno de los lugares donde reside el agenciamiento en tiempos venideros. Si se utiliza el &lt;strong&gt;respeto&lt;/strong&gt; como parámetro, existe la posibilidad de concebir formas de convivencia particularizadas que den paso simultáneamente al neoliberalismo y a la singularidad del territorio. De eso trata la biodiversidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Derogar el maniqueísmo partidocrático en Puerto Rico daría paso a la posibilidad de plantearse las formas en que se instauraría la biodiversidad con respecto al neoliberalismo y la peculiaridad de nuestro territorio. Por ejemplo, qué se desea: una inserción feroz y salvaje a la cadena global de distribución que utilice el servilismo como eje subjetivante, o la creación de una alianza que permita una introducción moderada del mismo velando por los intereses de los sujetos del consumo constituidos como comunidades ecosistémicas. Se le permite a &lt;em&gt;Wal-Mart&lt;/em&gt; su entrada indiscriminada en el territorio en aras de una supuesta competitividad por encima de otros territorios, y a costa de la destrucción de las pequeñas y medianas empresas (al igual que sus comunidades),  o la negociación de unas bases de convivencia fundamentadas en los preceptos de la “responsabilidad social empresarial.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras la partidocracia continúe rigiendo el poder político, no sólo se pone en duda la competitividad del territorio. La intolerancia que le da vida impediría la posibilidad de inserción dentro de la cadena global de distribución. Por esto se debe abolir permanentemente la actual estructura de partidos políticos en el país. Es la única manera de diseminar la biodiversidad como agenciamiento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Ser Sustentable&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;[&lt;/strong&gt;1. adj. Que se puede sustentar o defender con razones.&lt;strong&gt;]&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La actual crisis fiscal que sufre el modelo de gobierno presente es quizá lo más apartado que se puede estar de ser sustentable: a modo de mantener funcionando un aparato gubernamental completamente ineficiente, se grava el bolsillo de los consumidores, se encarece el costo de vida y se reduce cuantiosamente la competitividad del país con respecto a la geopolítica actual. ¿A costa de qué se justifica un aumento en los impuestos? ¿Para la realización de más “obra pública”? ¿Cuál obra? ¿El llamado Tren Urbano o el Coliseo de Puerto Rico (ambos monumentos a la inutilidad)?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede que las acciones del "Chief Reengineering Officer" del gobierno actual, Jorge Silva Puras, representen una reconceptualización de la gestión pública. De hecho la acción de nombrarle Secretario de Estado es de por sí un reconocimiento de lo ineficiente que resulta la formulación actual del gobierno. Pero, ¿dónde colocar a los empleados desplazados, aquellos que por motivos de la reingeniería pierden sus trabajos? Sin una estrategia que logre atraer capital líquido y realce la competitividad del país, todas estas acciones, por más bien intencionadas que sean, ahondarán la crisis actual. Tal parece que sus acciones están encaminadas por la misma vereda que transita el ilustre Secretario de Educación, doctor Aragunde, despidiendo a los asistentes de educación especial y relocalizando el altamente especializado (en materia de alimentos, n0 educación especial) personal de comedores escolares para que realicen esta labor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ser &lt;strong&gt;sustentable&lt;/strong&gt; se logra en la medida en que las alianzas entre el capital líquido y los sujetos del consumo se integran como &lt;strong&gt;ecosistema&lt;/strong&gt;, en una sociedad basada en la biodiversidad y donde se persiga el beneficio de ambas partes. Las estrategias de “responsabilidad social empresarial” entrañan lo sustentable: el capital líquido establece nuevos mercados en la medida en que contribuye al establecimiento o fortalecimiento de los sujetos del consumo. Pero el capital sólo establece alianzas allí donde el terreno es fértil para su crecimiento. De eso trata la competitividad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Puerto Rico eso se traduce en sujetos del consumo altamente cualificados (bien educados), en un ambiente propicio para el establecimiento de cadenas de distribución globales donde la gestión pública destile eficiencia y tenga como propósito el bien de estas alianzas. Pero mientras esta gestión sea minada por discusiones decimonónicas sobre cuál solución de estatus es la más conveniente (u honorable), mientras el gobierno sea dirigido por políticos latifundistas que entiendan la labor pública como el manejo de una hacienda, no será posible lograr un ecosistema biodiverso autosustentable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, es necesario continuar el camino ya trazado y dar fin a “la partidocracia nuestra de cada día.”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-115349632579428020?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/115349632579428020/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=115349632579428020' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115349632579428020'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115349632579428020'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/07/manifiesto-por-un-futuro-libre-de.html' title='MANIFIESTO POR UN FUTURO LIBRE DE PARTIDOCRACIA'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-115317954100105573</id><published>2006-07-17T19:35:00.000-04:00</published><updated>2006-07-17T19:39:01.043-04:00</updated><title type='text'>Sobre la Falta de Relación entre la Reforma Contributiva y la Crisis Fiscal del Estado</title><content type='html'>J.S. Lucerna&lt;br /&gt;2006, Derechos Reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;En el marco de discusión sobre la “reforma contributiva” se construye su justificación a partir del “evasor legítimo,” mientras la verdadera economía informal (aquella que se nutre del narcotráfico y otras actividades ilícitas) ni siquiera figura en los discursos oficiales. El “evasor legítimo” sería aquel sujeto obstinado en burlar las normas impuestas para el intercambio económico: el profesional que prefiere cobrar en efectivo y así no reportar sus verdaderos ingresos al fisco, el que vende en los semáforos 14 horas al día cobrando también en efectivo, el que utiliza paraísos fiscales para ocultar sus verdaderas ganancias, etc. En el lenguaje de las estadísticas se hablaría del margen de error, aquellos que se desvían de la norma e impiden que el Departamento de Hacienda cumpla con las expectativas de recaudos para el año. Al imponer un impuesto a la venta, se logra detener la evasión que estos sujetos realizan a diario. O sea, si bien el Estado no logra que los mismos tributen por su producción, al menos abonarán en el consumo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta maravillosa solución al perenne problema de la evasión contributiva contiene otra justificación no explicitada: la “insuficiencia de fondos” por parte del estado para llevar a cabo la gestión pública. Es lo que subyace y al mismo tiempo socava la credibilidad de cualquier discusión sobre una “reforma contributiva.” De este modo, el “sales tax” se convierte en una doble tributación para los sujetos del consumo enganchados en la cadena global de distribución; se tributa a la entrada del dinero, y también a la salida. Así, cualquiera que tenga un conocimiento mínimo de matemáticas se pudiera dar cuenta que de un plumazo los impuestos aumentaron en un 7%. Si antes se tributaba por el salario devengado 15%, ahora el tributo total real será de un 22%, puesto que desde los servicios esenciales hasta los caprichos deberán incluir el impuesto sobre la venta.  No deja de maravillar la matemática, el discurso y las justificaciones de los políticos partidocráticos a la hora de gravar la existencia de los sujetos del consumo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, ¿por qué no figura más prominentemente la crisis fiscal del gobierno en los discursos sobre la reforma contributiva? Porque a ningún político partidocrático se le ocurriría revelar sus &lt;em&gt;tricks of the trade&lt;/em&gt;. Vale la pena, sin embargo, echarle una mirada al intricado discurso de la crisis fiscal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;Luego del gasto extraordinario de las administraciones Roselló (o quizá el costo  de tener por dos cuatrienios a la cabeza del país) y el quinceañero político y económico de Sila M. Calderón, el gobierno llegó a un destino presagiado por la crisis petrolera del 1973, pero abnegada por siete administraciones (4 del Partido Nuevo Progresista, 3 del Partido Popular Democrático). Puede que Acevedo Vilá sea el primero en asumirla discursivamente, pero sus acciones de ninguna manera denotan un alejamiento consecuente con las prácticas fiscales partidocráticas que desbordaron en esta situación. Desde julio del 2005, el gobernador conocía la insuficiencia de fondos que enfrentaría el aparato gubernamental dado el presupuesto no aprobado por la legislatura. Su administración había preparado uno, el mismo que fue enmendado y reducido considerablemente por la asamblea legislativa. ¿Qué acciones se tomaron al respecto? Pedirle al personal gerencial que se acogieran a un plan de reducción de jornada y salario. Ciertamente, al genio que se le ocurrió la idea deberá ser nominado a un premio Nóbel. ¿A cual? Citando a Carlos Pieve, al de &lt;strong&gt;Genio de la Insuficiencia&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Datos de la Junta de Planificación indican que de julio a enero del pasado año fiscal el crecimiento de la fuerza trabajadora en el sector público se mantuvo al mismo ritmo de crecimiento. Las agencias a penas recortaron programas, personal o servicios. En otras palabras: aún conociendo la debacle, el gobierno mantuvo el curso inalterado. Lo del 1ro de mayo no fue una acción desesperada. Fue concertada, con mucho propósito y alevosía. ¿Cuál? Lograr empujar una “reforma contributiva” que allegara mayores fondos al Estado. Difícil de entender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las concertadas acciones del ejecutivo y el legislativo de gravar aún más los bolsillos de los contribuyentes están basadas en la ideología partidocrática del quehacer gubernamental. Pedro Roselló transformó la forma de hacer política en el país de cara al nuevo siglo, en la medida que revivió la construcción de infraestructura y de monumentos (a la insuficiencia, en muchos casos) como forma de medir la eficacia de una administración en particular. La latencia de Muñoz Marín en el imaginario de muchos puertorriqueños se debe a las profundas transformaciones que éste realizó al convertir el país de uno basado en hacienda con costumbres latifundistas, en una economía moderna dependiente de capital extranjero (en vías de convertirse líquido). La creación de una infraestructura que diera cabida a la inversión foránea también implicó la transformación del modo de vida del puertorriqueño; del campo a la ciudad, de los arrabales a las urbanizaciones y los residenciales públicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este empuje desarrollista se agotó en los años setenta. Sin nada más que construir y con un capital líquido en fuga, la gestión pública transmutó a la simple administración, falto de imaginación y voluntad. Fueron tiempos donde a falta de hacer algo, se intensificó el debate sobre el estatus. Las administraciones penepés se entretuvieron persiguiendo independentistas, mientras los populares, por su parte y encabezados por el heredero ideológico de Muñoz Marín, jugaron el papel de la presidencia y la realeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De cara a los noventa, donde se comenzaba a perfilar el aplanamiento del mundo y el surgir de la cadena global de distribución, Roselló recuperó la voluntad hacia la infraestructura y estableció un intensivo plan de reconstrucción y remodernización del país. No era una idea tan nueva y, además, existían modelos a pequeña escala; Ramón Luis Rivera, padre, en Bayamón, y José Aponte La Torre en Carolina. Su masivo triunfo en el 1996 estableció la pauta de que para ser un candidato con posibilidades de triunfo se debía gastar el capital público en obras, edificios y adefesios que recordarán el legado del gobernante. Roselló también impulsó otra serie de servicios hacia el público que calaron hondo en el imaginario de los puertorriqueños: la tarjeta de salud, la modernización de la policía, los asaltos a los residenciales públicos, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas estas acciones golpearon significativamente el fisco gubernamental, pues las mismas no fueron acompañadas de geopolíticas económicas que dieran cuenta de la metamorfosis que sufría el capital por aquellos tiempos. Además, el status dementia de Roselló introdujo la incoherencia a lo que parecía ser un plan cuidadoso y bien orquestado. Su obsesión con la estadidad hizo que abandonara cualquier lucha a favor de créditos contributivos para el capital extranjero. Nunca dio pelea en contra de las leyes de cabotaje, a modo de lograr una mejor inserción en la economía global en la zona del Caribe (esto a pesar de impulsar la construcción del &lt;em&gt;Puerto de Las Américas&lt;/em&gt;). De este modo, la competitividad del país decayó y los recaudos del fisco disminuyeron, al mismo tiempo que el gasto aumentaba exponencialmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desastre de la administración de Sila M. Calderón radicó más en el hecho de que ésta nunca le puso coto al derroche creado por las administraciones Roselló. En todo caso, ésta implementó un nuevo despilfarro de fondos públicos en obras poco organizadas y sin un norte económico preciso. Pero, nuevamente, el llamado “programa de gobierno” de Sila estuvo moldeado de acuerdo a aquellos implementados por su predecesor: siempre prometiendo hacer más, sin importar si la solvencia económica del gobierno aguantaba todas las promesas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lucha sin cuartel que han librado los poderes ejecutivos y legislativos en el presente cuatrienio se basan en estas premisas. De un lado, la legislatura penepé intenta a toda costa ponerle freno a cualquier intento del gobernador popular de crear obra que le dé relieve e importancia a su figura de cara a una posible reelección. Acevedo Vilá, siempre político hábil, orquestó la crisis del pasado Mayo para así construir una oposición ideológica considerable y facilitar el flujo de dinero a las arcas gubernamentales. El fin último: construir más obra pública.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevamente: no deja de maravillar la matemática, el discurso y las justificaciones de los políticos partidocráticos a la hora de arreglárselas y seguir sosteniendo el sistema.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-115317954100105573?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/115317954100105573/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=115317954100105573' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115317954100105573'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115317954100105573'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/07/sobre-la-falta-de-relacin-entre-la.html' title='Sobre la Falta de Relación entre la Reforma Contributiva y la Crisis Fiscal del Estado'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-115276697167582857</id><published>2006-07-13T01:01:00.000-04:00</published><updated>2006-07-13T01:02:51.690-04:00</updated><title type='text'>Tecnocracia  y Servilismo</title><content type='html'>J.S. Lucerna&lt;br /&gt;2006, Derechos Reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;Hace exactamente un año, el Subsecretario de Educación celebraba desde la altura que le proveía su oficina (en el penúltimo piso del Departamento de Educación) los resultados de la llamadas “pruebas puertorriqueñas de aprovechamiento académico,” los cuales, él sostenía, evidenciaban un notable progreso de los estudiantes de escuelas públicas en el país. Doce meses más tarde, a duras penas el mismo personaje intentaba verle el lado alegre al marcado descenso en el aprovechamiento estudiantil, señalando que existía una mejora notable para los estudiantes de escuela elemental. Entre los datos importantes, el ilustre Subsecretario reconocía la necesidad de fortalecer la enseñanza del español, puesto que sólo un 44% de los estudiantes mostraron proficiencia (¿?) en esta materia, mientras que en las matemáticas y el inglés la cosa lucía mejor pues la mitad de los estudiantes que tomaron las pruebas mostraron dominio sobre ellas (¡!).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tomamos el lado ligero del asunto, se pudiese asegurar que el proceso de imperialismo cultural inaugurado con la invasión de las tropas estadounidenses en el 1898 ha dado resultados 107 años después: cada día somos menos capaces de reproducir la lengua a través de la que nos comunicamos a diario, mientras aumentan nuestras destrezas del lenguaje del cable TV. Esta sería una grata noticia para cualquier estadista, y una mala noticia para un independentista. Un estadolibrista, sin embargo, recalcaría que la capacidad de dominar las matemáticas refleja nuestra envidiable facultad para realizar los cálculos pertinentes y concluir que es mejor quedarse como estamos, ya que gozamos de lo mejor de dos mundos: no pagamos impuestos federales mientras recibimos todos los años avalanchas de fondos federales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero en los tiempos donde presenciamos el eclipse de la partidocracia, esta noticia no es nada chistosa. Tampoco debe tomarse a la ligera, ni mucho menos puede buscarse su lado alegre por aquello de no decir cuán alarmante puede ser el asunto. Vivimos los tiempos de la cadena global de distribución (CGD), donde el acceso al conocimiento potencia al individuo para que este pueda encontrar su lugar en un mundo aplanado que cada día se vuelve más pequeño. El marcado declive que sufre los Estados Unidos en términos de su mercado laboral doméstico no sólo está ligado a los altos costos de producción; también se relaciona al descenso en la calidad del trabajador, particularmente en lo que se refiere a su dominio de materias y destrezas básicas. Es por esto que cada día más compañías (que en algún momento fueron estadounidenses de origen) mudan parte de sus operaciones a la India. Allí la calidad de la educación y la competencia de los trabajadores es muy superior a la encontrada en la otrora potencia mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dado este panorama, una noticia como la reseñada hoy por los periódicos debe causar consternación, particularmente en los sectores cuyo acceso al consumo depende de su inserción en la CGD. Un marcado deterioro en la calidad de la fuerza trabajadora local desalentaría la permanencia del capital líquido establecido aquí. A falta de ingenieros, químicos, CPA’s, abogados corporativos, etc., la calidad de la producción se vería afectada. La alerta roja se encendería, y llegaría el momento de abandonar el territorio en busca de otro que pudiera garantizar un grado mínimo de calidad. Los sectores afectados, entonces, deberán tomar la decisión de marcharse, perjudicando así aún más la competitividad del país, lanzándonos al creciente talego de territorios relegados al vacío tecnológico y al líquido olvido de quedar marginados de la CGD.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lamentablemente, en la partidocracia las acciones y decisiones de los funcionarios públicos no se miden de acuerdo a parámetros basados en la productividad y la eficiencia. En una corporación basada en el capital líquido, el simple reconocimiento de haber fallado sería causa suficiente para que cualquier “chief executive officer” fuera despedido fulminantemente. Y es que el conceder que sólo la mitad de los estudiantes de escuela intermedia y superior dominan dos de las principales destrezas académicas implica una fuerza laboral futura (a un término mínimo de 6 años) medianamente competente (o incompetente) al respecto del promedio esperado. Si bien es cierto que en este caso los funcionarios involucrados sólo llevan un año en el puesto, los resultados de su incompetencia (o quizá dejadez) repercutirían por al menos siete años. Esto sin contar que el resultado de este año implica que los avances registrados el pasado año se han tirado por la borda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero así es la partidocracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;El realizar una conferencia de prensa y presentarse cándidamente ante los medios para reconocer la incompetencia parece ser más una virtud que una vergüenza estos días. Más si se trata de catedráticos universitarios (tanto el Subsecretario como el Secretario), cuyo nivel de dominio intelectual y didáctico se presupone está por encima del humilde maestro de salón de clases. Tal pareciese que la celebración del acto de presentar los resultados es una parodia del intelectual prometeico que solía poblar las aulas universitarias en la alta modernidad. Desafectado de los sucesos del diario vivir, preocupado por los conflictos filosóficos contemporáneos, su labor se dirigía a brindar el diagnóstico mientras reconocía (a la entrada y la salida) su incapacidad de dilucidar los mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la alta modernidad ya pasó, y los acontecimientos actuales se han encargado, poco a poco, de eliminar el exceso y los excesos de esta estirpe. Puede mirarse con cierta nostalgia y hasta con afecto la figura del intelectual moderno. Pero en nada quita que la academia haya perdido su relevancia actual, en la medida que el estudiante se convierte en un sujeto de consumo presto a exigir se le otorgue las competencias necesarias para sobrevivir en la era del capital líquido. Ni los más recónditos espacios, donde se intenta salvar de la extinción al académico prometeico, se salvan de la virulencia de la CGD; las más osadas elucubraciones escolásticas se subyugan al mercado de las “propuestas federales” y la “ley del deseo” filantrópico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero quizá el retomar la figura de Prometeo se deba más al deseo de ocultar la propia naturaleza de su gesta en lo que respecta a la administración pública. De esta manera reluce el intelectual, mientras el tecnócrata se oculta detrás de la ropa de diseñador, lazos (o pajaritas) en vez de corbatas, oficinas lujosas, el chofer, y el automóvil oscuro con biombos y cristales oscuros, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;Existe la remota posibilidad que ni ellos tengan la culpa (de su propia incompetencia, quiero decir). Aturdido por el improbable triunfo, el gobernador electo decidió formar su gabinete de la manera más condescendiente posible, reclutando funcionarios de diferentes “ideologías políticas” (o más bien, posturas partidocráticas), a modo de aparentar anhelos de reconciliación. En el área de la educación reclutó al hijo de un conocido independentista queriendo mostrar cierto compromiso hacia una formación “más puertorriqueña.” César Rey, Secretario de Educación bajo el “quinceañero” de Sila M. Calderón, declinó la invitación para formar parte del nuevo gabinete, recayendo la designación en una total desconocida: Gloria Baquero. “Y, ¿quién es esa?” se preguntaron tanto correligionarios como adversarios políticos. Pronto lo descubrieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Embriagada con el discurso de la reconciliación y el rescate de la gestión pública, la doctora Baquero pronto comenzó a gestar un golpe de estado contra las huestes partidocráticas que felizmente se retozaban en el aposento de la educación pública. Jamaqueó las estructuras de poder internas, e implementó las máximas que rigen el quehacer del capital líquido: eficiencia y productividad (accountability se diría en el lenguaje de la CGD). Los primeros en gritar no fueron los miembros de la oposición política; ésta todavía no despertaba de la pesadilla de haber perdido la gobernación y apenas comenzaba a enfrascarse en la maraña por la presidencia del senado. Los viejos políticos latifundistas, muñocistas de corazón y exiguos de razonamiento, gritaron a los cuatro vientos tan pronto vieron como sus reclamos de que se nombraran a los “sheriff de barrios” del partido a posiciones de poder muy bien remuneradas dentro del departamento cayeron en oídos sordos. Al oler la peste a motín, la oposición creó la única alianza que existió entre ambos partidos a lo largo del 2005: cerraron filas en contra de la doctora Baquero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las elecciones del 2004 serán recordadas como aquellas que dieron paso al fin de la partidocracia. Acevedo Vilá tuvo en sus manos la oportunidad de ser el cuadillo posmoderno que adelantara la causa. Pero a la hora de la verdad, la herencia muñocista pudo más que su capacidad de razonamiento, y ante la amenaza de un motín por parte de la vieja guardia popular, prefirió abandonar a su elegida, convertida ahora en un ogro que amenazaba la paz y el equilibrio del vetusto sistema partidista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;¿Cuánta credibilidad puede atribuírsele a alguien que dice tomar las riendas de un barco abandonado a la deriva? ¿Puede catalogarse como valentía la gesta? ¿O sería más acertado llamarle oportunismo de retirada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el ocaso del escándalo provocado por los políticos latifundistas y la heredera del poder político quinceañerista, el doctor Aragunde y su secuaz, Waldo Torres, se lanzaron a la tarea de traer la paz de vuelta al convulsado departamento. La cacería de brujas en contra de los elementos “baqueristas” fue ejecutada, mientras las huestes partidocráticas retornaban a sus viejos y muy bien remunerados puestos de poder. La crisis de la institución fue reconstruida de tal modo que luciera insuperable y encaminada a la hecatombe que otros (no ellos) tendrían que enfrentar y remediar (o quizá remendar).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Restaurada la paz, la alianza temporal quedó disuelta y los políticos volvieron a dedicarse a su profesión: “la guerra nuestra de cada día.” Sólo un siervo pudiera lidiar con tamaña ironía; pero no cualquier siervo. Tiene que ser tecnócrata y haberse criado bajo el signo zodiacal y apocalíptico de la partidocracia. Sólo así pudiera ser tan libertino, atrevido y cínico como para colocarse frente a las cámaras de la televisión y reconocer su incompetencia, imprudencia e impotencia, para luego irse a dormir felizmente a su morada, sabiendo que al próximo día su jefe no le regañará, ni siquiera le amonestará. En todo caso lo felicitará, pues en el último año contribuyó significativamente a la quiebra política, ideológica y moral del país. Hay que ser siervo y tecnócrata.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-115276697167582857?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/115276697167582857/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=115276697167582857' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115276697167582857'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115276697167582857'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/07/tecnocracia-y-servilismo.html' title='Tecnocracia  y Servilismo'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-115202570550336844</id><published>2006-07-04T11:04:00.000-04:00</published><updated>2006-07-04T11:08:25.520-04:00</updated><title type='text'>C-59: LOS LÍMITES DE LA POLÍTICA DEL ESPECTÁCULO</title><content type='html'>J.S. Lucerna, MA&lt;br /&gt;2006, Derechos Reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;No hay nada peor que haberse acostumbrado a la política del espectáculo. La guerra partidocrática nuestra de cada día eventualmente dio paso a su virulenta mercantilización por parte de un capital semi-líquido con mentalidad latifundista que vio en su desenfrenada proliferación la posibilidad de multiplicar su plusvalía exponencialmente. Lo de cada día nos da la razón en esto: las innumerables páginas dedicadas a la política en cada uno de los diarios; las columnas de opinión que, casi exclusivamente, comentan a diario los deslices, las barbaridades y los desquicios partidocráticos de los políticos de turno; los obligados 15 minutos de política en los principales programas noticiosos televisivos; y las más de 18 horas diarias en más de 20 emisoras radiales (en banda AM) de programas de comentario político con la infinidad de interlocutores, politólogos y demás especímenes radiales que han convertido la radio en una especie de banda sonora de la Torre de Babel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es hartamente conocido el resultado de todo esto: la proliferación de discursos en el ámbito público ha resquebrajado los cimientos de la verdad moderna (Verdad) para convertirle en una serie de discursos inconexos de limitado arraigo distribuidos por vías determinadas a públicos (sujetos de consumo) específicos. Pero también la mercantilización de esta vorágine informática extrajo de sí cualquier valor de uso (Verdad) limitando su valor al puro intercambio, sin ningún otro significante que organizara su entendimiento que el signo más próximo, encadenándose así a la inconmensurable espiral simbólica que es el capitalismo tardío. Desde ambas instancias el resultado es el mismo: se sustrae de la información todo reducto de valor (sea de uso, sea de Verdad), quedando ésta como un simple objeto, sujeta a la cínica lógica del intercambio. Esa es la transparencia maligna de la política del espectáculo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es ante esta circunstancia, es de esperarse que los sujetos pierdan la capacidad de reacción e indignación ante la bochornosa situación desencadenada a partir de la divulgación del infame vídeo C-59. Pero en la medida en que el sujeto de consumo gana notoriedad en un mundo dominado por el capital líquido y la cadena global de distribución, queda la esperanza de que el peso de la ley caiga sobre los involucrados. Lo cual puede suceder siempre y cuando los demás protagonistas de la política del espectáculo no actúen en contubernio a modo de salvar o retrasar la caducidad de la partidocracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;La plétora de acusaciones, discusiones caldeadas, investigaciones, reproches, pataletas y demás ademanes típicos de los políticos partidocráticos a raíz de la difusión del sonado vídeo sirve de recordatorio de la ruina de ese modo de practicar el ejercicio del poder político. Lo que subyace, sin embargo, a la controversia no es materia de juego: en un mundo penetrado transversalmente por la tecnología, donde los vectores de espacio y tiempo quedan comprimidos y aplanados bajo la rúbrica de la pantalla LCD, la profanación del espacio vital (o la invasión a la intimidad) queda como una de las instancias donde se práctica y polemiza el poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queda como ejemplo el lío legal y político creado por George W. Bush al autorizar a la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) a interceptar y grabar conversaciones telefónicas originadas o dirigidas al exterior de los Estados Unidos. El trasfondo o justificación de dicha violación al espacio vital lo es la guerra al terrorismo y la constante amenaza de ataques suicidas desatados por cédulas terroristas de supuesto origen musulmán. Para los sujetos víctimas de las operaciones de espionaje doméstico, el dilema queda entre protección a costa de la violación de su intimidad, o su aniquilamiento a manos de fanáticos religiosos foráneos. Eso no elimina la posibilidad de cuestionar tanto la naturaleza de las acciones del Presidente en cuanto al programa de espionaje, como de su discurso acerca de la inminencia de un ataque terrorista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese no es el caso bajo la política del espectáculo. La intriga, el “chanchullo” y el desorden no trascienden debido a que el fin de la guerra partidocrática es su propio sostenimiento. La denuncia es el inicio de la “guerra nuestra de cada día” que mantiene el motor de la gestión política carburando constantemente. Su introducción desata toda una serie de sucesos y reacciones autocontenidas dirigidas a activar todas las piezas del engranaje y mantenerlas en constante movimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la mañana ocurre la denuncia: el  legislador tal ha cometido tal crimen barbárico. Los medios masivos de comunicación concurren en la conferencia de prensa para darle voz al interlocutor. Se convierte en noticia la denuncia. A media mañana el aludido responde, escalando la violencia de su discurso. La respuesta no se hace esperar: puede ser a mediodía, media tarde o durante el noticiero de las 5 PM. En la noche, el noticiero de las 10 PM resume todo lo acontecido. Un día más de la “guerra nuestra de cada día,” la partidocracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante esto, el sujeto queda sometido a la política del “shock.” Si su norte ideológico/discursivo sigue siendo la razón, su capacidad de respuesta se limita. ¿Cómo discernir ante la multiplicidad de discursos, posturas y posiciones, dónde radica la “Verdad”? Pero si el precepto del sujeto es el consumo, su facultad para responder ante la retahíla de dimeydiretes transmuta. Entonces adviene la política del espectáculo, donde la “guerra nuestra de cada día” es una instancia de consumo, un flujo del deseo del cual los sujetos se acoplan con tal de satisfacer su apetencia de placer.  Pero como todo proceso de consumación, el término deja la puerta abierta a la repetición ad infinitum del mismo suceso. Es la compulsión por la repetición, el “deseo del eterno retorno” perpetuado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo estas premisas, el vídeo C-59 nunca hubiera trascendido más allá de un chisme de pasillo, una garata más de las nueve de la mañana que al otro día sería suplantada por una nueva. Pero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;Lejos de ser un sujeto uniforme con un solo significante, el sujeto del consumo es polivalente. Su radio de acción es guiado por la constante búsqueda de flujos del deseo que le aseguren su singular existencia. Esto no quiere decir que sean ratas de laboratorio que en la eterna búsqueda de placer son capaces de electrocutarse hasta cometer “suicidio.” Dado que el plano de consistencia ha cambiado, que las circunstancias no son las mismas, sería ingenuo pensar que el sujeto del consumo es un zombi atrapado en la espiral del consumo. En él se cierne un discurso que toma como norte etimológico la sustentabilidad, el equilibrio y la biodiversidad. A modo de garantizar su acceso al consumo, éste debe asumir posturas políticas y discursivas que permitan un equilibro dentro del plano de consistencia particular. Su ethos es garantizar la sustentabilidad y el único modo de lograrlo es a través de la biodiversidad; la convivencia simultáneamente entre sujetos y capital líquido bajo las condiciones impuestas por la cadena global de distribución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De este modo Bono, el emblemático cantante del grupo de rock inglés U2 asegura, en su cruzada por erradicar la pobreza en África, no tener problemas con el discurso de la “responsabilidad social empresarial.” A través de éste, el capital líquido construye nuevos mercados al tiempo que contribuye a estabilizar (equilibrar) los nuevos territorios penetrados, instaurando así su particular modo de producir la realidad (biodiversidad revertida) y asegurando su sustentabilidad (la del capital líquido por supuesto). Pero eso no resta que los sujetos habitantes de dichos territorios alcancen un otro equilibro (la sociedad de consumo), acepten su instauración (biodiversidad), e intenten mantenerle sustentable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son las nuevas reglas del juego. No es tan simple, no es tan fácil. Dentro de este ethos se generan conflictos, luchas y batallas. Se generan incertidumbres. Existen (y se propagan) áreas grises. Después de todo, la transparencia del mal soslaya la propia lógica del capital líquido y la propagación virulenta de signos sin significante que implica la sociedad de consumo. Pero ahí radica el verdadero reto de esta nueva instancia del capitalismo: ¿cómo lograr el equilibro, cómo asumir la biodiversidad que nos acecha, como sostener un sistema políticamente viable? Ante el surgimiento de la China como primera potencia mundial las preocupaciones sobre el autoritarismo vuelven a florecer. Puede que este modelo sea viable bajo el estatismo desmesurado y acaparador, pero la biodiversidad estructural que implica una economía planificada en concubinato con el capital líquido no implica, necesariamente, biodiversidad para los sujetos. Es este un foco de tensión dentro de la cadena global de distribución que marca luchas futuras y la agencia del sujeto del consumo. Esta queda marcada por dichos vectores; no por el lugar en la producción que pueda ocupar el sujeto, ni por el valor de uso o el valor de cambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;Ante los retos de un nuevo mundo en ciernes, el controvertible C-59 puede convenir en una instancia donde la política del espectáculo no sólo transmuta a espectáculo de la política; es de esperar que también se convierta en una posición desde la cual pueda levantarse la agencia del sujeto de consumo. No olvidemos que lo que subyace al incidente es una trama de espionaje tecnológico y cibernético trabado en el drama partidocrático. En la superficie pareciese ser una controversia más de la “partidocracia nuestra de cada día.” Pero el obviar sus implicaciones éticas pudiese desembocar en una renuncia subrepticia a la protección de la intimidad del individuo. La propia naturaleza de la controversia atenta contra la sociedad de consumo y su sujeto. La biodiversidad se verá amenazada en tanto y en cuanto se permita la persecución político-partidista, y figuras de poder utilicen a su antojo los recursos y aparatos del Estado para adelantar sus caducas causas. La sustentabilidad queda desafiada en la medida en que el poder intenta ser monopolizado y un modelo particular acerca de lo real (ya caduco) pretende ser impuesto a la fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay biodiversidad revertida ante este escenario, y por más que sea consumida y consumada la controversia, el equilibrio queda amenazado. Habrá que esperar las consecuencias del acto tanto de los actores de la partidocracia como de los sujetos del consumo solventes prestos a defender su plano de consistencia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-115202570550336844?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/115202570550336844/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=115202570550336844' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115202570550336844'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115202570550336844'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/07/c-59-los-lmites-de-la-poltica-del.html' title='C-59: LOS LÍMITES DE LA POLÍTICA DEL ESPECTÁCULO'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-115154624136362883</id><published>2006-06-28T21:55:00.000-04:00</published><updated>2006-06-28T21:58:42.246-04:00</updated><title type='text'>ESTAMPAS DEL CAOS (III): (H)AN(N)ÍBAL</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;J.S. Lucerna&lt;br /&gt;2006, Derechos Reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;A sólo dos días de haberse apoderado el caos del país, el gobernador Aníbal Acevedo Vilá decidió visitar las agencias que le proveían ayuda a los casi 100,000 empleados públicos desempleados gracias al cierre patronal. Acevedo Vilá no fue recibido ni con abucheos, ni protestas; todo lo contrario. Los que allí se encontraban, lo saludaban apaciguadamente, con sus rostros descompuestos no por su presencia, sino por la situación que los aquejaba. Hubo hasta muestras de afecto, y en más de una ocasión algún que otro empleado público le expresó apoyo a su propuesta de introducir un impuesto al consumo del 7% como forma de finalizar el caos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acevedo Vilá, en su “field trip” no se limitó a las oficinas del desempleo o del Departamento de la Familia. Las cámaras de los noticieros lo captaron mientras almorzaba tranquilamente, como un comensal más, en San Patricio Plaza. Su rostro reflejaba cansancio y pesadez; sus ayudantes alrededor mostraban preocupación no con el caos, sino con la posibilidad de que fuera agredido verbal o físicamente su jefe. Pero en la escena no se pudo constatar si había algún paisano molesto con su presencia. Nuevamente, no hubo abucheos, protestas ni manifestaciones en contra del Gobernador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta visita inesperada del principal propulsor del caos a lugares públicos, marcó el final del conflicto. Estoy seguro que su fortificado y resguardado despacho cameral, José P. Aponte debió haber sentido envidia. Debió estar seguro que la maroma política del Gobernador no podía ser replicada por él, ya que de seguro hubiera sido linchado pública y privadamente, de formal verbal y física. Si el caos se extendió unos días más y José P. continuó actuando como un primitivo guerrero político, fue porque el martes 2 de mayo de 2006 comprendió que Acevedo Vilá sería gobernador por lo que resta de cuatrienio y el próximo también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;La carrera política del hoy gobernador, Aníbal Acevedo Vilá, es uno de esos fenómenos incomprensibles de tiempos pasados que marcaron el feudo partidocrático. Nunca perdió (ni perderá) ninguna elección, controversia, evento o circunstancia en la que se vio envuelto. Revivió un partido abatido por el limbo súper impuesto del plebiscismo desencadenado por la embriaguez política de un Roselló en puro apogeo. Cedió el poder en el momento que Doña Sila surgió como salvadora del “modo de vida partidocrático” del Partido Popular Democrático (PPD) en la llegada del nuevo milenio. Sobrevivió al descalabro caótico orquestrado por la señora hacendada, vigorosamente enfocada en el cortejo de su peón latifundista encargado del desarrollo económico del país. Ante el aborrecimiento y aburrimiento de una quinceañera cincuentona profusamente enamorada, y la selección dedocrática de un vástago partidocrático como heredero del poder político partidocrático de turno, se mantuvo a la espera confiado en su olfato. Y ante el rendimiento de su partido a la monopolización del poder por un cuatrienio más, aceptó el reto de reconocer el descalabro, la desquicia y la desfachatez de empujar el país a la quiebra económica, política e ideológica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reto no terminó allí. Debió enfrentar a un envejecido y vetusto Roselló, resurgido de sus propias cenizas como un Mesías resurrectado en un espacio de tiempo que atentó seriamente contra las leyes impuestas acerca de la caducidad de los productos políticos. Tenía las de perder, a pesar de que semanalmente uno que otro de sus antiguos colaboradores de su rival recibía una invitación de la agencia de pasajes en la Chardón (presidida, claro está, por un Juez Federal) y hacían lo imposible por ingresar en el hotel menos prestigioso de Guaynabo: el MDC (Metropolitan Detention Center).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acevedo Vilá sacó de la manga un as inesperado a sólo tres semanas de las elecciones generales: venció a Roselló allí donde muchos sabían que se podía hacer, pero que pocos imaginaban lo lograría hacer. Los debates televisivos destaparon el podrido aroma de la gesta de Roselló. No, no era un Mesías, sino un cadáver descompuesto e irreconocible que seguía siendo el mismo de antes: un enloquecido estadista partidocrático con ansias de monopolizar el poder político con tal de adelantar su particular agenda de status. En cambio, su contrincante lució lo suficientemente ambivalente (en cuestiones de status), como convincente (en todo lo demás), como para persuadir a los sujetos de consumo de que su opción era la mejor por default, no por convencimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;Quizá su mayor gesta sea el haber triunfado en el caos “producido y arreglado” por el mismo. Este no sólo empujo el país al caos, sino que logró mantenerlo por el espacio de tiempo que quisiese y sin que la oposición política pudiera hacer nada. Como hábil titiritero, manejo la opinión pública y logró propulsar su propia versión de lo real de modo tal que hoy día nadie duda de la maldad, arrogancia, ineptitud y falta de inteligencia del presidente cameral, José P. Aponte Hernández. Tampoco se duda de la complicidad con el lado oscuro de la fuerza de su ex rival político por la gobernación, Pedro Roselló. La totalidad de la delegación estadista en la Cámara de Representantes ha caído también en el bote; ya nadie recuerda sus nombres ni rostros (salvo el semblante compungido de Antonio Silva), pero todos están convencidos de su incompetencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin presencia escénica, ni porte de galán novelesco, con una oratoria deficiente y hasta aburrida, Acevedo Vilá ha logrado lo que Roselló pretendió sin mucho éxito: monopolizar el poder político partidocrático a gusto y gana, ejerciéndolo con brillantina y vaselina, en el paso asfixiando cualquier bolsillo reflexivo en la esfera pública. Su estrategia de lanzar el país al caos persiguió sustraer de la esfera política los discursos de la oposición sobre la administración del poder político en el país. Una vez éste quedó expulsado de la misma, impuso su versión particular acerca de la crisis del estado benefactor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;Mes y medio más tarde, no existe oposición ninguna a la imposición de un impuesto a la venta combinado con la retrograda y desgastada estructura tributaria de una sociedad centrada en la producción. En otras palabras: de un plumazo los impuestos crecieron en un 7% en el país, sin que nadie lo advirtiera, y sin ninguna oposición efectiva al respecto. Los llamados a advertir sobre el asalto al bolsillo de los sujetos de consumo, o navegan sin rumbo en el mar del descrédito (la oposición política), o todavía habitan un país de las maravillas centrado en la producción y donde, un día de estos, resucitará (también con fecha de vencimiento caduca) un natimuerto dios llamado proletario (el mal llamado movimiento obrero).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todo caso, existe y seguirá existiendo la opinión generalizada de que en la Cámara de Representantes se pierde el tiempo y se legislan beneficios personales. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-115154624136362883?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/115154624136362883/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=115154624136362883' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115154624136362883'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/115154624136362883'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/06/estampas-del-caos-iii-hannbal.html' title='ESTAMPAS DEL CAOS (III): (H)AN(N)ÍBAL'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-114790408899429530</id><published>2006-05-17T18:08:00.000-04:00</published><updated>2006-05-17T18:14:49.010-04:00</updated><title type='text'>Estampas del Caos (II): José, el Primitivo</title><content type='html'>J.S. Lucerna&lt;br /&gt;2006, Derechos Reservados&lt;br /&gt;&lt;a href="mailto:krimson.king@yahoo.com"&gt;krimson.king@yahoo.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;En su edición del lunes 15 de mayo de 2006, el periódico &lt;em&gt;El Nuevo Día&lt;/em&gt; publicó una historia de cómo el actual Presidente de la Cámara de Representantes, José P. Aponte Hernández estuvo a punto de ser desbancado por los legisladores de su partido en el debate acerca de cómo detener el caos engendrado por el cierre patronal decretado por el Gobernador, Aníbal Acevedo Vilá. En un caucus de su delegación, varios legisladores plantearon aprobar el proyecto senatorial que autorizaría al poder Ejecutivo solicitar un préstamo de más de 500 millones de dólares para poder pagar la nómina gubernamental por lo que resta de año fiscal. Aponte se opuso a la aprobación de dicho proyecto y en cambio solicitó introducir una enmienda al mismo que aclarara que no se trataba de un préstamo, sino de un adelanto, basado en la proyección de recaudos de varias medidas aprobadas que subsanarían el déficit gubernamental. Ante el motín a bordo que comenzaba a gestarse en su delegación, Aponte decidió decretar un receso de tres días en los trabajos de la Cámara y así detener dicha movida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No importa de cuántas maneras José P. Aponte intente desmentir dicha historia (incluso si la misma es rechazada por los gestores del motín), a estas alturas no hay muchas razones por las cuales pensar que la misma sea un invento de la mente colectiva y  maquiavélica de los Ferré (dueños del rotativo en cuestión). El jueves previo al suceso, la opinión pública parecía, al unísono, desfavorecer las posturas de Aponte. La inconsistencia de su discurso y su pobre habilidad como comunicador poco a poco lo colocaban como el malo de la película. El desaire producido en la reunión con el gobernador y, nuevamente, la falta de claridad en su discurso para poder explicar lo allí acontecido, deterioraron su imagen más aún, al punto de que la opinión pública lo tildaba de “monigote” de Roselló. Al final, literalmente, la intervención divina logró salvarle de su segura muerte política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es muy posible que existan motivaciones ulteriores en la publicación de la historia por parte del mencionado rotativo. Quizá lo que se busque es mantener la presión sobre su figura con tal de liquidarle políticamente. Pero lo cierto es que en este momento más que su figura particular, la clase de político partidocrático que representa Aponte ya sobrepasó el umbral del peligro a extinción; éste es un cadáver que, de ahora en adelante, navegara las turbias aguas de lo que resta de cuatrienio como un adefesio en honor a un pasado político incandescente e indecente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;Ciertamente, la política del espectáculo creada por la partidocracia supuso un grado de complicidad entre sus actores principales. Tal como nos recordará Baudrillard con respecto a Foucault, el poder existe en tanto y en cuanto asegura aquello sobre lo que debe ser ejercido. Que es lo mismo que decir que el sostenimiento del régimen partidocrático se produjo en la medida en que sus partes, a pesar de ser en sí la negación de su contrario, gestaran la conservación del otro. No hubo partidocracia sin partidos políticos que representaran opciones de status excluyentes entre sí. Y del mismo modo, la única manera de mantener vigente dicho sistema fue asegurando la supervivencia del otro. El mejor ejemplo de esto lo tenemos en la complicidad del Partido Nuevo Progresista (PNP) y el Partido Popular Democrático (PPD) en la altamente irregular reinscripción del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) luego de las últimas elecciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esta complicidad no excluye de ninguna manera que se desate la guerra entre las partes constantemente, aunque la misma esté basada en los preceptos de la banalidad del poder. El discurso, o más bien, la guerra partidocrática nuestra de cada día impide reconocer la complicidad de las partes. Los ataques despiadados, insultantes y sarcásticos de un Thomas Rivera Schatz es el ejemplo más claro de esta guerra, donde cualquier intento de razonamiento, convencimiento e iluminismo es rechazado tajantemente dando paso así a la política como guerra declarada. Es ese el &lt;em&gt;ethos&lt;/em&gt; de los actores partidocráticos, individuos de armas tomadas capaces de disparar a mansalva cualquier ristra de insultos con tal de reducir y humillar a su contrincante e intentar liquidarle políticamente. Sin embargo, el acto nunca llega a perpetrarse en su totalidad. La complicidad propia del sistema les impide a sus actores llevarle hasta las últimas consecuencias, pues así quedaría comprometida la integridad total del mismo. La lluvia de insultos a las nueve de la mañana es correspondida por otra retahíla al mediodía; el contraataque se produce a las 6:00 PM y el recontraataque a las 9:00 PM. Puede que aparezca un resumen al otro día en los diarios, pero probablemente a la hora que usted lo lea, ya ha surgido una nueva controversia que asegura escalar exactamente a los mismos niveles que la anterior. Y así se produce una vorágine virtual que alimenta la gestión política a diario, que consolida la partidocracia y le convierte en espectáculo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;El balance partidocrático de los últimos 20 años quedó trastocado la mañana del 3 de noviembre de 2004. La raquítica victoria electoral de Aníbal Acevedo Vilá en las elecciones de 2004 representó un duro golpe a sistema partidocrático, con la extinción del independentismo institucional y la escisión del pastel gubernamental entre los otros dos partidos. El cuadro fue más complicado cuando se ratificó la victoria (también raquítica) del candidato a Comisionado Residente por el PNP, Luis Fortuño. De un lado quedó un desconsolado partido, perplejo con el resultado, que confiaba plenamente en regresar al poder de manos de su “Mesías;” mientras del otro, el tacaño triunfo del PPD lo colocaba al borde del abismo político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más importante de este evento electoral no fue el resultado, sino la forma en que los partidos respondieron a este. Acevedo Vilá, conciente de la amenaza que representó el estrecho margen de su victoria, se hizo de un discurso conciliador que le permitiera reorganizar y capitalizar su poder político, intentando consolidar su base electoral con aquellos electores que habían abandonado al PIP y le habían dado su voto. Pero la estratagema también respondió al reconocimiento de los tiempos difíciles que se avecinaban, pues su mandato era uno frágil y con escasa legitimidad. Después de todo, las elecciones del 2004 pueden catalogarse como un rotundo fracaso para el PPD, al no contar ni con el control de la legislatura ni de la mayoría de los municipios. Conciente de la posibilidad de constantes ataques por parte de la oposición PNP, el gobernador electo prefirió sanear su discurso de líneas partidistas e intentó construir sus constituyentes (sujetos soberanos) fuera de la discusión del status.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo contrario ocurrió con el PNP. El desconcierto creado por la derrota de Roselló desató una virulenta ira que persiguió por todos los medios posibles (e imposibles) restarle legitimidad al gobernador electo. Primero se depositó la fe en el recuento, papeleta por papeleta. Luego se retó la constitucionalidad del voto mixto, al cual llamaron “pivazo.” Más tarde le otorgaron una silla senatorial a Roselló y conspiraron para colocarle como Presidente del Senado y así retar, directamente, el mandato del gobernador. Ante el veto de Acevedo Vila a la medida propuesta para la “resolución del status” (&lt;em&gt;whatever that means!&lt;/em&gt;), comenzaron a boicotear todas y cada una de las piezas legislativas sometidas por el ejecutivo, incluyendo los nombramientos de jefes de agencias. No aprobaron el presupuesto del gobernador, torpedearon la discusión de la reforma contributiva, para finalmente provocar el caos generalizado al empujar un tranque patronal en el gobierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No bastó con perseguir al partido de oposición. Ante la negativa de Kenneth McClintock de ceder la presidencia senatorial a Roselló, la cúpula directiva del PNP (controlada por el Mesías), la emprendió virulentamente contra todos y cada uno de los correligionarios que apoyaron al presidente senatorial. Implementaron sistemas de espionaje político, utilizaron el chantaje y el soborno para reclutar adeptos a la causa rosellista. Arrollaron sádicamente a cualquier oposición interna que se les presentara en el camino. Cadáveres ya ahí de sobra. Lo preocupante es los que faltan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más que estar dirigida a la figura del gobernante vencedor, la descabellada ira del PNP parece apuntar, precisamente, al debilitamiento del sistema partidocrático. Una posible absorción del electorado independentista institucional (los llamados pipiolos) por parte del PPD, colocaría al PNP como partido de minoría. Además, a lo largo de su historia, el PNP se ha caracterizado por ser un partido intolerante incapaz de sumar adeptos en momentos donde el status domina su discurso. Es más excluyente que incluyente. Sus actuaciones recientes así lo denotan (al igual que las acciones de Rubén Berríos Presidente, de por vida y hasta en la muerte del PIP, al impulsar una alianza con el PNP en materia de status en un intento de recapturar la base electoral perdida y absorbida por el PPD).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que, en esencia, el PNP es más partidocrático (al igual que el desaparecido PIP) que el PPD. De ahí emana la virulencia de su respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;En alguna otra época, José P. Aponte sería recordado como un aguerrido defensor del ideal de la estadidad, al igual que el ilustre Thomas Rivera Schatz. Basta recordar su apasionada defensa a batazos del bastión penepeísta en la noche donde la quinta columna humilló a los confiados estadistas en el 1998. Cuando el discurso partidocrático se debilita y el balance de poderes del sistema se trastoca considerablemente, su real pierde arraigo y los actores aparecen desnudos, desprendidos de sus respectivos escenarios. Se produce un cortocircuito comunicativo: sus diálogos se tornan incomprensibles y su proceder es visto e interpretado bajo premisas que no necesariamente responden al contexto del cual provienen. Ante tal desdoblamiento, el conducir discursivo de estos actores suele lucir anticuado, idealista y hasta nostálgico. Existen otros casos que destellan como perfectos idiotas, ridículos que en su manifestación máxima se distinguen como especimenes primitivos de una época remota. El proceder de Aponte a lo largo del presente cuatrienio le coloca inevitablemente en esta última categoría: como un ente primitivo extraído de la época partidocrática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La constante agresión verborréica que acompaña su conducta pasiva/agresiva, su arrogancia monárquica, su manipulación insensata de los procedimientos parlamentarios, la intriga, la burda utilización de recursos públicos para el espionaje político, y un discurso rústico y liviano, carente de convocatoria y arraigo, hacen de Aponte un actor fuera de contexto, caduco y caricaturesco. Bajo la partidocracia, Aponte hubiera sido el soldado de fila soñado por cualquier cuadillo, al igual que el fogoso, pero igualmente irrespetuoso, Rivera Schatz. Aquel que hubiera dado cara hasta en los peores momentos, como lo hizo bate en mano. Y en efecto lo fue: éste encabezó la comitiva que convenció a Roselló para que regresara a la política partidista de cara a las elecciones del 2004. Eventualmente se convirtió en su segundo lugarteniente, detrás de Rivera Schatz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los años que han transcurrido desde que ganara notoriedad, Aponte no ha cambiado para nada. Lo que sí ha cambiado es su contexto. La partidocracia está en quiebra, y en la confusión, un personaje como él ya no luce como soldado, sino como bufón de corte. Es la máxima expresión de la nostalgia por un tiempo (o contexto) que no regresará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es por eso que a José, hoy día, le cae aún más su segundo nombre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-114790408899429530?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/114790408899429530/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=114790408899429530' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/114790408899429530'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/114790408899429530'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/05/estampas-del-caos-ii-jos-el-primitivo.html' title='Estampas del Caos (II): José, el Primitivo'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-114774076543211513</id><published>2006-05-15T20:47:00.000-04:00</published><updated>2006-05-15T20:52:45.456-04:00</updated><title type='text'>Rafael Feliciano en el País de las Maravillas</title><content type='html'>J.S. Lucerna&lt;br /&gt;Derechos Reservados 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;La Federación de Maestros de Puerto Rico (FMPR) es quizá uno de los gremios más grandes del país, con una matrícula de sobre 39,000 miembros. Es también el único sindicato reconocido por el Estado en términos de negociación de convenios colectivos. Su matrícula está esparcida por toda la isla gracias a la estructura intrínseca del Departamento de Educación. Aunque no goza de la fama que tiene la UTIER (Unión de Trabajadores de la Industria de Eléctrica y de Riego), ni la infamia de la Unión Independiente Auténtica (la de Acueductos), es bastante conocida en el país por sus acciones (algunas infames) tanto en el pasado como en el presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el actual caos la FMPR ha tenido un rol protagónico, siendo los maestros uno de los grupos de empleados públicos más afectados por el cierre patronal parcial del gobierno. La estrategia utilizada por el gobernador Acevedo Vilá de tomar de rehén al sistema educativo del país ha sido vista por la directiva del gremio como una oportunidad de oro para adelantar sus causas. Pero en el calor de la confrontación caótica, el liderato de la FMPR ha dejado ver su lado más frágil: su escaso poder de convocatoria. No empece a ello, la unión ha continuado un curso de acción que le coloca al borde de perder la poca credibilidad con la cual aún cuenta. Y todo por que su liderato persigue alcanzar e imponer una versión de lo real que carece de vigencia en la actualidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;En medio del caos, se puede constata que el actual gobernador, Aníbal Acevedo Vilá, ha demostrado ser un político hábil. Si se toma en cuenta el número de empleados afectados por el cierre patronal decretado, puede comprobarse que la agencia más afectada ha sido el Departamento de Educación. Los empleados en nómina de esta agencia deben rondar los 60,000, lo cual implica que el 63% de los empleados cesanteados provienen de la mencionada agencia. Sin embargo, el efecto multiplicador de esta movida va más allá de estos números, pues el cierre afecta tanto a los estudiantes del sistema público (500,000 estudiantes) como a los padres y demás familiares de estos. Sin tener ni poder contar con un cuido alterno, teniendo que sufragar ahora el desayuno y el almuerzo de los chicos en la semana, las secuelas del caos proliferan exponencialmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visto desde el punto de vista estratégico, la movida de Acevedo Vilá fue brillante. Al cerrar al Departamento de Educación logró que no sólo los empleados se vieran afectados, sino también los estudiantes y sus padres. A los 60,000 empleados de Educación le sumó, con un plumazo, 750,000 personas adicionales, creando así virtualmente una oposición de casi un millón de personas a  las políticas de la delegación rosellista en la legislatura. Puso en la calle también a las predominantemente empleadas (y no empleados) de comedores escolares, colocándole de víctimas ante lo que él catalogó como la intransigencia del Presidente Cameral José Primitivo Aponte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el punto primordial de la estrategia de Acevedo Vilá es el consenso en cuanto a cómo terminar la crisis: la imposición de un impuesto sobre ventas en el país. Al verse afectados directamente por el caos creado con el cierre patronal, maestros, empleados de comedores, empleados administrativos, padres y estudiantes se han unido al Ejecutivo en el clamor por una reforma contributiva que incluya un sales tax como forma de subsanar la falta de flujo en efectivo en la caja gubernamental, pero que no trastoque el sistema contributivo actual. Se crea así, casi de forma mágica, un frente de 750,000 personas del lado del Gobernador. Un frente difícil de igualar para el poder Legislativo, fraccionado, desacreditado, sin credibilidad y sin poder de convocatoria. En fin, todo un acto de ilusionismo político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;Más audaz lució la movida conociéndose de antemano el aguerrido discurso y el pedigrí revolucionario del Presidente de la FMPR, Rafael Feliciano. Acevedo Vilá y su grupo de asesores y estrategas debían saber que tras el acto de lanzar a los maestros a la calle Feliciano tomaría por asalto cualquier plaza pública con tal de ganar notoriedad.            La reacción inicial de los sindicatos, en especial la FMPR, fue de reclamar el fin del tranque en la Legislatura. Tan maravillosa ha resultado la maniobra del Ejecutivo que, en principio, ni siquiera los sindicatos involucrados se percataron de ella. Sólo ante el asomo de un fin en el tranque (la aprobación del préstamo solicitado con una fuente de repago basado en una reforma contributiva que incluía un impuesto a las ventas del 5.9%) estos despertaron a la ilusión óptica. Entonces las cosas comenzaron a complicarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Previó a ello, éstos habían jugado el juego. Sólo ante la propuesta del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) de imponer un impuesto especial de 5% a las corporaciones que generaran más de 10 millones en ingresos brutos, los sindicatos habían comenzado a apartarse del bloque creado por el Ejecutivo. Esa legislación le brindó la oportunidad al movimiento sindical de tomar mayor control sobre el caos creado y comenzar a empujar sus propias agendas de corte socialista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La propuesta del PIP legitimó sus protestas en la llamada “Milla de Oro” y en el centro comercial Plaza Las Américas. Y es que históricamente los sindicatos, pero en especial a partir de la ley de sindicación de empleados públicos, han sido blanco de los grupos separatistas socialistas en el país. Ante la falta de arraigo y el escaso poder de convocatoria, estos grupos comenzaron a tomar por asalto determinados sindicatos públicos con el propósito de acumular cuerpos con los cuales adelantar sus causas. En el caso de la FMPR, la deteriorada imagen de su antiguo presidente y el descalabro administrativo desencadenado por su sucesor crearon un terreno fértil para que su actual líder tomara el control. Ciertamente, ante los manejos tipo “hacendado” de algunos líderes sindicalistas, el discurso de “devolver el poder a los trabajadores” creó un ambiente propicio para el asenso de este liderato socialista a muchas de las principales uniones del país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay problema con defender los derechos de los trabajadores de un sindicato particular. Esa es la labor que se espera de cualquier líder fuerte de una unión obrera. Sin embargo, los pasos seguidos por el liderato que hoy día encabeza la oposición al impuesto sobre las ventas evidencian la brecha que se produce cuando las acciones responden a los intereses y agendas políticas particulares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquier capital político acumulado ciertamente se fue al piso en el momento en que el movimiento obrero involucrado comenzó a hablar de un paro nacional y su oposición al impuesto sobre la venta. Quedaron expuestos los desacuerdos entre sindicatos. Tanto el malestar y como el pesimismo crecieron entre la población. Las perspectivas de un paro nacional abonaron al clima de incertidumbre y encrespamiento, restándole así poder de convocatoria y, por supuesto, credibilidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;Cuando Ricardo Santos, presidente de la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER), comentó en &lt;em&gt;Noticentro a las 4&lt;/em&gt; que el paro nacional que se avecinaba no sería mediático, éste trataba de invalidar las respuestas asumidas por los sujetos del consumo ante el caos creado por el cierre patronal del ejecutivo. En efecto, el presidente de la UTIER comenzaba a imponer el discurso proletarista ante la crisis de la partidocracia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde un inicio la estrategia de un paro nacional en oposición al impuesto sobre las ventas creó una barrera insalvable entre los sujetos del consumo y los líderes obreros proletaristas. Hasta ese momento, la presión ejercida sobre la Cámara de Representantes comenzaba a inclinar la balanza a favor del Gobernador, asomando la posibilidad a la finalización del tranque y el cierre patronal. Pero Santos y Feliciano le dieron un giro inesperado al asunto, brindándole al mismo tiempo un segundo aire a José (el) Primitivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún resulta sorprendente que el líder del gremio magisterial anunciara el “paro nacional” en una actividad escasamente concurrida en la calle Fortaleza. Era como si enviara un doble mensaje; de un lado, su desespero ante lo que lucía como la derrota inminente de su agenda política socialista; del otro, ante el escaso público presente, demostrar la caducidad de su discurso. Rápidamente, otros gremios de empleados públicos desautorizaron las expresiones de Feliciano, restándole validez y credibilidad. Quedó plasmada la supuesta (y posible) complicidad de Feliciano, Santos y Primitivo. Incluso salió a relucir el nombre de Oscar Ramos como gestador, desde la Cámara, del “paro nacional” en nombre de Primitivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se persigue el caos, si se busca crearlo, es necesario mostrar todas las cartas. Feliciano, cegado ante lo que erróneamente interpretó como un momento crucial en la persecución de la utopía socialista, falló en reconocer el momento existente. El fin de la partidocracia fue interpretado como un momento dialéctico, donde las contradicciones inherentes del sistema afloran. No pudo preveer (y no creemos que en algún momento lo vaya a hacer), que el caos producido por la maniobra política del Gobernador lo que hizo fue poner en jaque la &lt;strong&gt;sustentabilidad&lt;/strong&gt; del actual sistema geopolítico del país. El golpe sobre la economía ciertamente le restará, en años venideros, competitividad en la cadena global de distribución al país. Los llamados “grandes intereses” en todo caso, están sumamente preocupados con la situación, pues el golpe les ha afectado de manera previsible: se ha detenido la construcción, las ventas se han ido al piso, la eventual degradación de los bonos del Estado ha puesto en peligro la inversión de capital, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro, sustentar el sistema actual no sirve de nada en la medida que el mismo se sostiene bajo el modelo de la partidocracia y un capital líquido que aún se piensa latifundista. Es necesario forzar a los llamados “grandes intereses” a lograr un pacto que garantice la sustentabilidad de la sociedad de consumo y su sujeto. El enfrentamiento final contra el capital sólo produciría la fuga de este, acompañada por la salida masiva de sujetos del consumo, dejando en efecto al país sin capital líquido ni humano. La utopía de Marx (no necesariamente marxista) era el flujo ininterrumpido de objetos (mercancías) en una lógica social completamente dominada por el valor de uso y la consecuente abolición del valor de cambio. En la utopía post apocalíptica de Feliciano y compañía (o sea, &lt;em&gt;su país de las maravillas&lt;/em&gt;), el valor de cambio, representado aquí por la competitividad del país con relación a la cadena global de distribución, se disipa junto a los objetos, quedando sólo y en la miseria el sujeto del consumo, sustraído de la esfera de consumo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;En la mañana del martes 9 de mayo, Rafael Feliciano junto a un puñado de feligreses (algunos maestros federados, otros estudiantes de la UPR, y algún que otro profesor de la misma institución), intentaron evitar el tráfico desde y hacia un crucero aparcado en el Muelle Interamericano en Isla Grande. Su estrategia se extendió hasta la calle que le brindaba acceso a los camiones que suplían y se suplían del crucero, impidiendo el paso de éstos. Pero Feliciano se tropezó con lo inesperado; el presidente de la Unión de Tronquistas tuvo que convencerle de desistir en su irrupción pues la acción afectaba el trabajo de los camioneros tronquistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cinismo posmoderno se apoderó de la figura líder de uno de los gremios más grandes del país. De 39,000 miembros, menos de 100 decidieron apoyarle en su estrategia de atacar los “grandes intereses” y en el reclamo de que “la crisis que la paguen los ricos.” Pero en los tiempos del capital líquido y flujo ilimitado de objetos/mercancías, la virulencia no es una característica sino un &lt;em&gt;ethos&lt;/em&gt;. En la medida en que el objeto se apodera del sujeto, la virulencia le domina. Es una estrategia fatal. Su proceder se guía por la consumación, y sólo en ella logra su culminación. En el caso de Feliciano, la obsesión con la utopía socialista le ha llevado a su propia consumación como objeto y signo. Es, en fin, su terminación como objeto significante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A eso llegó el llamado “paro nacional.” Pero en sus posteriores alocuciones, podremos comprobar que Feliciano, al igual que Santos y otros, aún viven en&lt;em&gt; &lt;/em&gt;su &lt;em&gt;país de las maravillas....&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-114774076543211513?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/114774076543211513/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=114774076543211513' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/114774076543211513'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/114774076543211513'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/05/rafael-feliciano-en-el-pas-de-las.html' title='Rafael Feliciano en el País de las Maravillas'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-114731672285323010</id><published>2006-05-10T22:58:00.000-04:00</published><updated>2006-05-10T23:05:22.876-04:00</updated><title type='text'>Oda a "Los Grandes Intereses" (II)</title><content type='html'>III&lt;br /&gt;No sorprende el reavivamiento del discurso sobre “los grandes intereses” por parte del PIP. Lo que sí sorprende es que el PNP institucional haga eco del mismo, y por muchas razones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es difícil desvincular al Partido Nuevo Progresista con los llamados “grandes intereses.” Desde sus inicios el PNP sentó la pauta: su presidente fundador fue un hombre de negocios reconocido, cuya riqueza se multiplicó considerablemente gracias a su propia gestión pública. Además, fundó lo que hoy día es el principal rotativo del país, brindándole así la capacidad de “manipular” la opinión pública en edad de oro de la partidocracia. Los escándalos de corrupción de la administración Roselló le añadió otra dimensión a la imagen de “partido de los ricos” que gozaba desde sus inicios. Ya no se trataba de cualquier “rico,” sino de una banda de capitalistas despiadados capaz de robarle a cualquiera con tal de aumentar sus riquezas o su poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el presente cuatrienio, las acciones de los legisladores del PNP ha continuado abonando a dicha imagen. Ante las propuestas del gobernador de gravar  la banca por un 4%, la mayoría en la Cámara de Representantes ripostó con una propuesta de 1%; la reforma contributiva fue minada constantemente por la misma mayoría, mostrándose servilistas a los reclamos de los grupos empresariales. Así que unirse al coro de los pipiolos en su denuncia de que el gobernador es cómplice de los “grandes intereses,” es, por lo menos, un craso acto de hipocresía política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es la primera vez que el PNP utiliza el discurso del separatismo para construir su particular versión de lo real. Pedro Roselló, en su alocado afán por obtener la estadidad, se apropió en la década del noventa del discurso sobre la colonia. Pero en este momento, apropiarse del discurso sobre “los grandes intereses” no es más que un acto desesperado por lograr la victoria en lo que se ha denominado la “batalla campal” entre el PNP y el PPD.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mundo que vivimos, de la sociedad de consumo, el desdoblamiento del sujeto le permite ganar distancia de lo Real. La proliferación virulenta de signos producto del proceso incesable de mercantilización mina cualquier posibilidad de lo Real. Es esa la raíz del cinismo posmoderno. De este modo, en la batalla campal lo que se libra no es la supremacía entre estadistas y populares, sino el intento de seducir al sujeto del consumo sobre su particular versión de la realidad. El problema es que tanto el PNP como el PPD y el PIP siguen anclados en la partidocracia; un mundo basado en la geopolítica moderna del siglo XIX y donde el sujeto axiomático es el proletariado. Por esto, a pesar de apoyar la posibilidad de un impuesto al consumo (sales tax) como base contributiva de una sociedad de consumo, su corta visión les obliga a combinarle con la estructura contributiva vigente, basada en los &lt;strong&gt;ingresos &lt;/strong&gt;de los sujetos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;No debe existir reparo con que “los grandes intereses” contribuyan más al fisco gubernamental. Lo que no debe ni puede suceder es que dicho tributo sirva para subsanar la obsolescencia de la actual estructura gubernamental. El caos producido por el crítico quiebre de la partidocracia y la gestión gubernamental orientada por el asistencialismo, reflejan un distanciamiento entre el estado actual de lo político en Puerto Rico y el asentamiento de una sociedad de consumo con una base creciente de sujetos del consumo. La percepción generalizada de esterilidad en el debate público, el ejercicio crudo del poder político por parte de legisladores y miembros de la rama ejecutiva, y el desdén colectivo hacia el debate sobre el status forman parte de este fenómeno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se reconoce al sujeto de consumo como sujeto es necesario repensar la propia idea del gobierno. Es ineludible aplicar la axiomática del consumo a la gestión pública. En una sociedad de consumo, el sujeto asume el gobierno como una instancia más de distribución de mercancías, esperando que el mismo opere con el &lt;em&gt;ethos &lt;/em&gt;del capital líquido. Esto es como &lt;em&gt;un objeto sujeto al consumo&lt;/em&gt;.  Existen al menos dos ramificaciones paradigmáticas de este axioma. De un lado, el gobierno debe transformarse en vías de operar con la misma eficiencia que caracteriza la cadena de distribución global. Del otro, el capital líquido (o lo que es lo mismo, “los grandes intereses”) debe ser forzado a establecer una relación de simbiosis con el sujeto de consumo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aspirar a que el gobierno funcione como la cadena global de distribución implica aceptar que el mismo se transforme en una especie de &lt;em&gt;Wal-Mart &lt;/em&gt;de servicios. Puede que muchos desaprueban la analogía. Pero no puede dejarse a un lado la eficiencia que caracteriza dicha empresa. Su cadena de distribución se ha convertido en el modelo a emular por el capital líquido global. Su éxito radica en la simbiosis que establece con sus clientes-consumidores; es el marcapasos de sus hábitos de consumo. &lt;em&gt;Wal-Mart &lt;/em&gt;mantiene informado a sus suplidores del interés de sus consumidores a través de una red informática que les ofrece información, de primera mano, de lo que este compra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una gestión gubernamental pública proyectada desde la filosofía &lt;em&gt;Wal-Mart &lt;/em&gt;aboliría la estructura actual partidocrática de lo político. El discurso político se sanearía de cualquier rastro de idealismo modernista decimonónico, y quedaría en un segundo plano cualquier discusión estéril sobre el status. De esta hecatombe, surgiría una gestión gubernamental dirigida al sujeto del consumo, una “cadena de distribución” de servicios que se nutra y sirva de marcapasos de los hábitos e intereses de sus clientes/consumidores/constituyentes que habitan su plano de consistencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dado que el sujeto del consumo da por sentado su simbiosis con el capital líquido, a modo de garantizar su acceso al consumo, es ineludible establecer una serie de pautas básicas con éste en vías de ejercer la sustentablidad de la sociedad de consumo. El capital líquido es una realidad. Se alimenta del neoliberalismo que se esparce desenfrenadamente por el globo terráqueo, aplanándole cueste lo que cueste. Sin embargo, su crecimiento exponencial está condicionado a la creación y explotación de nuevos mercados (que es lo mismo que decir, a la propagación desenfrenada de la “sociedad de consumo” y la subjetivación de los sujetos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La caída del bloque soviético y la apertura de la China son indicios de la metamorfosis necesaria de la gestión gubernamental. Pero no se trata sólo de la sumisa rendición a la lógica virulenta del capital líquido. Es necesario establecer unas reglas que permitan la sustentabilidad tanto del cuerpo social y la viabilidad propia del capital. El contribuir al fisco, siempre y cuando este redunde en un beneficio mutuo (capital líquido/sujeto del consumo), sería una regla primordial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El capital líquido que actualmente se haya establecido en el país persigue la explotación del capital intelectual humano producido, primordialmente, en las universidades del estado. Utiliza intensamente la infraestructura (la misma que consolidó las administraciones Roselló durante los años noventa). Se nutre de la plataforma financiera del país (tanto pública, por medio de créditos contributivos, como privada, a través de la banca comercial), y aprovecha el posicionamiento estratégico territorial del país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo estas condiciones, la sustentabilidad estaría enmarcada en establecer un nivel fijo y previamente negociado de complicidad del capital líquido en el mantenimiento del plano de consistencia. La ley de reinversión en la comunidad que el gobierno federal impuso a la banca en la década del setenta(popularmente conocida como CRA), es una pauta a seguir, al igual que el movimiento de responsabilidad social empresarial. En ambos se establece una relación de simbiosis entre el capital líquido y las comunidades. Ninguna de las partes niega su naturaleza; la comunidad persigue su interés en desarrollarse, mientras la banca (en el caso del CRA) abre y establece nuevos mercados. El plano de consistencia que se crea a través de esta relación es un ejercicio de sustentabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para lograr el establecimiento de estas relaciones simbióticas, sin embargo, es necesario derogar el canibalismo antropomórfico que caracteriza el capital latifundista local. Las expresiones del presidente del Banco Popular a la salida del capitolio al otro día (según éste, sólo hablaba de “deportes” con el Presidente de la Cámara de Representantes, José Aponte) apuntan a la naturaleza barbárica del capital provincial. Ciertamente, una institución como el Banco Popular ha sido líder en la implantación de nuevas tecnologías en el país. Pero su modo de proceder es considerado tanto aquí como en Estados Unidos como “depredadora.” El entrar en escena con la posibilidad de un préstamo comercial como subsanar la crisis del fisco apunta a su interés con colonizar la gestión gubernamental y construirlo/constituirlo como un “mercado más.” No es de sorprenderse (ni tampoco deberían quejarse) de las constantes protestas que organizan diversos grupos en contra de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un largo camino el que hay que recorrer. Pero para lograr establecer una relación de simbiosis con el capital líquido y transformar la gestión gubernamental, primero es necesario abolir la partidocracia...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-114731672285323010?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/114731672285323010/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=114731672285323010' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/114731672285323010'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/114731672285323010'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/05/oda-los-grandes-intereses-ii.html' title='Oda a &quot;Los Grandes Intereses&quot; (II)'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-114713447650414272</id><published>2006-05-08T20:21:00.000-04:00</published><updated>2006-05-08T20:27:56.513-04:00</updated><title type='text'>Oda a "Los Grandes Intereses" (I)</title><content type='html'>J.S. Lucerna&lt;br /&gt;Derechos Reservados, 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;I&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de la confusión que reinó la mañana del 3 de noviembre, hubo una certeza innegable: el independentismo institucionalizado dejó de existir oficialmente. El Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) no alcanzó el mínimo de votos necesarios para quedar inscrito como institución política con derecho a participar oficialmente de los eventos electorales. Pero su crisis sería aún más severa; al perder la franquicia electoral, el PIP perdería además la potestad a que su funcionamiento fuera sufragado con fondos públicos. Este hecho generó un debate en torno, primero, a sí el PIP tenía derecho a los dos escaños que había ganado en la contienda electoral (uno en la Cámara, otro en el Senado) y si en efecto, éste podía reinscribirse antes de que acabara el año para así garantizar los fondos electorales que le permitieran seguir operando. El resultado es harto conocido: de un lado, tanto Víctor García San Inocencio como María de Lourdes Santiago todavía ocupan sus escaños, y bajo un proceso lleno de irregularidades el PIP logró levantar las firmas necesarias para garantizar los fondos de su operación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo interesante fue el debate que la situación produjo. Lo primero que le correspondió hacer al PIP fue explicar su dura derrota. Pocos se fijaron en el remachado desgaste de sus “líderes”; Rubén Berríos corriendo por la gobernación por enésima vez, Fernando Martín para alcalde de San Juan (también por enésima vez), García San Inocencio para la Cámara, cuyo prestigio se había debilitado grandemente ante la figura del proscrito David Noriega. En vez de mirar ahí, el PIP se hizo eco de la excusa brindada por el Partido Nuevo Progresista (PNP) para explicar su debacle en la carrera por la gobernación: el cruce de electores pipiolos a las filas del Partido Popular Democrático (PPD). La quiebra del independentismo institucional quedaba entonces, según sus protagonistas, a manos de un puñado de electores populares en el corazón pero que habían hecho creer al PIP que eran de su bando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así el PIP se cruzaba nuevamente en el camino (ideológico) con el PNP. Ambos, en aras justificar sus respectivas derrotas (ambas aparatosas, por cierto), lo hacían aludiendo a la traición y la falta de integridad ideológica de un grupo de electores que le hicieron pensar a unos que ganarían las elecciones y a otros que retendrían su franquicia electoral. Fue y aún todavía resultar ser una situación inverosímil. Había ocurrido con los plebiscitos rossellistas y con el Proyecto Young, aquellos momentos que le hicieron pensar al PNP que la estadidad estaba cerca, y que al PIP le hizo pensar que la negación absoluta de esta posibilidad finalmente sería confirmada por el poder legislativo estadounidense. Los dos extremos del espectro político de la partidocracia se volvieron a encontraban a mitad de camino y no tenían problema con ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni el PNP ni el PIP se le ocurrieron pensar que las lealtades a los partidos políticos, en esta época, se  han comenzado a debilitar. Las manifestaciones multitudinarias que se produjeron a finales de la década del noventa en contra de la venta de la telefónica y en el año 2000 a favor de la retirada de las fuerzas navales de marina estadounidense de la isla municipio de Vieques no fueron convocadas por partido político alguno. Surgieron de movimientos civiles, ajenos a la dinámica partidista, compuestos de sujetos solidarios con causas matizadas por el espectro de lo político. En su momento se les llamó sociedad civil a estos movimientos no partidistas. Pero en la época actual sería mucho más sensato observarlos desde la rúbrica de la sociedad de consumo y su sujeto. La marcha celebrada en contra de la intervención federal sobre el resultado final de las elecciones del 2004 y el masivo apoyo al referéndum de la unicameralidad reflejaron el alejamiento de dicho sujeto de las bases del campo ideológico político de la partidocracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visto desde el prisma partidocrático, se pudiera pensar que los puertorriqueños que marcharon hacia el tribunal federal rechazaban tajantemente la presencia estadounidense en el país. Sin embargo, esto no necesariamente se tradujo (ni se traduce) en un apoyo incondicional al separatismo. Pero ni ante esta realidad, el PIP intentó cultivar capital político para su causa. En cambio, éste eventualmente amenazó con expulsar a los llamados “pivazos” de sus filas. Extraña forma de pensar, particularmente cuando se viene de un evento electoral donde se perdió la franquicia electoral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Duro golpe para uno de los principales protagonistas de la partidocracia. Pero uno que aún en medio del caos no acaban de asimilar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;II&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es altamente paradójica la manera en que el PIP logró estirar la agonía de su desaparición institucional. Las elecciones marcaron el entierro político de su líder principal, Rubén Berríos. Otras figuras aledañas a él (Martín, García San Inocencio) también han pasado a mejor vida política, perdiendo la poca legitimidad que sus respectivos discursos pudieran haber tenido en otros tiempos. En cambio, ha quedado una camada de nuevos líderes que, para muchos, representa la nueva sangre dentro del partido. De un lado, María de Lourdes Santiago, Senadora por acumulación, y del otro su Comisionado Electoral, Juan Dalmau. Sin embargo, la retórica política de ambos los coloca más como últimos reductos de la partidocracia independentista institucional que como figuras prestas a renovar al alicaído partido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De los dos, Dalmau quizá sea la figura más interesante. Abogado de profesión (qué político no lo es), joven, atractivo y con muy elocuente, Dalmau logró una proyección en medio de la crisis electoral del 2004 que hizo recordar a muchos al expatriado David Noriega. Éste pareció ser la fuerza niveladora entre la fogosidad irrespetuosa del comisionado del PNP, Thomas Rivera Schatz, y la ecuanimidad poco convincente del comisionado popular. Dalmau fue de los pocos que dio cara ante el descalabro electoral de su partido en el 2004. También lideró el esfuerzo altamente irregular de reinscripción del PIP. Muchos pensaron, y aún piensan, que de seguro éste será el candidato a la gobernación por el PIP en las próximas elecciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Dalmau fue el mismo que prometió instaurar una casería de brujas en el seno de su partido para expulsar a los pivazos. Pudiera pensarse que dadas sus características y el capital político adquirido en la crisis electoral del 2004, Dalmau se convertiría en el agente catalizador que impulsara una renovación del PIP. Sin embargo, cada día que pasa éste se asemeja más a su padre político, Rubén Berríos. Bajo el caos actual que vive el país, Dalmau, al igual que otras figuras momificadas de su partido, se ha hecho eco del ambivalente discurso partidocrático que caracteriza la bancarrota moral y política de su Partido: “que la crisis la paguen los ricos.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La senadora Santiago, a diferencia de Dalmau, carece de proyección y su pobre desempeño ha erosionado cualquier rastro de legitimidad que pudiera haber cultivado al inicio de su carrera política. La ambivalencia de sus posturas y sus recurrentes alianzas con el PNP dan muestras de una vendetta personalista contra la figura del Gobernador, impulsada quizá por la teoría de los pivazos. El último episodio en su infortunado proceder político ha ocurrido en los últimos días, con el intento de aprobar legislación a favor de imponer un impuesto de 5% a las compañías que generen 10 millones o más en ingresos brutos al año, escudado el mismo bajo la retórica de “los grandes intereses.” No hay problema con hacer que el capital líquido contribuya al fisco (ver más adelante). Pero esta retórica, que evoca al izquierdismo decimonónico del proletariado como sujeto de la revolución, pone a relieve las flaquezas del discurso independentista institucional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá en un principio, el PIP se presentó como un partido de izquierda, coqueteando con la idea del socialismo y la emancipación del pueblo y los trabajadores. No llegaba al extremo de predicar el socialismo soviético de línea dura, como el desaparecido Partido Socialista Puertorriqueño (PSP), pero si abrazaba su vertiente social demócrata. Pero al tiempo que la sociedad de consumo ganó fuerzas en Puerto Rico(durante la década del noventa), y, por ende, el separatismo se debilitó, su discurso institucional comenzó a enfocarse en la administración del país. Con el objetivo de capitalizar el descontento que los electores (sujetos del consumo) comenzaban a expresar contra los dos principales partidos políticos, el PIP suavizó su retórica independentista, dejando a un lado su norte partidocrático. Este comenzó a alejarse del separatismo radical, como evidencia su empeño en llevar a cabo sus actos de en celebración al Grito de Lares privadamente. Pero el momento culminante de su bancarrota discursiva ocurrió allí donde muchos vieron su consagración definitoria: la “gesta” de su presidente en la lucha por la salida de la marina de Vieques.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El apoyo a Rubén Berríos en dicho proceso fue interpretado, erróneamente, como sinónimo de apoyo al PIP. El liderato del PIP, por su parte, inmersos en la óptica partidista de organizar y comprender lo real, entendieron que dicha participación encaminaba al partido en una senda de crecimiento significativo que eventualmente le solidificaría como tercera fuerza electoral de oposición. Esto, sin embargo, nunca ocurrió. Tras las elecciones del 1996, el PIP había quedado maltrecho; tras el 2000 se sumergió en una crisis institucional sin paralelo. La renovación de su liderato que poco después anunció su Presidente con la presentación de la hoy senadora Santiago no surtió el efecto esperado. Así lo evidencia las elecciones del 2004. El recurrir a los discursos social demócratas de antaño, particularmente hoy cuando el mismo se encuentra desacreditado y en bancarrota, es un acto de desesperación por parte del PIP. Su objetivo es claro: ganar simpatías ante el movimiento obrero, presentarse como defensores de éstos y tratar de ganar capital político. Ante su eventual desaparición institucional, éste busca revivirse evocando discursos de su pasado no tan glorioso. Pero ya es demasiado tarde... (continua)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-114713447650414272?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/114713447650414272/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=114713447650414272' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/114713447650414272'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/114713447650414272'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/05/oda-los-grandes-intereses-i.html' title='Oda a &quot;Los Grandes Intereses&quot; (I)'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-114671076131920486</id><published>2006-05-03T22:44:00.000-04:00</published><updated>2006-05-03T22:51:15.850-04:00</updated><title type='text'>Estampas del Caos (I): Su Majestad, El Rey Roselló I</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;J.S. Lucerna&lt;br /&gt;Derechos Reservados, 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;The King has kneeled&lt;br /&gt;To let his kingdom rise&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Bastille Day&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Rush&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Mientras muchos tuvieran conocimiento de que en la última semana de abril se celebrarían vistas congresionales sobre el informe de status que publicara la Casa Blanca en diciembre del pasado año, pocos estarán al tanto hoy del resultado de las mismas. Inclusive, existe la posibilidad de que quien se enterara del evento fuera gracias al acto de ilusionismo que llevara a cabo el senador Roselló horas antes de que el Gobernador anunciara el cierre parcial del gobierno. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Su escabullida se produjo poco después de certificar que, en efecto, el cierre se produciría pues su partido político no estaba dispuesto a ceder un ápice en el tranque presupuestario que se asomaba. En un mensaje televisivo, el ex gobernador esbozó su versión particular de por qué no existe ninguna crisis o, mejor aún, denunciar que la misma era un invento fríamente calculado por el gobernador de turno. Respaldado de nítidas gráficas econométricas y una ensalada compleja de cifras y datos económicos, el hoy senador justificó la postura institucional de su comarca política de no aprobar ningún préstamo al gobierno ni una reforma contributiva que representara una carga tributaria adicional para la “clase trabajadora.” Roselló utilizó los manierismos que le han caracterizado en los últimos tiempos (un tenso relajamiento, un intento desesperado por lucir templado, una calmada retórica producida por su habilidad de mantener a la raya su histeria interna) a modo de lograr convencer al auditorio televisivo y radial de que si el gobierno se va a la quiebra, si éste cesa parcialmente sus operaciones y el país se lanza al caos, no es por su culpa. La entera culpa de lo que (en aquel momento) podía suceder, recaía en el gobernador de turno y su inhabilidad de controlar el gasto público, la corrupción y el derroche de fondos en “gastos alegres.” &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Dado que las explicaciones brindadas en su anuncio (político pagado) eran más que suficientes, Roselló obvió el ofrecer una conferencia de prensa para abundar en sus posturas institucionales. Con cinco minutos de frente al pueblo bastó. De ahí, éste tomó un avión rumbo a Washington para trabajar con asuntos más serios: el debate del status de Puerto Rico. Alcanzaron cinco minutos para despachar la crisis y redirigir la atención del “pueblo” al asunto primordial: la definición suprema entre ciudadanos de segunda clase, o la estadidad como la culminación del desarrollo de los puertorriqueños en esta fase de la historia. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;El problema radicó en que mientras Roselló disfrutaba de su máximo momento de gloria como propulsor de la estadidad para Puerto Rico, la atención del país estaba depositada en el enfrentamiento entre el poder legislativo y el ejecutivo. Es difícil conocer a ciencia cierta cuántos escucharon la ponencia de Roselló. Más difícil es saber cuántos conocen el contenido de la misma (salvo alguno que otro comentarista radial estadista). En los periódicos la noticia pasó a un segundo plano, sino al tercero. La primera plana fue dominada por la crisis artificial de Acevedo Vilá. Por la reacción de los periódicos y la ausencia del Comisionado Residente en los titulares matutinos, se puede derivar que la vista no pasó a ser más que eso: una congregación de legisladores estadounidenses comentando un informe hecho por un grupo de desconocidos en el sótano de la Casa Blanca sobre un territorio minúsculo si es comparado con Irak o Irán. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;La conducta exhibida por Roselló la pasada semana no sorprende a nadie. Desde su primer mandato como gobernador, éste dio señas de su desorganizado pensamiento monárquico en lo que se refiere a la gestión pública. Siempre se destacó por su estilo impositivo, de poco diálogo (si alguno), entrecruzado con un secretismo hermético sobre los medios con los cuales alcanzar el fin. Esa es la “historia secreta” de la reforma de salud, la ruta 66, el superacuerducto, las sospechas sobre Víctor Fajardo y su finca privada, el Departamento de Educación, etc. Inclusive, ese fue el estilo en lo que a materia sobre status se refiere. Su complicidad en no respaldar la permanencia de la sección 936 del código de rentas internas estadounidense se vio a la luz pública como una estrategia para adelantar la estadidad. Esto último se dedujo, pues el mutis de Roselló siempre fue permanente. El respaldo al proyecto Young y sus tres malogrados plebiscitos de estatus siguieron la misma fórmula: imposición, cero diálogo, secretismo. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Roselló contrarrestó su filosofía autoritaria en la forma de gobernar con un populismo derivado del asistencialismo patriarcal y hacendado que marcó la política en la segunda parte del siglo pasado en el país. Este bailó la macarena, liberó al “pueblo” del sistema público de salud brindándole la libertad de seleccionar cualquier proveedor privado, puso controles de acceso en los residenciales públicos para que sus residentes “gozaran” de las comodidades que los diferenciaba de la clase media, les brindó la oportunidad a los estudiantes del sistema público de ir a los colegios privados por medio de “vales educativos.” &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;La partidocracia, sin embargo, al final pudo más que la frescura política de Roselló. En la medida que su segundo cuatrienio al mando avanzó, su capital político comenzó a gastarse. Y en la medida en que esto ocurrió, sus rastros autoritarios resaltaron aún más. Las constantes denuncias de corrupción bajo su administración lo llevaron a cerrarle las puertas a la prensa local. Le construyó como un eje del mal, trabajando en concubinato con el capital latifundista local y el Partido Popular Democrático para lograr que el status quo político se mantuviera (su famoso triunvirato colonialista). Castigó al principal rotativo del país al no concordar con sus planteamientos (o la falta de estos). Ante la derrota judicial sufrida con la Ruta 66 (por los obvios manejos turbios en su diseño y construcción), decidió obstinadamente no mitigar el daño ecológico sufrido por las comunidades aledañas. Impuso un plebiscito a pocas semanas del paso de un devastador huracán. Vendió la Telefónica sin importarle un ápice la fuerte oposición de grandes sectores del país a la transacción. Se marchó a toda prisa el primero de enero de 2001 luego de entregar las llaves de la Fortaleza... &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;En sus días de asueto como ex gobernador, Roselló se dedicó a impartir clases sobre la reforma de salud que su administración impuso y dar charlas sobre el futuro político del país. Sus vacaciones le duraron poco, sin embargo. Ante el quinceañero de Sila Calderón a la cabeza del gobierno, miembros de su partido imploraron por su regreso, al igual que algunos sectores del capital latifundista criollo. El reclamo le elevo aún más sus ínfulas de monarca. Gracias a la labor de respetados publicistas, su retorno fue construido como una resurrección, y Roselló no se llamó más así, sino el “Mesías.” &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Fiel a sus principios de monarca, Roselló estableció un canal de televisión por Internet, eliminando así el uso de intermediarios. No es que estableciera un diálogo con sus partidarios; rosello.tv fue en realidad una ventana por la cual llevar su mensaje de una forma vertical y unidireccional. Pero la imagen sosegada que proyectó por el canal comenzó a quebrarse en el furor del evento electoral, particularmente en los debates televisivos, saliéndose de sus casillas en múltiples ocasiones y no pudiendo controlar su explosividad autoritaria. No era el mismo; era peor. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;No hace falta recontar sus actos desde aquella fatídica noche del 2 de noviembre para comprender por qué Pedro ya no es aquel joven doctor que prometió cambiar la gestión política 14 años atrás. Ahora es Roselló I: un monarca moldeado al estilo de los Luis XIV de la historia, cuya construcción/constitución de lo real es impuesta a la fuerza sobre sus sujetos soberanos. Sus actos hacen más que recordar a Luis XIV; a veces lo recrean. El espionaje político, la utilización de sus subalternos para la intriga, su empecinado desespero por ocupar la silla presidencial del senado, su constante descalificación del discurso político de sus opositores. Pero también se refleja en su mánica persecución por la estadidad, el ultraje desmedido a las instituciones “democráticas” en pos de alcanzar sus particulares y viciados objetivos. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;En la historia, Luis XIV es recordado no por su “jovial” forma de gobernar, sino porque su cabeza rodó luego de ser ejecutado en la guillotina. El ejercicio sanguinario y despiadado del poder finalmente le alcanzó, muriendo como cualquier plebeyo a las manos de un verdugo y al filo de una navaja ordinaria. Roselló I quizá habite todavía entre nosotros. Pero su grosera obsesión con la estadidad es el filo de la navaja que poco a poco comienza a cercenar su tierno cuello monárquico. Su ofuscación lo ha llevado a derrochar su capital político en alcanzar aquello que ya a pocos les interesa. Le ha dado la espalda al caos creado por el ensimismado tranque entre el vulgar poder legislativo y el desgastado poder ejecutivo del partido popular. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;En el mito de la modernidad, el descabezamiento de Luis XIV marcó el surgimiento del pueblo y la democracia como ejes axiomáticos de la democracia. En el caos actual, la auto-lapidación de Roselló I marcará el reconocimiento del sujeto de consumo como agente de los tiempos que se avecinan.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-114671076131920486?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/114671076131920486/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=114671076131920486' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/114671076131920486'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/114671076131920486'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/05/estampas-del-caos-i-su-majestad-el-rey.html' title='Estampas del Caos (I): Su Majestad, El Rey Roselló I'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-25833057.post-114471510590594833</id><published>2006-04-10T20:14:00.000-04:00</published><updated>2006-04-11T20:12:53.753-04:00</updated><title type='text'>El Fin del Mundo se Apodera del Capitolio...</title><content type='html'>o la Caducidad de la Partidocracia…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;J.S. Lucerna&lt;br /&gt;© Derechos Reservados, 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;¿Qué resulta más revulsivo: huestes separatistas irrumpiendo alocadamente en la “casa de las leyes,” los comentarios del homenajeado haciendo creer que aun vivimos en la guerra fría, o el empeño testarudo de una legisladora estadoista que no vivió ni la guerra fría y que aun no reconoce la actual vigencia de la globalización? Esta pregunta, que simultáneamente intenta abordar tres instancias de un mismo incidente, equiparando en magnitud y cuantía lo desventurado de cada una de ellas, puede resultar ofensiva no a los presuntos implicados, sino aquellos que en la distancia otorgada por el cinismo posmoderno observan inadvertidamente y consumen. Esta indiferencia se produce en reacción al empeño de la mayoría legislativa de continuar respondiendo a una clase política en peligro de extinción y un imaginario de guerra fría que, francamente, dejó de existir hace ya 15 años. El imaginario puede hacer titulares hoy día. Muestra de ello es la importancia otorgada al suceso en los periódicos y noticiarios televisivos del país a la soberbia con que las huestes separatistas vivieron el repudio al homenaje, y el discurso evocado por Labatud acerca de las facciones “castrenses.” Pero: ¿realmente vale la pena el gasto afectivo en ello?&lt;br /&gt;Querrá leerse en el suceso la reanimación del movimiento separatista, avivado ya por el asesinato de Ojeda Ríos y las intervenciones atropellantes del FBI en las últimas semanas. La facción anexionista lo verá como otra evidencia de la barbarie que nos espera bajo la república, mientras que la vieja guardia del exilio cubano lo utilizará como una excusa para avivar un discurso desgastado y completamente alejado de la realidad (si, ese del embargo cubano). Pero estos sucesos no son otra cosa que una instancia más donde los discursos dominantes en la época de la partidocracia se muestran como regímenes de verdad débiles y hasta obsoletos. No hubo ganadores en la contienda por el homenaje a Julio Labatud. Tampoco hubo perdedores. En todo caso lo que quedo fue la puesta en escena de discursos complementarios válidos en una época ya pasada, pero que hoy día no logran calar en el imaginario del sujeto de consumo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;Prácticamente un año después de protagonizar una de las huelgas más desprestigiadas de la historia en la Universidad de Puerto Rico, la izquierda separatista universitaria vuelve a protagonizar otro bochornoso acto público. En alzada contra lo que se considera un acto reprobable de homenajear a uno de los protagonistas de las sangrientas luchas de los setenta en el país, esta tomó literalmente por asalto el Capitolio agrediendo, insultado y destruyendo lo que encontraron a su paso. Fue un ejercicio manipulado de poder. Ante los constantes desagravios sufridos a manos de las autoridades federales en los últimos meses, los fieles de la revolución apostaron de antemano que generando caos y la ira de las autoridades locales, lograrían las simpatías del público, aquel que ellos construyen como “pueblo.” Su indignación sería reprimida por “los aparatos represores del Estado,” colocándoles así como víctimas del “orden colonial.” En fin, se esperaba una recreación de la Masacre de Ponce.&lt;br /&gt;En cambio, fue la “fuerza represiva del Estado” y el exilio cubano los que sufrieron el embate, los que aparecieron como víctimas. La escandalosa irrupción en la rotonda, la destrucción de propiedad pública, los desagravios, la violencia y los insultos quedaron del lado de los revoltosos revolucionarios separatistas. El despliegue de violencia fue a tal grado que los reporteros televisivos se mantuvieron callados mientras las escenas fluían, transitaban por la pantalla televisiva de miles de puertorriqueños. Antes a los “independentistas no afiliados” se despachaban en la esfera pública con la frase “bonche de revoltosos;” ya no. Ahora, gracias a los sucesos de la huelga universitaria del 2005 y la toma por la fuerza de la rotonda del capitolio, la actitud generalizada debe ser “cuidado con ellos…” ¡Vaya manera de lograr la revolución!&lt;br /&gt;El problema, sin embargo, no es de métodos. Después de todo, cada día vemos muestras de violencia en la televisión alrededor del mundo, incluso en protestas de estudiantes, de musulmanes, de trabajadores molestos por las condiciones neoliberales impuestas bajo la globalización. Se trata más bien de un asunto de relevancia. Mientras los inmigrantes en Francia toman las calles y destruyen todo lo que encuentran a su paso, su violencia se fundamenta en su exclusión de la esfera de consumo. La misma razón por la cual, meses después, los estudiantes e hijos de la clase media trabajadora francesa toma las calles y decreta una huelga general en todo el país. Igual sucede con los inmigrantes en Estados Unidos, quienes se encuentran al borde de ser expulsados de la esfera de consumo y despojados de su subjetividad. Los musulmanes, por su parte, protestan contra la caricaturización de Mahoma, en un gesto que evidencia un claro repudio a la política neoliberal de homogeneización y, por qué no, de aplanamiento del mundo.&lt;br /&gt;En cambio, la izquierda en Puerto Rico sigue anclada en el imaginario moderno de la guerra fría: Estados Unidos como agresor y represor, intentando liquidar, una vez más, el empuje naturalmente moderno hacia la soberanía. Los estudiantes en la UPR protestan por un alza en los costos de matrícula amparados, no en el acceso a la esfera de consumo, sino en la idea moderna y monástica de un acceso medieval al conocimiento. Es un imaginario cimentado en el discurso pseudos marxista de la clase trabajadora como sujeto revolucionario. El problema radica en encontrar dicha clase trabajadora. Y es que ya ésta ha sido desplazada por el sujeto del consumo. Sujeto cuyas preocupaciones radican en el acceso a éste, y donde la propia naturaleza de su subjetivación le hace renunciar perennemente a la idea romántica del separatismo decimonónico. Aquí la identidad nacional transmuta a un objeto más, presto a su consumo, el cual no contradice las condiciones de existencia del sujeto: el mundo globalizado, interconectado y aplanado.&lt;br /&gt;Por consiguiente, ese sujeto logra suficiente distanciamiento como para condenar subrepticiamente los sucesos protagonizados por aquellos que dicen defenderle. El discurso de izquierda no le interpela. Si se identifica con la violencia creada y recreada lo hace como objeto presto al consumo, como parte del espectáculo de la política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;Otra parte de la ecuación involucra a la vieja guardia del exilio cubano. La trifulca creada fue correspondida con la clase de violencia que no exhibieron los “aparatos represores del estado.” Ante la acometida de los revoltosos al salón de audiencia, los participantes del homenaje respondieron con la agresión defensiva por medio del uso de los extintores de incendio. Toda una escena. Pero más sorprendente aun fue constatar la edad de los que repelieron el desagravio: todos sobre los cincuenta años de edad (quizá mayores de sesenta). Si, gladiadores de la guerra fría dispuestos en aquella época (los años setenta) de cualquier cosa con tal de derrocar el régimen comunista de Fidel Castro. Para ellos lo sucedido debió haber sido una recreación de otros tiempos más felices y donde el repudio al régimen castrista era sinónimo de apoyo al embargo comercial estadounidense sobre la mayor de las Antillas. En resumidas cuentas, el comentario de Julito Labatud en el noticiero del canal cuatro, aludiendo a la complicidad de los revoltosos con el apoyo al régimen castrista; en cierta medida, no estaba equivocado del todo…&lt;br /&gt;Sin embargo, y nuevamente, su comentario al igual que las acciones de sus adeptos parece reflejar añoranza por tiempos ya pasados donde la oposición a Castro y el apoyo al embargo se daban por sentados. La economía global y el realineamiento del poder basado en el petróleo y otras fuentes energéticas han debilitado el apoyo al embargo, dado que el régimen de verdad que le sostenía ha ido desapareciendo. Semanas antes, el Clásico Mundial de Béisbol le había dejado un mal sabor en la boca al exilio al ver como el parque se inundaba de seguidores del deporte a ver un equipo cubano de calidad y… ¡castrista! Una instancia adicional donde se refleja la forma en que posturas políticas de la guerra fría e incrustadas en el pensamiento moderno pasan a segundo plano para el sujeto del consumo. De igual manera se refleja el que Cuba se convierta en un destino turístico para los europeos y canadienses, y que la cadena global de distribución considere el país como un socio potencial.&lt;br /&gt;Más complicado le resulta a la vieja guardia el hecho de que el realineamiento del poder ha producido un frente en contra del neoliberalismo conformado por gobiernos con tendencias dictatoriales. Chávez, quien poco a poco le ha restado poder político en el hemisferio a Estados Unidos, profesa su lucha contra el neoliberalismo a base de un estatismo cuasi leninista, con una economía regulada por el Estado, revestido de un fuerte populismo. Éste a su vez ha redistribuido su poder político a través de la zona, compartiéndolo con Fidel como figura fuerte del hemisferio, reclutando a otros (como Krichner y Lula) y apoyando el emerger de otros (como el caso de Evo Morales en Bolivia y el casi seguro triunfador de las elecciones peruanas Ollanta Humala).&lt;br /&gt;Debe resultar frustrante para los veteranos del exilio el resurgir del estatismo populista, de corte socialista, centrado en una figura fuerte. Para ellos, Chávez debe lucir como “el eterno retorno” de Fidel. Pero su discurso anticastrense carece de arraigo en la sociedad de consumo actual siempre y cuando su lucha está basada en preceptos decimonónicos acerca de la libertad moderna y la tiranía como limitación de ese derecho. La geopolítica del petróleo, basada en la dependencia al mismo y la competencia con otras regiones (China) para su consumo, plantea un mundo (aplanado) donde lo político queda subyugado a la cadena global de distribución, única instancia garantizadora del acceso al consumo. No debe quedar duda acerca del rechazo que debería haber a esta nueva forma de totalitarismo que amenaza con arropar a la zona (y también al mundo aplanado); pero son otras las reglas del juego, otros los preceptos que deben fomentar su desafío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;¿Y qué de la principal protagonista del evento, la representante Jennifer González? Sería errado atribuirle ignorancia o inocencia a la estimada representante. Los lazos afectivos y conspirativos que unieron la actual guardia del Partido Nuevo Progresista con el viejo exilio cubano son muy estrechos y fuertes como para ser ignorados. Allí, en plena guerra fría, ambos fueron protagonistas de la versión criolla de la Operación Cóndor trasandina que encabezara Pinochet y otros dictadores latinoamericanos con el auspicio de los Estados Unidos en los años setenta. Para el exilio, se trataba de la propagación virulenta del espíritu del comunismo, cáncer que amenazaba los cimientos de la democracia capitalista de la propiedad privada y la libre competencia. Para el estadoismo la sociedad con el exilio era el perfecto matrimonio, en la medida en que creaba la ecuación independencia=comunismo (y más adelante, república bananera). Así tomó forma la versión criolla bajo la gobernación de Carlos Romero Barceló, siendo los asesinatos en el Cerro Maravilla el suceso más conocido, pero no el único. La muerte de Carlos Muñiz Varela fue un suceso más, en una larga lista de incidentes dirigidos a construir el imaginario de la amenaza comunista y fortalecer el capital político de los estadoístas. Aun recuerdo cuando niño mis vecinos PNP’s me hablaban de cómo si el Partido Socialista Puertorriqueño triunfaba en las elecciones, los aeropuertos serían cerrados y nos obligarían a todos a vivir bajo el yugo esclavista de los comunistas.&lt;br /&gt;Pero el crecimiento experimentado por el PNP durante la década del setenta se debió más al establecimiento de los cimientos de la sociedad de consumo, que a la inminente amenaza que representó el comunismo en aquella época. Ante la caducidad del discurso latifundista de Muñoz Marín y el Partido Popular Democrático (PPD) y la falta de arraigo entre los sectores marginados de la costa y las ciudades, el PNP alzó vuelo prometiendo el advenimiento de la clase media para todos con la llegada de la estadidad. El estacazo sufrido por el PPD con la crisis del petróleo del 1973 sumió en una profunda crisis el modelo de desarrollo que hasta esa fecha había sido muy exitoso. El PNP pasó de ser un partido triunfador por omisión en el 1968 (dada la cisma ocurrida en la cúpula del PPD), a uno fuertemente establecido y triunfante en el 1976. La avalancha de fondos federales que llegaron a la isla a partir de esa fecha le solidificó aun más, en la medida que el imaginario clasemediero pareció hacerse realidad. Esto coincidió con el debilitamiento progresivo del sector separatista, que sufrió un revés definitivo con el aplastamiento de la huelga universitaria del 1981.&lt;br /&gt;Sin embargo, el capital político acumulado en la última parte de los setenta no sirvió para concretar la idea de la estadidad. En la medida que la sociedad de consumó fue consolidándose y el país comenzó a ocupar su lugar dentro de la cadena global de distribución, el régimen de verdad que le otorgaba validez a cualquier discusión de status comenzó irremediablemente a debilitarse. Esto se evidencia en la forma en que Pedro Roselló se apoderó del discurso de izquierda acerca de la colonia para reavivar su empeño en alcanzar la estadidad; “colonia,” “fin del colonialismo,” “ciudadanos de segunda clase.” Ante la consolidación de la sociedad de consumo y el emerger de su sujeto, queda caduco el discurso clasemediero sobre el advenimiento de la estadidad como panacea económica para los pobres. Pero denunciar el colonialismo o presentar a los puertorriqueños como ciudadanos de segunda clase, ya no la hace.&lt;br /&gt;Es por esto que el estadoismo recurre a viejas alianzas, fantasmas y discursos para tratar de revalidar su vigencia como partido. De igual manera lo hacen los tres partidos políticos, y todos sufren la misma consecuencia: su caducidad como discurso. Por eso resulta paradójico pensar que es este el momento donde el dilema del status quedará resuelto. En la mente de muchos puertorriqueños, en la medida que acceden la esfera de consumo y que su permanencia en ésta depende de su inserción en la cadena global de distribución, este ya está resuelto. La puertorriqueñidad es una instancia más de consumo, como pudo constatarse en el pasado Clásico Mundial de Béisbol, sin consecuencias políticas inmediatas, en un mundo donde la geopolítica ya ha colocado dichas categorizaciones modernistas en un segundo plano.&lt;br /&gt;Así, cuando la mencionada representante escoge revivir viejos convenios como resucitar el repudio separatista contra el pitiyanquismo, se evidencia tanto el debilitamiento de la identidad política basado en los preceptos modernos de lo nacional, como la desesperación de ese sector en reanimar lo que yace natimuerto, sino enterrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;Un suceso tan lamentable como el presenciado aquel día sirve para evidenciar: la virulenta marcha acéfala de un izquierdismo perdido en credos envejecidos y caducos; una diáspora en otros días violenta y virulenta, que resiente la pérdida de vigencia de su discurso y lucha; un partido político sumergido (al igual que sus otros dos cómplices) en una crisis discursiva que amenaza su propia existencia y de la cual, cada día, parece que no podrá escapar.&lt;br /&gt;En otros tiempos, los sucesos del 30 de marzo (al igual que el asesinato de Ojeda Ríos o los atropellados allanamientos contra ciudadanos vinculados al separatismo) hubieran generado, al menos, inquietud en la esfera pública. Pero el cinismo que caracteriza esta época, la del sujeto del consumo, la cadena global de distribución y el mundo aplanado, le impide a los sujetos reaccionar de otra manera que no sea “¡ahí van otra vez los de la FUPI!” ¿Desinterés, complacencia o desdeño? Quizá un poco de cada una. Pero también puede ser que los flujos de deseo del sujeto ya no radiquen en la política del espectáculo, sino en el espectáculo de la política. En cuyo caso, tanto separatistas como exiliados y estadoistas le estarán hablando al viento.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/25833057-114471510590594833?l=finpartidocracia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/feeds/114471510590594833/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=25833057&amp;postID=114471510590594833' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/114471510590594833'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/25833057/posts/default/114471510590594833'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://finpartidocracia.blogspot.com/2006/04/el-fin-del-mundo-se-apodera-del.html' title='El Fin del Mundo se Apodera del Capitolio...'/><author><name>J.S. Lucerna</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15250564439567361595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
